Cada vez más solos

Cada vez más solos
Por convocatorias y lesiones, ayer Basile apenas juntó nueve jugadores de campo. La imagen dice mucho más: Coco casi no tiene apoyo en la CD. Le quedan sus players...
"Qué pobres estamos".

La mañana de Casa Amarilla se llena de frases en off. Parece lo único capaz de llenar Boca por estas horas. En la cancha, la imagen acompaña la primera declaración de angustia. El panorama es desolador: ahí está Basile con su plantel. O, por lo menos, lo que queda de él: son uno, dos, tres, cuatro, nueve hombres de campo y dos arqueros. El Coco y once. Pero no los de memoria, eh. Esa es la cantidad que Alfio alcanzó a juntar al menos ayer. Fue, en definitiva, la foto de la soledad. Y también la que pinta este presente. Cada vez más solos parecen estar el DT y sus players. Lo sacan ellos o ellos. La dirigencia, de hecho, ya les soltó la mano a ambas partes: al mismo tiempo que muchos le bajaron el pulgar el DT, otros le piden y le reclaman el corte de cabezas para este momento.

"Qué querés, mirá los que somos. Así no se puede". La mañana se sigue alimentando de frases en off. Gaitán, convocado a último momento, vino a buscar los botines y se fue. Palermo, Insúa y Monzón ya se los llevaron el sábado, por lo tanto, son ausentes con aviso. Si Gunino está o no con Uruguay suele pasar inadvertido, pero ayer hasta eso se sintió. Ni siquiera estuvieron los más pibes: Sauro, Viatri, García, entre otros, se entrenaron con la Reserva que jugará hoy. Y si a eso se les suma los lesionados (Riquelme, Morel, Mouche, Noir, Chávez), el Coco arrancó la primera semana de trabajo con esa misma pregunta que le viene repitiendo a sus íntimos por estas horas: "Todos dicen que tengo que sacar a uno, al otro, pero... ¿a quién pongo?".

Esa es, por estas horas, la principal razón por la que Basile no movió la estantería. A esta altura, no es una cuestión de códigos, más allá de que el Coco no es de poner pibes y tampoco parece fijarse demasiado en las alternativas que puede ofrecer la Reserva (él casi no va a verla jugar, aunque sí Ribolzi, su ayudante). Y todo, a pesar de que el DT está desencantado con algunas actuaciones. No ve el Cáceres que lo encandiló en la gira europea y que frenó la llegada de Schiavi. No encuentra al Paletta que lo convenció de ponerlo de titular cuando ya lo tenía afuera del plantel. No volvió a observar al Medel que lo llevó a decir que era "un jugador para Boca". No ve una devolución a la confianza que le da a Marino. Y aunque no lo conforme nada, entiende que el bajo nivel de Ibarra se debe a que no hizo una pretemporada. Pero a pesar de que todos ellos le dan motivos para sacarlos, el DT tampoco cree en sus reemplazantes.

Por eso, al menos por estas horas, sigue pensando en sostenerlos. Porque tampoco observa que el bajo nivel sea una cuestión de falta de respuestas hacia él como conductor. Es más, no hay críticas de los jugadores para con Basile. Ni por lo bajo ni por lo alto, algo que sí ocurrió en otros ciclos. "Porque la culpa no es del Coco. El varias veces nos dice cómo son las cosas y somos nosotros los que no damos las respuestas", le confió un integrante del plantel a Olé. En ese sentido, hay muchas críticas de los jugadores entre ellos. Sin embargo, esta vez poco tiene que ver con la tan famosa interna. "En este momento eso no influye, aunque muchos no lo crean, estamos mejor que al comienzo", remarcó otro jugador. De hecho, Riquelme no jugó el último partido y Boca sufrió las mismas carencias futbolísticas y anímicas. Lo que sí se critican entre ellos son las desatenciones. "Practicamos 40 minutos de pelota parada y en el primer centro nos meten un gol de rodilla. Ni de cabeza, de ro-di-lla", se escuchó.

Y en el medio de todo eso, los dirigentes. Y el manager. Ya no hay directivos de visita frecuente en las prácticas. Menos, aquéllos que apoyen públicamente a Basile. Ameal delegó la situación en Bianchi y, por otra parte, está que vuela con el Coco. Y el Virrey... Además de su faltazo en la cancha de Quilmes (algo que tomó mal el cuerpo técnico), la relación con el Coco no pasa un buen momento, con recriminaciones internas de ambas partes. Entre ellas, algunas que hacen a la convivencia: a Bianchi no le gustó, por caso, que Alfio dejara entrar a algunos dirigentes en el vestuario, cuando habían acordado que sólo él y el presidente tenían el acceso permitido (claro, al último el manager no fue). Y otras, a lo futbolístico: desde el cuerpo técnico ahora le reprochan al Virrey los amistosos que se jugaron en Grecia porque creen que esos billetes ganados no permitieron la posibilidad de hacer una base física tras la Audi Cup. "Y por eso ahora el equipo no aguanta los partidos, no tiene resto", es la queja.

Por todo, la imagen de ayer no fue casual. Basile y los jugadores están más solos que nunca. ¿Tendrán la fuerza necesaria para salir?

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