Cada punto de deterioro económico restaría 250.000 votos al oficialismo

Según este trabajo, el kirchnerismo podría perder 1.750.000 votos en la próxima elección.
Es la inflación, el desempleo, la pobreza y la desaceleración, estúpido", podría ser una versión argentina más precisa del "Es la economía, estúpido", que acuñó Bill Clinton en la campaña de 1992 para referirse a la influencia de las variables económicas sobre la política. Y si se quiere ser más exacto aún: el 77% de la variación de los votos del oficialismo en las últimas cinco elecciones (1997-2007) legislativas puede explicarse por movimientos en un Indice de Deterioro Socieconómico (IDS), que combina las variables de desaceleración de la economía, desempleo, inflación y pobreza.

Así surge de una investigación realizada por el Centro de Estudios Regionales y Experimentales (CERX) a pedido de Clarín, para determinar cuánto pesa la economía sobre los resultados de comicios legislativos. Se analizaron 10 elecciones de este tipo (entre 1985 y 2007) y se tomaron datos económicos oficiales.

Los resultados fueron contundentes: por cada punto que aumenta el IDS, el oficialismo (sea cual sea su signo político) pierde, en promedio, 250.000 votos, equivalentes el 1% del electorado, que se calcula en 25 millones de personas.

¿Cuántos votos el kirchnerismo cedería desde el 2007, si esta relación se cumpliera el próximo 28 de junio? Victoria Giarrizzo, economista del CERX, estimó que el Deterioro Socioeconómico desde entonces acumuló una suba de unos 7 puntos, tomando en cuenta para 2008 y 2009 cálculos privados de inflación y PBI (dada la manipulación de las cifras del INDEC). La pérdida electoral aproximada sería, entonces, de 1.750.000 votos.

De todas las variables económicas estudiadas, la que tiene una relación más fuerte con el resultado electoral en las últimas 10 legislativas es la pobreza: cada punto de aumento se traduce en 400.000 votos menos para el oficialismo. Pero si se acorta el período de análisis a las últimas cinco elecciones, el desempleo y la variación del PBI son las que más tallan en las preferencias de los votantes. En cualquier caso, la inflación, justo la variable que en 2009 el Gobierno parece tener más controlada, es la variable que menos incide de las cuatro. Tampoco se encontraron correlaciones significativas con el tipo de cambio.

"Como regla de oro", marca Giarrizzo, "se puede decir que cada vez que al menos una de estas cuatro variables -pobreza, desempleo, inflación o desaceleración- se desbordó, impactó muy negativamente sobre las chances del oficialismo".

La única "anomalía" en este esquema se dio en 1995, cuando Carlos Menem ganó a pesar del Efecto Tequila, porque la sociedad por entonces lo consideró un mejor "piloto de tormenta".

Aunque ningún politólogo niega la relación entre la economía y las elecciones, los académicos se plantean si este vínculo es "retrospectivo" (la gente evalúa si hoy está mejor económicamente que hace dos años) o si, en cambio, define su voto de cara al futuro. La primera mitad de la biblioteca favorece a la oposición al kirchnerismo. La segunda le deja chance al Gobierno: la mayoría de las encuestas privadas sobre expectativas económicas de acá a un año marcan una tendencia más optimista entre la gente que la que predomina entre los economistas.

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