"Cada minuto de mi vida fue del partido"

"Cada minuto de mi vida fue del partido"
Izquierda Unida. Candidata a senadora: Clarisa "Lita" Alberstein. La historia y el presente se manifiestan en el discurso de "Lita" como una continuidad. Los pesares y los pequeños triunfos
Sacar fuerzas de la papa hervida va a contramano de toda teoría médica. Sin embargo, según considera Clarisa Alberstein, en paralelo al debilitamiento del cuerpo, el espíritu se va fortaleciendo. Ella sabrá, porque hubo un tiempo en que se alimentó con papa y con zanahoria hervidas. Eran principios de los 90, en el sur: "Lita", como se la conoce, trabajaba como docente en Río Negro. "Yo vivía en Neuquén, y no tenía trabajo. Por fin conseguí, en Cipolleti (Río Negro), que es el límite. Nadie quería trabajar en esa provincia porque el Gobierno del radical (Horacio) Massacessi no pagaba los sueldos. Tuvimos que hacer una gran huelga... y cobramos después de cuatro meses", recuerda.

Alberstein llegó a la política a los 17 años, en 1974. Su bautismo de fuego fue un acto en repudio del fascismo. Ese día, recuerda, tres compañeros no volvieron a sus casas. Cuando enfrentó a sus padres, encontró anuencia por parte de su mamá; pero su papá se opuso a la decisión de comenzar a militar en el Partido Socialista de los Trabajadores (PST). "Tenía miedo, yo era joven... y estaban matando jóvenes", cuenta. No obstante, se rebeló a su padre con la misma terquedad con la que se rebeló al sistema.

"Empecé a conocer el partido. Encontré un proyecto político que defendía a la clase trabajadora, que reivindicaba los derechos de la mujer, y que mostraba una organización democrática con principios", cuenta. El PST ya no existe. Fue proscrito por el gobierno militar de 1976. Pero, según afirma la candidata a senadora por Izquierda Unida (IU), nunca, ni en los tiempos más plomizos, dejaron la militancia. "Después se da el golpe del 76, nuestro partido fue prohibido, pasamos a la clandestinidad y seguimos militando en condiciones muy difíciles. Empiezo a trabajar en fábricas textiles para organizar la resistencia que había en las fábricas y para comer. Asumo la lucha contra la dictadura y contra la guerra de Malvinas", rememora.

Cuando termina el conflicto en el Atlántico Sur, su partido discute la necesidad de prepararse para participar de las elecciones: "el PST es uno de los fundadores del Movimiento Al Socialismo (MAS). Abrimos muchos locales; había mucha gente que expresaba la necesidad de participar del proceso democrático, que buscaba un nuevo partido; y uno de esos era el MAS. Crecimos mucho, fue extraordinario, una experiencia de lucha y de organización".

Quiere acercarse al presente. Los recuerdos fluyen, cada vez son más recientes, y el ritmo del discurso se acelera. De pronto, una pregunta la golpea con la fuerza de la historia. ¿Qué oradores te impactaban cuando te estabas iniciando en política? "Nahu..."; comienza a hablar y se detiene en seco. Vuelve a intentarlo y avanza un poco, muy poco; pero traga saliva y se queda otra vez sin letra. Un vaso de agua obligado y unos minutos para que retorne la compostura, tras la emoción. "Nahuel Moreno. Pasa que junto a ese recuerdo llegaron todos los compañeros que estuvieron conmigo a lo largo de 35 años, y que fueron quedando en el camino", explica, y toma otro trago de agua.

Arribo a nuestra provincia

La llegada a Tucumán se da por una mezcla entre sus vidas privada y militante, aunque dice que no se pueden separar: "cada minuto de mi vida ha sido un pedazo del partido". "Lita" cuenta que en los 90, cuando nace el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), viaja por distintas provincias como integrante de la comisión nacional de esa fuerza. Motivos laborales obligaron a su familia a desembarcar en Tucumán, en 1981; más adelante, la agrupación decidió expandirse hacia estas latitudes. "Yo me había quedado en Buenos Aires, donde tenía mi trabajo, mi proyecto político, mi pareja, pero venía siempre a visitar a mi familia. Y me cautivó Tucumán, la fuerza de las protestas sociales, una provincia con tanta vida cultural, tan efervescente, tan bonita, con un pueblo tan extrovertido, cálido. Me gustó. Teniendo en cuenta que aquí estaba mi familia, los compañeros apoyaron la propuesta de que viniera a fundar aquí el MST", rememora.

Alberstein sabe que la lucha tiene sinsabores. La experiencia le enseñó que el frío, el hambre y el sueño no son ajenos a la militancia en un partido de izquierda. Pero también sabe de mieles. Hace memoria. Debe revisar 35 años en pocos segundos, y adelanta que quedarán varios afuera: "la caída de la dictadura, que no fue mérito de ningún presidente sino de la lucha; después, el 88, cuando las grandes asambleas docentes votaron el paro por tiempo indeterminado contra (Raúl) Alfonsín (la huelga duró 45 días); las marchas blancas; la que sufrió (Carlos) Menem; todo el juicio a (Antonio) Bussi y su condena, una reivindicación histórica para el pueblo argentino; y el reciente debate que organizó la UNT en el Virla, cuando pude decirle a (Ricardo) Bussi que su padre era un asesino".

Se distiende cuando habla de su hija, Aylén, de cinco años. ¿Qué pasa si dentro de 12 años le dice que quiere militar en la izquierda? "Y bueno, me preocuparé como toda mamá; pero estaré contenta de que haya comprendido mi lucha; no siempre es fácil que los hijos entiendan", responde... y sus ojos brillan; pero ya no por el recuerdo de Moreno, sino por el futuro de Aylén.

Ping pong

- Una figura política: Nahuel Moreno.

- Una mujer en la historia: Juana Azurduy.

- Un libro que haya marcado tu militancia: "La revolución permanente", de León Trotsky.

- Una película: "Tierra y Libertad", de Ken Loach (denuncia el rol del stalinismo contra la revolución española).

- Hobbies: la música. Toca el piano; en especial obras de Chopin y de Beethoven. "Es el comunicador universal", dice.

- Un momento de la historia: "el futuro, cuando la izquierda sea gobierno en la Argentina. Ese día va a llegar, y yo quiero vivirlo", manifiesta.

Detrás de la escena

La entrevista se realizó luego de una actividad proselitista, desarrollada en la peatonal.

Se emociono al recordar al creador del Partido Socialista de los Trabajadores, Nahuel Moreno.

80 minutos duro la charla, en el edificio de LA GACETA.

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