Cada vez son menos los estudiantes del interior que vienen a La Plata

Aseguran que la crisis del campo acentuó la merma en el último año, pero no es la única causa
Las oleadas de estudiantes del interior que dieron a nuestra ciudad un perfil distintivo se encuentran hoy más cerca de formar parte del imaginario que de una realidad. Cada vez son menos los jóvenes que emigran desde las distintas localidades de la Provincia para cursar sus carreras universitarias en La Plata. Su merma se habría acentuado especialmente este último año como consecuencia de la crisis del campo.

Así lo observan los centros de estudiantes y residentes oriundos de distritos cerealeros, donde las retenciones sobre la venta de granos tuvo un impacto económico mayor. Pero también algunos operadores inmobiliarios de La Plata, quienes aseguran que la demanda de departamentos por parte de chicos del interior cayó un 30 por ciento con respecto al año pasado.

Sin un sistema de actualización de datos en tiempo real, en la Universidad Nacional de La Plata admiten no contar todavía con estadísticas que reflejen el impacto que podría haber tenido la crisis del campo sobre el total de ingresantes, que este año fueron unos 22 mil. Aún así no subestiman el factor económico al explicar por qué reciben cada vez menos jóvenes provenientes de otras localidades.

El hecho es que tras décadas de ser mayoría, los estudiantes del interior representan hoy el 40 por ciento de los 90 mil alumnos de nuestra Universidad. Y su presencia en carreras como Veterinaria y Agronomía, donde tradicionalmente dominaban en número frente a los locales, resulta cada año más acotada.

UNA MAYOR OFERTA ACADEMICA

"No se trata sólo de una cuestión económica. Lo que ocurre es que además creció la oferta académica en el interior: hoy existe una mayor cantidad de universidades que han venido aumentando sus carreras de grado. Y eso influye sobre nuestra matrícula", explica Fernando Tauber, el secretario general de la Universidad Nacional de La Plata.

Prueba de ello, cuenta Tauber, es el hecho de que al abrir la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires cayera en la UNLP el número de ingresantes a carreras que ambas casas de estudios tienen en común. Pero también lo es la prevalencia de alumnos del interior en otras carreras donde la nueva oferta académica no puede competir con la local.

Aún así, Tauber reconoce "una dificultad manifiesta de importantes sectores de la población para asistir a la universidad pública fuera de su radio de influencia". Y dice que ésta es una de las causas de que la matrícula de la UNLP hoy "crezca y se consolide con un mayor número de estudiantes de nuestra Región".

Si bien coincide en términos generales con ese diagnóstico y reconoce que "otras universidades ganaron protagonismo", Santiago Llaudat, el presidente de la Federación Universitaria de La Plata, sostiene que "es finalmente un factor económico el que determina que muchísima gente del interior ya no venga a estudiar".

Hijo de "una familia de campo", aunque "con una posición neutral frente al conflicto por las retenciones cerealeras", Llaudat asegura que la crisis económica que atraviesa ese sector tuvo una incidencia clara" sobre el número de ingresantes del interior de la Provincia. "Mucha gente que vive del campo y tenía la posibilidad de estudiar cerca de su casa, este año ni lo pensó", opina.

CON LA AYUDA DE BECAS

"No sólo hubo chicos que no pudieron venir o eligieron cursar carreras más en el interior; también hubo algunos que dejaron el secundario para salir a trabajar", afirma Darío Mengual, un estudiante de Carlos Casares que llegó este año a La Plata para estudiar Historia.

En el Centro de Estudiantes de Arrecifes dicen que la merma se debe también al crecimiento de la oferta académica en el interiorOriundo de un distrito que vive de la actividad cerealera y es asiento de importantes empresas de ese sector, Darío cuenta que en su pueblo "hubo muchos despidos por el tema del campo". Y reconoce que si él puede estar hoy en La Plata es gracias a una beca para alojamiento que le dio el Centro de Estudiantes Casarenses, con la cual necesita apenas 300 pesos al mes para vivir.

Pese a lo decisivas que resultan esas becas para cientos de chicos del interior, este año hubo casos en que los beneficiarios tuvieron que rechazarlas por no poder completar su propio aporte. "Teníamos una chica becada que directamente no vino. Cuando la llamamos para preguntarle la causa nos explicó que no le alcanzaba la plata para cubrir los otros gastos", dice Pablo Zingoni desde el Centro de Estudiantes de Arrecifes.

"Algunos no pudieron venir porque no fueron seleccionados para una beca o no tenían la plata", cuenta también Javier Ignacio Vega, un residente del Centro de Estudiantes Veinticinqueños. Para quienes como él comparten alojamiento -en su caso con otros cuarenta chicos de su localidad-, estudiar en La Plata significa disponer de unos 70 pesos a la semana.

RESIDENCIAS REPLETAS

Con un costo que no supera en general los 100 pesos al mes, las residencias de los centros de estudiantes han sido siempre una alternativa para los chicos del interior con menos recursos. Hoy, sin embargo, parecen serlo para una inmensa mayoría de ellos. Cada vez son menos los que pueden alquilar sus propios departamentos en La Plata.

La demanda de alquileres por parte de estudiantes del interior "viene bajando desde hace algunos años, pero este año fue especialmente notable", cuenta Jorge Yacoub, titular de la inmobiliaria del mismo nombre, quien calcula que cayó "un 30 por ciento con respecto al año pasado".

Para muchos jóvenes del interior que cursan sus estudios universitarios en

La Plata, obtener un título de grado requiere una disciplina que va mucho más allá de lo académico"Alquilar en La Plata, incluso entre varios, se ha vuelto muy difícil. Y es la razón de que muchos tengan que volverse porque sus familias no pueden bancarlos", sostiene Georgina Ledesma. Miembro de Centro de Estudiantes de Veterinaria, ella comparte casa con cinco compañeras y dice que, aún reduciendo los otros gastos al mínimo, necesita disponer de al menos unos 600 pesos al mes.

"Mucha gente que antes alquilaba ahora está en el Centro", observa Emanuel Kablan, el presidente del Centro de Estudiantes de Bahía Blanca, que tiene sus cuarenta plazas ocupadas. No es el único caso.

Casi todas las residencias de los centros de estudiantes en nuestra ciudad se encuentran repletas. Y en ellas la demanda de lugar fue muy superior a su disponibilidad de plazas. Para muchos de sus residentes, este último dato es la prueba de que si bien, frente a nuevas opciones académicas, disminuyó el interés por venir a estudiar a La Plata, no disminuyó tanto como las posibilidades de las familias de interior para poder costearlo.

Comentá la nota