Cada vez mejor, Werner

Cada vez mejor, Werner
En Neuquén, logró su segunda victoria del año en el TC 2000. Fue el tercer éxito de Toyota en el torneo.
No sopló el temido viento en el flamante Autódromo Parque Provincia de Neuquén. Al menos ese viento que forma parte del clima habitual en la zona y que esta vez sucumbió ante el frío y algún chaparrón. Inconvenientes que no impidieron que una multitud, estimada en 30.000 personas, le diera un adecuado bautismo a este nuevo circuito enclavado en medio de la nada en la meseta patagónica, pero provisto de una moderna infraestructura.

Sopló otro viento, con forma humana, enfundado en un rojo y blanco antiflama y lanzado sobre este nuevo Toyota que se afirma como líder en el panorama técnico del TC 2000. Sopló el viento de Mariano Werner, con toda esa fuerza que este bicampeón 2006-2007 de la Fórmula Renault pone cada vez que se sube a un auto de carrera y que no tiene nada que ver con el chico educado, de bajo perfil y con una permanente sonrisa, que él es cuando se baja del auto. Una metamorfosis que parece caracterizar a los pilotos entrerrianos. Por los 80, la mostraba Alberto Scarazzini, luego siguió con el Gurí Martínez y hoy es el momento de Werner.

Sabe acelerar Werner. Y también sabe escuchar. Escuchó a Facundo Ardusso, piloto de su equipo de Fórmula Renault, cuando le indicaba los problemas de la pista húmeda por la lluvia. Le sirvió esa información para aplicarla en esos primeros momentos de la final sobre pista mojada, cuando, con el camino despejado por el abandono Emiliano Spataro (ganador de la carrera clasificatoria), se hizo de la punta sin necesidad de buscarla.

"Me hubiese gustado que estuviera Emiliano" reconoció sobre un duelo que quedó pendiente antes de largar cuando el Fiat Linea rompió el radiador de aceite. Mariano lo había medido en la carrera clasificatoria. Allí priorizó los puntos del segundo lugar al riesgo al sobrepaso. Ya sin el escollo de Spataro, manejó la final aplicando toda su sensibilidad.

Resultó vital para mantener en línea un auto calzado con gomas para lluvia en una pista que se fue secando con el transcurrir de las vueltas. Lo hizo sin problemas y por eso nunca peligró su victoria. Vive un gran presente Mariano Werner y esto le abre puertas de un futuro mejor con apenas 20 años y mucho por dar. Sin embargo, como arriba de los autos, no pierde la calma, aunque el futuro le ponga una prueba sobre un GP 2 (categoría anterior a la Fórmula 1) a fin de noviembre en Paul Ricard, Francia, con un auto del Racing Engineering. "Tengo que evaluar bien: me costó mucho lograr lo que tengo acá y no me gustaría perderlo" razona con criterio sobre este imprevisto ofrecimiento realizado por el padre del ex piloto Nicolás Filiberti. Sin dejar de sentir orgullo por la propuesta, Mariano no parece estar convencido de aceptarlo. La duda surge de este gran presente en el automovilismo argentino que incluye su exitoso momento en el TC 2000 y su consolidación en el TC. "Mariano se afirma en Argentina y no sé si tendría sentido encarar un proyecto internacional" advierte su padre José, permanente consejero de Mariano, igual que lo era su hermano Gabriel. El mismo que desde el cielo estará disfrutando este brillante momento de quien desde chico señaló como una de las figuras del automovilismo. Acá, en la tierra, Mariano está cumpliendo.

Comentá la nota