Cada intendente será responsable del destino de la basura que genere su ciudad.

Cada intendente será responsable del destino de la basura que genere su ciudad.
Después de un duro debate con los opositores, el oficialismo impuso los cambios a la gestión integral de los residuos. Los críticos asfirmaron que el PE pretende eludir sus deberes y denunciaron la inacción del Estado en materia medioambiental.
No habrá sido un Atlético-San Martín o un Boca-River, pero la sesión legislativa de ayer tuvo casi todos los condimentos de un clásico de fútbol. Rivalidad, por sobre todas las cosas; un buen plus de juego brusco y algunos destellos de calidad, los suficientes para ridiculizar al contrincante de turno. Y, como en todo cotejo en el que se pone en juego el orgullo y el honor, la inferioridad numérica muchas veces sirvió de empujón anímico. Ayer, en el recinto, hubo legisladores que sintieron la presión, otros que jugaron su propio partido y algunos que priorizaron el resultado por sobre la estética.

De hecho, el tratamiento del proyecto de ley para devolver la responsabilidad del manejo de los residuos sólidos urbanos a los municipios y a las comunas rurales se jugó mayoritariamente en campo del oficialismo. La justificación de la iniciativa, que modifica sustancialmente la Ley 7.622 de 2005 (provincializó la gestión de los residuos), estuvo a cargo de Carolina Vargas Aignasse. La ex concejala minimizó las críticas previas por los cambios en la legislación. “Es un problema que lleva muchísimos años y que involucra cuestiones sociales, culturales y económicas, por lo que genera un conflicto de intereses. La legislación siempre es perfectible. No creo en las posiciones pendulares. ¿Cuál es el punto de equilibrio? Saber qué es lo mejor o lo adecuado para cada momento”, definió.

Vargas Aignasse consideró que la ley en cuestión tuvo la virtud de ubicar como prioritario para el Estado el debate ambiental, pero que ahora era necesario recurrir a un sistema de gestión mixto, ya que las situaciones varían según el municipio o la comuna. Luego, negó que el Poder Ejecutivo pretenda eludir la responsabilidad en el manejo de la basura. “Antes de la sanción de la ley, y después, va a tener responsabilidades compartidas, porque la Provincia tiene el poder de policía en cada una de las etapas del proceso”, dijo.

Las palabras de la legisladora oficialista levantaron la tribuna opositora. El primero en hilvanar una respuesta fue Ricardo Bussi (FR). No hay mejor defensa que un buen ataque, razonó el republicano, y embistió. Tildó de contradictoria la posición asumida por Vargas Aignasse, ya que en 2005 se había pronunciado a la inversa, cuando era concejala de la capital. “Estamos a un paso de asistir a un retroceso ambiental. Es muy difícil comprender esto. Pero si uno revisa, el intendente Domingo Amaya osó decirle que no al gobernador para acompañar a su esposa en la lista de candidatos a senadores. No vaya a ser cosa que este tema esté siendo utilizado como una vendetta”, planteó y habilitó al radical José Cano, que avanzó unos metros más en la cancha y cargó en contra de Sisto Terán. “Acá no se dice la verdad: el PE no cumplió con una serie de plazos que debía cumplir tras la sanción de la ley. No entiendo por qué desandar el camino ya iniciado. Es falso cuando se dice que el PE asistirá a los municipios. La responsabilidad será de los intendentes y el negocio del Ejecutivo”, denunció.

Cano recurrió a una jugada de pizarrón y trajo a colación un peritaje técnico realizado por especialistas, en el que se sostiene que el predio de disposición final de los residuos de Pacará Pintado contamina: “está en el Juzgado Federal Nº 2, a cargo de Mario Racedo. “Si lo que dice este informe es cierto, entonces Alfredo Montalván (secretario de Medio Ambiente) debería irse. Es un informe lapidario de la inacción del Estado. En breve verán intendentes desfilando por la Justicia”. Tras lo dicho, Osvaldo Cirnigliaro (Partido Laborista) y Esteban Jerez (bloque Alberdi) sólo tuvieron que rematar la jugada. “Con este proyecto, Alperovich quiere eludir su responsabilidad”, dijo “Renzo”. “Si no existe una verdadera voluntad política, nunca llegaremos a buen puerto”, completó el ex fiscal anticorrupción.

Algunos oficialistas intentaron cargarse el equipo al hombro y retrucaron a sus oponentes. “Me suena hasta panfletario que digan que se trata de eludir alguna responsabilidad penal, cuando la Constitución es clara al asignar la responsabilidad al PE. Basta de críticas apocalípticas”, se quejó Antonio Raed. Su compañero Carlos Canevaro añadió que hay una responsabilidad solidaria entre intendentes y Gobierno. “Es mentira que se les soltó la mano a los municipios y comunas”, bramó antes de que Sisto Terán acusara el golpe y atinara a cerrar el arco, al reconocer que el actual era su tercer cambio de opinión en la materia. “En muchas cosas que dijeron tienen razón. El problema de los residuos subsiste y no fue solucionado. Pero es mentira que somos todos tan coherentes; cambiamos porque queremos hacer lo posible. Vamos a pasos de tortuga; prefiero eso antes que la inacción que teníamos”, despejó, antes de sellar el triunfo, al menos, matemático: 40 votos a favor y seis en contra (Jorge Mendía se sumó a la negativa), en ausencia de sus pares Beatriz Avila de Alfaro y Olijela Rivas, que no estuvieron en el recinto al momento de la votación.

Minutos después, el partido decayó en intensidad y sólo se escucharon unos tibios aplausos de los 16 empleados presentes. Es que al juego le faltó algo esencial en todo clásico: tribunas colmadas de público.

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