Cada fuerza podrá gastar $ 1,5 millón en campaña.

La Cámara Electoral Nacional dispuso un tope de $ 1,50 por elector para que los partidos políticos inviertan en la acción proselitista. Los presupuestos que manejan las consultoras superan los $ 2 millones. Se permite donar hasta $ 29.400 a un particular.
Pasa lo mismo que con las brujas. En público nadie garantiza nada, pero con los micrófonos apagados aseguran todo lo contrario. Las elecciones transcurren, pero la transparencia en el financiamiento de los partidos políticos sigue siendo un tema tabú para la clase dirigente. Con el inicio de la campaña, la Cámara Electoral Nacional difundió los topes de gastos en los que podrán incurrir las agrupaciones que competirán el 28 de junio. En Tucumán, según la acordada, ninguna fuerza podrá invertir más de $ 1,5 millón en proselitismo. ¿Se trata de una cifra razonable, acorde con los costos del mercado?

A juzgar por los aportes públicos que efectúa el Estado para el funcionamiento de los partidos, el tope resultaría excesivo. El Ministerio del Interior debe contribuir a las campañas con tres partidas. Son el Fondo Partidario Permanente, los aportes extraordinarios y el Fondo Extraordinario para Campañas. Pero con eso, los partidos sólo cubren una parte de sus gastos. Incluso, la situación es peor para aquellas agrupaciones que obtuvieron pocos votos en los comicios anteriores, ya que el 80% de los recursos se distribuye según la cantidad de sufragios. La ley, incluso, fija un techo a los aportes privados. Para esta elección, una persona física (como particular) podrá donar a algún partido hasta $ 29.400; mientras que una persona jurídica, hasta $ 14.700.

¿Cómo hace entonces un partido para financiar a sus candidatos? En cualquier charla de café, los apoderados partidarios reniegan de los montos que envía la Nación. El caso del Partido Justicialista es emblemático: siendo la fuerza política que más votos obtuvo en los comicios de octubre de 2007, recibirá $ 219.000 en aportes oficiales. Pero el resto de las fuerzas que competirán recibirán, en promedio, hasta $ 10.000.

Cualquier ayuda suma en tiempos de elecciones, pero los dirigentes se toman la cabeza cuando cotejan los números que manejan con los costos de una campaña proselitista. En efecto, el lunes 20 de abril LA?GACETA dio a conocer algunos de los precios en los que se cotizan los principales ítems de una campaña estándar. Para una campaña de entre 30 y 60 días con presencia permanente en los medios y en la vía pública (a través de afiches, pasacalles o volantes, por ejemplo), un partido podría gastar unos $ 2 millones. Esto, sin contemplar que el día de los comicios las agrupaciones con pretensiones deberán contar con fiscales en cada una de las 3.000 mesas. A estas personas, claves para el control de la elección, se les suele pagar una suma similar a la que estableció la Justicia Electoral Nacional para las autoridades de mesa ($ 130) y cubrir la comida.

Claro que el interrogante planteado acerca del financiamiento de los partidos políticos no es un dilema exclusivo de los tucumanos. Por el contrario, prueba de lo añejo y general del debate son las palabras que el pensador Max Weber escribió en "Economía y Sociedad": "las finanzas de los partidos constituyen para la investigación, por razones comprensibles, el capítulo menos claro de su historia y, sin embargo, uno de los más importantes".

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