Uno de cada 10 estadounidenses se alimenta con el Estado

31 millones de personas reciben tarjetas electrónicas a las que se les cargan 100 dólares por mes. Al mismo tiempo las ventas de las cadenas de comidas rápidas empezaron a subir.
La mayor crisis económica desde 1930 ya empujó a millones de estadounidenses al desempleo y a un deterioro en su nivel de vida, pero también empezó a diseminar el hambre entre los sectores más vulnerables de la población. Según los últimos datos disponibles, la tendencia va en aumento y ya hay 31 millones de personas que dependen de la ayuda estatal para cubrir sus necesidades alimentarias, es decir que uno de cada diez estadounidenses pasaron a depender de la dieta de la pobreza. En paralelo, tanto en Norteamérica como en Europa volvieron a subir las ventas de las cadenas de comida rápida, que venían decayendo por sus efectos nocivos sobre la salud.

La lista de alimentos de Sean Callebs parece una dieta para adelgazar. “Una porción de cereales, una banana, una taza de té y faltan cuatro largas horas hasta el almuerzo”, se lamenta. En un experimento para la CNN que causó revuelo entre la audiencia, el periodista se propuso probar en carne propia cómo se vive un mes con los cupones de comida estatales, por un máximo de seis dólares diarios.

Aunque casi llegó al final, el periodista de Louisiana se queja de los permanentes ataques de hambre que lo sobresaltan. “Son pocas las veces que puedo comprar verdura y fruta fresca”, cuenta en un blog que abrió para el público.

La situación, temporaria para él, es permanente para muchos de sus compatriotas. “Son las mayores cifras de todos los tiempos”, dijo a la agencia DPA la activista Ellen Vollinger, que dirige FRAC, una organización contra el hambre con base en Washington.

Según Vollinger, la creciente tasa de desempleo disparó la demanda de “food stamps” (cupones), que hoy se entregan mediante tarjetas electrónicas a las que se les carga mensualmente un promedio de u$s100 por persona. Y cada vez son más los que, a pesar de tener un empleo, dependen de esa asistencia. “Muchas familias se saltan comidas para poder pagar el alquiler”, aseguró.

Los cupones de comida empezaron a ser repartidos durante la Segunda Guerra Mundial. Hoy ya no son cupones y ni siquiera se llaman así. El programa oficial que los incluye se llama “plan de ayuda para complementar la nutrición”. El plan de estímulo fiscal de Barack Obama por u$s787.000 millones aumentará su presupuesto en un 13 por ciento.

Pero el programa aún tiene un estigma. “Quienes lo necesitan muchas veces rehúsan pedir ayuda”, comentó la trabajadora social Srindhi Vijaykumar, de la organización DC Hunger Solutions, que promociona los cupones en las calles de Washington. Sobre todo es difícil llegar a los jubilados y a los inmigrantes.

Los usuarios de las tarjetas cuentan con un promedio de tres dólares por día para hacer compras. Por eso “la gente sólo compra lo que es barato, se puede conservar bien y llena”, comenta Vijaykumar. El crédito mensual suele consumirse en las primeras dos o tres semanas, y después “muchas familias van a los comedores”.

En simultáneo, empresas como McDonald’s o Kentucky Fried Chicken (KFC) acaban de difundir el crecimiento que experimentaron sus ventas en los últimos meses a nivel mundial. La cadena de venta de pollo frito incluso anunció que creará 9.000 puestos de trabajo sólo en el Reino Unido en menos de cinco años.

Para el negocio de las hamburguesas, 2008 fue un buen año: la marca del payaso aumentó sus ventas en un 6,9% durante el año. Por continentes, el incremento registrado en Europa (8,5%) duplicó al cosechado en Estados Unidos (4%). Su gran competidor, Burger King, también mejoró sus ventas en países como España o el Reino Unido. También en algunas zonas de Sudamérica.

El sector de la comida rápida, muy criticado por sus efectos nocivos sobre la población y su impacto en las altas tasas de obesidad que presentan algunos países, vive una nueva “edad de oro” propiciada por los problemas económicos de los consumidores. En los países ricos, son una de las alternativas más baratas para alimentarse.

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