Cada vez es más difícil estar al margen de la interna peronista

En Chubut pareciera que en estos días no se puede ser peronista sin antes encolumnarse en alguna de las dos corrientes del PJ que contienen a los seguidores de Mario Das Neves por un lado y, por otro, a los "kirchneristas" liderados por Norberto Yauhar, Carlos Eliceche y Néstor Di Pierro en el nuevo espacio político provincial. Pertenecer a un sector significa estar en peligro y quienes se esfuerzan por estar al margen son acusados de "débiles" cuando en realidad es lo único potable que pueden hacer para una gobernabilidad cada vez más contaminada.
Con una oposición que empieza a despertar de un prolongado letargo, el escenario político de Chubut concentra su mayor cúmulo de incidentes en lo que se denomina la interna peronista entre el "dasnevismo puro" y los aliados al "kirchnerismo" que, a medida que pasan los días, suman adhesiones de dirigentes, sindicalistas y militantes.

Sin embargo, todo indica que la dirigencia del peronismo chubutense se olvidó de los condimentos que le permitieron arrebatarle en el 2003 la gobernación al aún sorprendido partido radical que nunca digirió la derrota del entonces mandatario José Luis Lizurume.

El camino hoy también es claro, pero exactamente inverso a lo que sucedió en aquella oportunidad: los radicales actualmente están agazapados aunque sea detrás de una unidad tambaleante y en el peronismo discuten sin disimulos, despedazando lo que un día los llevó a una victoria anhelada.

ESTAR EN EL MEDIO

Lo que se denomina el nuevo peronismo o, mejor dicho, el justicialismo "kirchnerista" ya tiene en sus primeras filas al ex jefe de ministros de Chubut y actual subsecretario de Pesca de la Nación, Norberto Yauhar; al ex titular de Petrominera, Néstor Di Pierro; al diputado provincial Javier Touriñan y a los intendentes de Puerto Madryn, Carlos Eliceche; de Sarmiento, Ricardo Britapaja; y de Esquel, Rafael Williams, entre otros.

En este contexto, uno de los políticos que se esfuerza por alejar sus responsabilidades institucionales del "internismo" es el intendente de Comodoro Rivadavia, Martín Buzzi, quien ha compartido actividades con lo que se denomina el peronismo disidente de Chubut pero que también acompañó al gobernador Mario Das Neves en su lanzamiento a la Presidencia de la Nación.

De hecho un simple corte de cintas fue mucho más que una inauguración de la asociación vecinal del barrio San Martín. Allí, días atrás, el polémico ex titular de la UOCRA, Ricardo Cheuquepal, reunió en la primera fila de invitados a Touriñan, Di Pierro y hasta Britapaja. Allí estuvo Buzzi, cumpliendo compromisos institucionales en un "terreno" disidente al oficialismo provincial.

Esa fotografía captada en el primer bunker del PJ disidente en Comodoro fue la impulsora de innumerables especulaciones hasta que llegó el lanzamiento de Mario Das Neves en Piedra del Aguila y Martín Buzzi también estuvo allí para apuntalar al gobernador en su carrera a la Presidencia en 2011.

Desde entonces muchos se preguntan cómo hará el intendente de la ciudad más importante de la Patagonia para mantenerse al margen de una pelea sangrienta que comenzó con debates públicos en la Legislatura y que continuó con "operaciones oscuras" en Piedra del Aguila y una serie de acciones de las dependencias nacionales que salieron a la cancha decididas a dejar todo en un partido que parece será largo.

En medio de tanta pirotecnia, la estrategia de Buzzi es la más pura y sana en un escenario bélico de rencores y pases de factura. Sencillamente porque para mantener el ritmo de obras tanto nacionales como provinciales no tiene otro camino que el de la gestión y las buenas relaciones.

No es casualidad que el gobernador haya acusado a colaboradores de Néstor Kirchner de canjearle obra pública nacional por fidelidad partidaria pensando en 2011, pero si se quiere acá tampoco se puede olvidar la crítica de intendentes como Ricardo Britapaja que ante la falta de respuestas de los ministros y secretarios de Chubut optó por viajar casi todas las semanas al despacho de Julio De Vido para gestionar lo que no le llega desde provincia.

Entonces, por una cosa u otra, a Buzzi no le queda otra que aguantar, gestionar y esquivar los dardos envenenados que llegan de una vereda u otra.

Tiene que demostrar que Comodoro es verdaderamente la Ciudad del Conocimiento, la capital de la Patagonia Central, porque de lo contrario no será más que un territorio desvastado.

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