Cada cual atiende su juego

Por Santiago Rodríguez.

Gerardo Morales retribuyó ayer el gesto de Elisa Carrió, quien en el lanzamiento de su nuevo partido volvió a dejar en claro que el titular del radicalismo es su principal aliado dentro del Acuerdo Cívico y Social, donde confluyen también los cobistas y el socialismo.

"El vínculo de fuerza política a fuerza política está bien", dijo el jujeño en referencia a la UCR y el partido de la chaqueña. La estrategia de Morales y Carrió es preservar la sociedad que los une para fortalecerse frente a Julio Cobos.

Carrió reapareció en la escena pública anteayer. Ese día presentó su nuevo partido y mostró su juego: dijo que "con Gerardo Morales y los socialistas" seguirán trabajando en el futuro y, en cambio, criticó sin nombrarlo a Julio Cobos. "Después de haber acompañado a los monstruos, ahora se desesperan porque existen los monstruos", dijo, entre otras cosas.

Morales es el principal socio de Carrió en el universo opositor no peronista. Los dos se juntaron a desayunar a mediados de esta misma semana y acordaron evitar la profundización de las divisiones que han puesto en serio riesgo la continuidad del ACyS. Dicho de otro modo, coincidieron en que es necesario ganar tiempo y no apresurar definiciones hasta tanto las presidenciales de 2011 no aparezcan más nítidas en el horizonte.

Al presentar el Partido Coalición Cívica-ARI, Carrió siguió al pie de la letra el libreto acordado con Morales: reafirmó su voluntad de seguir en el ACyS y advirtió que "no es momento de hablar de candidaturas".

Lo que Carrió y Morales resolvieron en concreto durante el desayuno que compartieron el miércoles pasado en el departamento que la chaqueña tiene sobre la avenida Santa Fe fue profundizar el trabajo legislativo conjunto entre las dos fuerzas que conducen. El titular de la UCR recordó ayer su charla con Lilita y anticipó que "vamos a dar muestras en el Congreso de que somos una fuerza política que va a cumplir con las expectativas que la gente tiene sobre nosotros".

La sociedad con Morales le otorga a Carrió mayor volumen político para enfrentar a Cobos dentro del ACyS. El tercer puesto en las elecciones porteñas la dejó maltrecha, pero la líder de la Coalición Cívica mantiene sus aspiraciones presidenciales. Además, no se cansa de repetir que no está dispuesta a ir ni a la esquina con el vicepresidente, a quien incluso considera parte de un intento desestabilizados en el que anota también a Eduardo Duhalde y al propio Néstor Kirchner.

Carrió también agita el fantasma de que Cobos no dudará el día de mañana en emprender otro camino que le asegure más éxito que el radicalismo y susurra al oído de Morales que en ese caso ella es su reaseguro. La verdad es que los radicales de la "resistencia" –como le gusta definir al propio Morales a quienes se quedaron en el partido mientras otros buscaron otros horizontes– no olvidan el hecho de que el vicepresidente se haya aliado en su momento con los Kirchner y tampoco terminan de confiar en él. Los reiterados coqueteos de Cobos con Francisco de Narváez y su deseo de sumar una "pata peronista" a su proyecto es motivo de preocupación en el radicalismo.

La figura de Carrió le sirve a su vez a Morales para tratar de frenar el avance de Cobos. El vicepresidente quiere quedarse con el control del radicalismo y utilizarlo como plataforma para su candidatura. Desde su voto no positivo en adelante, multiplicó en ese marco sus reuniones con dirigentes radicales, a quienes busca seducirlos con su potencialidad como candidato y con el rol protagónico que le cabría al radicalismo en un eventual gobierno a su cargo.

La necesidad que generar un contrapeso a la figura de Cobos también favorece la relación de Morales con los socialistas, que tienen a Hermes Binner como su mejor carta para el 2011. El gobernador de Santa Fe y Carrió no tienen buen vínculo, pero coinciden en eso de que no es tiempo de hablar de candidaturas y que ya habrá tiempo para las definiciones de índole electoral. Lo mismo dice Morales. En la otra vereda está Cobos, quien a esta altura ya no oculta en lo más mínimo que está en carrera para la presidencia.

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