Cada vez son más los chicos que asisten a los comedores escolares

Cada vez son más los chicos que asisten a los comedores escolares
Verdad de perogrullo: la crisis económica repercute notablemente en las escuelas. Aunque el Ministerio de Educación provincial aún no hizo el censo de raciones de comida, cada vez son más los chicos que se quedan a almorzar en los comedores de los colegios. En algunos, los comensales nuevos ya suman más de 100. Desde la cocina centralizada de Granadero Baigorria advirtieron que se están preparando para una situación de emergencia.
El hambre se siente, sobre todo en las escuelas suburbanas. Los encargados de los comedores de las zonas oeste y sur saben que si los alumnos no comen allí, no van a ingerir ningún alimento en el día. Y también temen que estén en aumento los cuadros de desnutrición.

En la cocina centralizada se preparan y distribuyen 55 mil raciones de alimento para unas 130 escuelas de Rosario y sus alrededores. Y estos números "van a aumentar en los próximos meses", pronosticó el secretario adjunto de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), Gustavo Martínez.

Desde el gremio advierten que "muchos padres se quedaron sin trabajo y en muchos casos los chicos volvieron a la escuela para, al menos, tener un plato de comida".

"En los próximos dos meses habrá un crecimiento mayor", aventuró Martínez, "aunque —continuó— en el segundo semestre seguramente bajará la cantidad de comensales, por la deserción escolar".

Sobre la matrícula. Que el comedor escolar es para los que van a la escuela resulta obvio, sin embargo no faltan quienes llevan a sus hermanitos más chicos o los que se guardan comida para llevar a su casa. "También hay madres que van a pedir lo que quedó de ese día", contaron desde la cocina descentralizada.

Martínez comparó la situación actual con la que se vivió en plena crisis del 2001. "Entonces los chicos traían un tupper para llevar comida al hogar y en las mochilas además del cuaderno y la cartuchera, todos llevaban ese recipiente", recordó. Aunque ahora la situación no es equiparable, Martínez aseguró que "estamos en estado de alerta de que se repita esta realidad porque hay casos de padres que mandan a los chicos a la escuela sólo para que coman". Entonces se planteó una vieja discusión: comedor - escuela o escuela - comedor. "Clausurar un comedor era lo mismo que cerrar una escuela", dijo.

Todavía esta realidad no se ve en la mayoría de los establecimientos, pero no se puede dudar de que en algunas más marginales sí suceda. "Hay un mar de fondo, un cierto riesgo de que esto vuelva a ser realidad", confesó el sindicalista, quien está pensando en cómo se planificaría un plan de emergencia alimentaria".

Para llenar la panza. Mientras tanto, en algunos comedores e scolares ya empezaron a agregar platos de comida. En el barrio Santa Lucía, de zona sudoeste, Lorena Almirón es una de las personas que se ocupa del comedor. "Este año todos los chicos comen y toman la copa de leche en la escuela", comentó. Desde el Ministerio de Educación de la provincia aún no tienen registro de cuántas raciones más deberían enviar a las escuelas. l

   En la escuela Domingo Matheu, de zona sur, el año pasado los comensales eran 500 y, a menos de un mes de empezar las clases, al salón donde se sirve la comida ya asisten unos 100 pibes más. Allí reparten el desayuno y almuerzo para los alumnos que van a la mañana, y almuerzo y merienda para los del turno tarde. En total brindan la comida para 600 chicos.

   En una escuela de zona oeste, la Nº 1.318, la situación es similar. Están dando de comer a 200 chicos más que el año pasado. Una de las encargadas del comedor estimó que "de 600 chicos, fácilmente pasamos a 800 en los pocos días que van de este año".

   Los docentes de otra escuela de zona oeste, Martín J. Thompson, también prevén que habrá más chicos en el comedor este año porque la matrícula se incrementó a 670 alumnos.

Todos se quedan.

   La mujer, que vive en el mismo barrio y además estudia trabajo social, advirtió que la mayoría de los padres de esos chicos viven de un plan social y que "hay muchos casos de problemas de desnutrición que se ven en la escuela".

   Almirón puntualizó que la partida por ración para el comedor es de 1,75 peso y de 0,65 la de la copa de leche. "Intentamos darles carne, una vez milanesas (de 40 gramos) y el resto es carne picada o en pedacitos, siempre con algún acompañamiento. La merienda es un mate cocido con leche y una factura", explicitó Almirón, quien sostuvo que "es insuficiente. A la noche los chicos ingieren frituras o toman el mate cocido, por eso intentamos darles el desayuno bien temprano.

Sin registro.

   "Habrá que esperar que transcurra un mes de clases para que se estabilice la situación", señaló una vocera de la ministra Elida Rasino. Sin embargo, las escuelas ya palpan la realidad.

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