En 6 de cada 10 casas se usan garrafas.

Son casi 694 mil viviendas que pagan mucho más caro el servicio. Hay expectativas por las obras para ampliar la red.
De los 427 conglomerados urbanos cordobeses, 124 cuentan con el servicio de gas natural por red. Sin embargo, en ese 29 por ciento de los pueblos vive el 75 por ciento de la población de la Provincia.

Esto no significa, claro está, que siete de cada 10 cordobeses dispongan de ese combustible para quemar en las hornallas de sus hogares. Esta posibilidad la tienen sólo 480.865 viviendas particulares, lo que equivale al 41 por ciento del total de casas asentadas en las planillas del censo provincial que se realizó en agosto del año pasado.

Los datos fueron extraídos de los registros del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas). Este organismo oficial es el encargado de regular el transporte y la distribución del gas natural en la Argentina.

Crecimiento explosivo. La expansión del servicio domiciliario se produjo a partir de 1984. Ese año, por ley, se permitió a Gas del Estado recibir la donación de redes. Hasta entonces, la empresa pública tenía la exclusividad de la construcción y administración de la infraestructura.

Córdoba aprovechó la oportunidad y creó un fondo especial para obras de gas natural, destinado a financiarles a los municipios hasta el 20 por ciento de la inversión necesaria para dotar del servicio a los vecinos. Además, el crédito podía saldarse hasta en 36 cuotas sin intereses y comenzaba a pagarse seis meses después de que la obra se habilitara.

Así, grupos vecinales constituyeron entes pro-gas, los concejos deliberantes declararon las obras de utilidad pública y pago obligatorio (un régimen similar al de una tasa por mejoras) y el tendido de redes domiciliarias, más allá de las dificultades propias de cualquier emprendimiento de cierta envergadura que requiere de la participación directa de la gente, registró un crecimiento explosivo.

Para ilustrar la expansión vale considerar dos referencias muy claras: en 1983, sólo cinco ciudades cordobesas tenían gas natural domiciliario. Hoy son 124 poblaciones.

También entonces, poco menos del 30 por ciento de los hogares de la Capital gozaba del servicio, mientras que en la actualidad el 78 por ciento de las viviendas particulares está conectado a la red.

Privilegio geográfico. En el mapa del gas natural en la Argentina, Córdoba ocupa un espacio de privilegio, ya que está atravesada por dos gasoductos importantes: el que conecta a Campo Durán (Salta) con Buenos Aires, y el Centro-Oeste, que entra desde San Luis por el departamento Río Cuarto y llega hasta Rosario.

El primer tendido corre en forma paralela a las vías del ferrocarril, y a unos 4 kilómetros de la ruta nacional 9. Eso explica por qué la mayoría de las poblaciones que se desarrollaron en torno a las estaciones ferroviarias cuentan con gas natural por red. Sobre todo aquellas ubicadas en la franja centro y sudeste de la provincia y que están comunicadas por rieles y pavimento con el principal puerto santafesino y con la Capital Federal.

Ahora, con el fin de integrar al sistema a casi un centenar de localidades cordobesas más, el Gobierno provincial proyectó la construcción de cinco gasoductos regionales, ramales e instalaciones de superficie.

Ahorro y confort. Además del mayor confort que supone un hogar con gas natural sobre otro que utilice garrafas, para la economía familiar en uno y otro caso, la diferencia en el gasto por uso del combustible es grande.

Por ejemplo, un informe de la Auditoría General de la Nación realizado a mediados del año pasado determinó que los consumidores de garrafas (la población de escasos recursos y del interior de las provincias) pagaban 5,8 por ciento más que quienes tienen acceso al gas natural. Esa proporción ha disminuido levemente a partir de un sensible ajuste en la tarifa del gas natural dispuesto por Enargas y que se hará sentir el próximo invierno.

No obstante, un cálculo propio sirve para medir el ahorro entre uno y otro.

Cada 600 metros cúbicos de gas natural que utilice un consumidor residencial, debe pagar entre 150 y 500 pesos –según esté registrado en categoría uno, dos o tres–, contra los 1.200 a 1.500 pesos que debe sacar de su bolsillo alguien que utilice garrafa para consumir el mismo volumen. Esto porque un tubo de 45 kilos que contiene unos 60 metros cúbicos de gas cuesta, en la ciudad de Córdoba, entre 120 y 150 pesos. La diferencia es mayor si se toman como referencia los envases más pequeños de gas licuado. Otra prueba de la renguera que padece la distribución del ingreso en el país.

Las claves

Obra en marcha. En Cruz del Eje, el municipio comenzó hace unos días la primera etapa de la red de distribución domiciliaria, que permitirá a unos 1.600 usuarios contar con el servicio de gas natural en breve. La obra se ejecuta con fondos propios.

Categorías. Enargas contempla tres categorías para los usuarios residenciales: R1, hasta 500 metros cúbicos anuales; R2, entre 500 y 1.000; y R3, más de 1.000 metros cúbicos por año.

Consumo alto. En 115 de los 124 pueblos que cuentan con gas natural por redes, los usuarios residenciales registrados como R3 son mayoría.

Excepciones. Sólo en la ciudad de Córdoba, Deán Funes, La Calera, Malagueño, Monte Cristo, Saldán, San Antonio, Tránsito y Villa Nueva, los consumos de entre 500 y 1.000 metros cúbicos de gas por año superan a los del segmento R3, según Enargas.

Bien arriba. En Sampacho el 72 por ciento de las conexiones residenciales son R3, mientras que en General Cabrera, 68 por ciento de los usuarios están comprendidos en ese segmento.

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