Cada candidato, su lista.

Los días de Semana Santa no fueron de descanso para los operadores kirchneristas: hubo negociaciones intensas para lograr algún tipo de consenso con el senador Carlos Reutemann, con quien hubo avances que podrían terminar en acuerdo cuando regrese de su viaje de fin de semana largo a Francia. Los negociadores llegaron a un entendimiento para que el Partido Justicialista provincial habilite en el congreso convocado para el próximo sábado a competir en listas separadas a Reutemann y al presidente del bloque kirchnerista en la Cámara de Diputados, Agustín Rossi.
En caso de que entre mañana y el martes convalide lo que sus representantes acordaron con los operadores K, Reutemann iría como candidato a senador con su propia lista de diputados y Rossi como cabeza de otra lista de diputados, también con sus propios candidatos a senadores. Aunque los asesores legales de ambos sectores aún analizaban ayer si era factible, la idea es que los dos puedan usar en sus boletas el sello del PJ.

Para Reutemann el mejor negocio posible era que Rossi no compitiera y así una porción de votos del rosarino pasarían a engordar los propios, básicamente votos peronistas, ya que el diputado kirchnerista también suma adhesiones de sectores independientes de perfil progresista. El Gobierno estaba dispuesto a eso ya que en ese caso le tenía reservado a Rossi un sillón de ministro. Pero para que la ecuación cerrara Reutemann tenía que garantizarle que los legisladores electos por sus listas pudieran considerarse oficialistas tras las elecciones del 28 de junio.

Como Reutemann no abrió esa posibilidad, esa propuesta cayó y la candidatura de Rossi siguió en pie. A partir de allí se barajó la alternativa de que se evite la elección interna entre ambos y que compitan los dos con el aval del PJ. El método fue patentado por Eduardo Duhalde cuando era presidente en el Congreso Nacional del PJ que se hizo en el club Lanús en 2003 para habilitar que Néstor Kirchner, Carlos Menem y Adolfo Rodríguez Saá fueran candidatos presidenciales sin interna de por medio.

Para Rossi es evidente que sería un buen acuerdo, porque cumplirá su objetivo de competir en los comicios defendiendo el modelo económico del gobierno nacional y sin que Reutemann se adueñe del sello del PJ. ¿Pero cuál es el negocio para Reutemann? Según explicó uno de sus colaboradores a Página/12, Reutemann controla la mayoría del Congreso provincial del PJ, pero no tiene modo legal de evitar las internas y si lo hubiese hecho, el PJ nacional, que preside Kirchner, hubiera tenido motivos para intervenir el partido. Cualquiera de los hechos –interna o intervención– le hubiera hecho ruido a Reutemann que va primero en las encuestas y quiere seguir navegando en ese mar de aceite sin ninguna ola. "En principio a nosotros nos cierra, pero hay que esperar que regrese Lole, que está en el exterior, porque el que va a definir es él", señaló la fuente.

Esas encuestas –que varían según quien las presente, como en todos lados– parecieran tener un denominador común más allá de los números: que Lole le lleva diez puntos al candidato socialista Rubén Giustiniani, que a su vez le saca casi la misma ventaja a Rossi. Sin embargo, Rossi asegura que están mucho más parejos. "La pelea electoral se dará en tres tercios y mi obligación es mantener los tres diputados que ponemos en juego", le dijo el diputado a este diario.

Si las encuestas que manejan los socialistas son verdaderas y se replican en votos, Reutemann obtendría 4 diputados, otros 4 Giustiniani y Rossi renovaría su banca. Si los números ciertos son los de encuestadores de Rossi, cada uno se llevaría tres diputados. En ambos casos Reutemann obtendría dos bancas en el Senado (la suya y la de quien lo acompañe) y Giustiniani la restante.

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