Cachito Castro: "Bruera se sacó el prode con la Intendencia, porque la elección la perdió Alak"

Dirigente histórico del peronismo platense, "Cachito" Castro se desempeña actualmente como secretario de Relaciones Institucionales del Partido Justicialista, encabezado también su respectiva Comisión Permanente de Homenaje.
Su función es establecer contacto con todos los organismos o instituciones que quieran tener relación con el justicialismo, y viceversa. "Me vuelco más a la actividad interna del partido, sobre todo para no perder identidad", relata.

"Mi historia es casi como la de todos los peronistas de la fundación o de la primera generación –cuenta Castro-. Nací en el año ’47, y mi padre fue fundador del peronismo. Es uno de los que está en la fuente, con las patas y una bandera, en la foto tradicional. Al peronismo nos sumamos activamente todos: toda mi familia y todos mis amigos. No tengo amigos ni parientes que sean de otro color político".

"Cachito" Castro fue concejal y presidente del bloque justicialista del ’83 al ’87, siendo también vicepresidente de la Comisión de Presupuesto. Luego fue asesor de Luis Brunatti, ministro de Gobierno del entonces gobernador bonaerense Antonio Cafiero. Ya en la gestión del intendente platense Julio Alak, se desempeñó como secretario de Relaciones Interjurisdiccionales. También fue subsecretario de Gobierno de la comuna platense.

"Pertenezco a una corriente independiente, cuya vinculación principal es el Partido Justicialista, y el peronismo no tiene una actitud pro-alguno en este momento, sino que está expectante a la calidad de los candidatos que se presenten", manifiesta, entusiasmadamente, Castro. De este y otros temas de la actualidad nacional, provincial y local, pero siempre girando en torno al peronismo, "Cachito" Castro dialogó en la siguiente entrevista de Agencia NOVA.

- ¿Cómo ve la situación actual del peronismo de cara al 2011?

- En el ámbito nacional hay varios candidatos posibles. En estos momentos, el candidato más importante que tiene hoy el peronismo es Carlos Reutemann, siempre y cuando esté acompañado por Felipe Solá, lo cual sería una fórmula de pura potencia y acompañado por los gobernadores de Córdoba y Entre Ríos, a los cuales también se sumaría el resto del peronismo de la provincia de Buenos Aires.

- En caso de ser candidato, ¿Reutemann debe buscar un proyecto peronista propio o ser heredero de algunas cosas del kirchnerismo?

- El peronismo es pragmático, por sobre todas las cosas. Reutemann es una persona muy sensata. Hoy falta sensatez y respeto a la comunidad. Si hay dos valores que sobrepasan a cualquier otra actitud y necesidad del pueblo, son esos. Felipe Solá, por su parte, representa la identidad del bonaerense que se subleva ante una actitud del gobierno nacional cuando estaba en la cúspide poder e impone su punto de vista, que esa es la identidad del bonaerense.

- ¿Qué opina del conflicto del Gobierno con el campo?

- Creo que las dos partes tienen razón. Yo apoyé decididamente al Gobierno, porque el criterio de ser dueño de la tierra y poder imponer decisiones tiene su costó también, es decir que se planteó, muy subjetivamente, una lucha entre el pueblo y la oligarquía. Era imposible pensar que la Federación Agraria fuera aliada de la Sociedad Rural. La pelea se dio de esa forma. Y la historia después lo relatará.

- ¿El peronismo debe regularizar su situación e ir a internas para el 2011?

- En un plenario que se hizo en La Plata, nosotros decidimos apoyar institucionalmente a todas las gestiones, tanto nacional, provincial y municipal, para evitar cualquier intento que tenga tufillo golpista. Ese criterio prevalece aún. Incluso, el subconsciente en la opinión pública, o sea, todos los sectores sociales, y exceptuando los gorilas de siempre, todos van a trabajar para la continuidad institucional.

- Cuándo habla de "tufillo golpista", ¿a qué se refiere exactamente?

- Creo que los medios de comunicación jugaron sin tapujos esta vez por un proyecto que tiene a (el vicepresidente, Julio) Cobos como principal dirigente, y el final del intento es trastocar el cambio institucional. Esa es una maniobra que se viene haciendo, por lo menos, desde que yo tengo uso de razón, cuando empezaron con el general (Juan Domingo) Perón en el ’55, y después fueron los medios los que colaboraron siempre en desplazar a los gobiernos constitucionales. Hoy están curados de espanto porque nadie se puede imaginar un golpe de Estado, pero así como la democracia va buscando sus propias manifestaciones, como en el 2001, y que llevaron a tener cinco presidentes, los sectores golpistas o dueños del poder también han encontrado manifestaciones para cambiar un presidente por otro, a través de un pre-golpe institucional. Pero, mientras el peronismo esté en el poder, y apoyado por las estructuras del movimiento obrero, no creo que nadie pueda desplazar nada.

- Antes se hablaba del periodismo como del "cuarto poder", pero hoy se lo antepone, figurativamente, antes que los primeros tres poderes...

- Creo que es así. En una entrevista que le escuché decir a (Carlos) Menem, que hoy sería un cuco, que, entre las dos cosas más importantes en las que él cree que se equivocó, una fue permitir el armado de los multimedios, y la otra, fue el tema de la elección directa para presidente y no como antes, que se votaban electores, lo cual permitía tener mayor representación a las regiones del país o, por lo menos, ingresar en una consideración mayor para que los presidentes tengan valor, y eso también creo que es importante, aunque no se note. Porque hoy, lo que más se ve, o lo que más busca el pueblo, por las opiniones que se ven, es la calidad institucional. Hoy el valor es el ciudadano. No sé si tiene la representación política en sí misma, pero el valor es el ciudadano. Y después, por añadidura, se da el resto de las cosas.

- Pasando al plano platense, ¿cómo analiza la gestión del intendente Pablo Bruera?

- Bruera se sacó el prode con el tema de la elección, porque, sinceramente, pienso que la elección la perdió Julio Alak. No lo vamos a desmerecer igual, porque el voto popular es, en definitiva, el que decide las cosas. Pero supongo que la gente estaba agotada de una figura, y no de una gestión, e interpuso un recambio. La gente hoy vota a quien tiene posibilidades de ganar, más que otra cosa. Porque, si se traslada esa elección al terreno legislativo, por ejemplo, Bruera no obtuvo ningún senador.

- ¿Y eso cómo se explica?

- Primero, porque se trataba del desplazamiento de Alak. Se tomó como una elección local. Si, por ejemplo, el Ari, que desde su aparición siempre hizo muy buenas elecciones en La Plata, hubiera jugado todas sus fichas a (Oscar) Negrelli como intendente en ese momento, ganaba Negrelli. Pero la gente quiso desplazar a Alak, nada más.

- ¿Cómo ve este regreso del kirchnerismo local de la mano de Julio Alak, Guido Carlotto y Carlos Castagneto?

- Supongo que son tres posiciones absolutamente diferentes. Castagneto es una figura que tiene un pulmón artificial que es la gestión nacional (N. De la R: Castagneto es viceministro de Desarrollo Social de la Nación). Pero no tiene ni identidad peronista. Es un muchacho que puede ser furgón de cola de cualquier candidato. Carlotto tiene prestigio por su familia, pero queda encorsetado en ese sector, nada más. Su madre ha tenido una actitud muy noble en la lucha y ha sido hasta respetuosa con los genocidas, y eso demuestra que no hay resentimiento. Todas las personas que han tenido una confrontación con las dictaduras de turno no guardan rencor: pelean por lo que creen que es conveniente o justo, pero no hay posibilidad de odio ni rencor. En este caso, razonablemente, se pide justicia. Pero el proceso de mal uso de los derechos humanos se ha agotado. Y la gente lo expresa en el voto: quiere ocuparse de lo que necesita hoy. Volviendo, el que es más dirigente de todos ellos es Alak. No sé cuál será la autonomía que puede tener en lo local, si irá por el repechaje de volver o tendrá algún candidato a quien apoyar. Y después está Bruera, también, que tendrá chances o no de jugar en el peronismo.

- ¿Cómo ve el actual distanciamiento entre los Kirchner y Bruera?

- Kirchner desplazó absolutamente a Bruera. Y no sólo se siente esto desde el plano nacional, también en el de la provincia de Buenos Aires.

- ¿O sea que Bruera está aislado?

- Quiero presumir que no, pero en los hechos está absolutamente desprotejido. No sé si tendrá tiempo de recomponer: electoralmente, hasta el 2011 es un siglo.

- En este sentido, ¿cómo vio la designación de Alak como ministro nacional de Justicia y Seguridad?

- Supongo que lo de Alak fue una decisión para premiar su lealtad y sus virtudes intelectuales. Pero si está acotado a la derrota de Bruera, no tiene chances. Ahora, si él viene para ratificar un proyecto o acompañar a algún candidato especial, está. Y si quieren imponer candidatos nacionales en lo local, se le van a caer a pedazos. Porque, hoy por hoy, tiene muchas más chances de ganar una elección en La Plata la Coalición Cívica que nosotros. Al peronismo nunca hay que descartarlo, porque sobrevivió o resucitó desde el ‘55 para acá a todas la muertes que le vaticinaron.

- ¿Qué logro rescataría de la administración Bruera en estos dos años y cuáles serían las materas pendientes?

- Los principales logros es lo que se ve: una visión municipalista, que no empieza con este gobierno sino que viene desde la época de (el intendente de la última etapa del Proceso, Abel) Román, que está bien. No podemos negar la recuperación de los parques, los cruces ferroviarios. Pero, si uno pertenece a un movimiento nacional como es el peronismo, la estrategia debe estar basada en esos lineamientos. La divisa es una sola: no se pueden separar las pertenencias. Creo que la gente ve en Bruera su interés en lo local, pero, por su perfil vecinalista, eso se agota en sí mismo. Porque si hubo un intendente en serio que se preocupó por dirigir los destinos de una capital bonaerense fue Julio Alak, eso es indiscutible. Y hay ejemplos: el tema de la obra pública profunda, que no trae votos pero que se ve en el largo plazo; el tema de la recuperación de los espacios públicos como el Bosque, que eso fue el principio de su derrota por la confrontación pública con Estudiantes, que después se va a pagar con el tiempo, cuando esté esa mole de cemento en las tierras.

- Si todos estos dirigentes no se sientan a dialogar y dirimen sus diferencias, ¿entonces el peronismo corre el riesgo de que termine ganando la Coalición Cívica en La Plata?

- Por supuesto que se corre el riesgo. Lo que veo es que no hay un vértice que diga: ‘Bueno, muchachos, los que están dentro del peronismo, sean afiliados o no, deben dirimir en una interna todas las candidaturas’. Es la única forma de ir empezando a poner orden. El éxito no borra cualquier consideración ética, porque, si no, esta confusión se traslada de la militancia al gobierno. Seguramente, más del 90 por ciento de los funcionarios públicos no son peronistas. Es más, te diría que son antiperonistas en su accionar. Hay dirigentes peronistas como (el jefe de Gabinete) Aníbal Fernández, Alak, ( el ministro de Trabajo) Carlos Tomada, (el canciller) Jorge Taiana, pero hay otros que vienen de la vieja teoría liberal. Además, hay otra cosa que uno va viendo en la práctica del Gobierno: todos los directores generales de administración no pertenecen al peronismo, y son los que tienen el tratamiento del pago de las deudas, de las contrataciones. No nos podemos olvidar. Lo que sucede es que la velocidad de los acontecimientos va haciendo cambiar de enemigo o interés en cada acción. Todos los días hay una situación nueva. El peronismo legalizó y legitimó al trabajador, pero ahora hay un montón de sectores sociales (como los "trapitos", los que piden monedas) que dónde se encuadran dentro de la sociedad. ¿Cuántos jóvenes quieren estar incorporados a un sistema institucional y republicano?

- ¿Usted qué haría con los planes sociales?

- Tienen que estar dirigidos a una descentralización educativa. Escuelas agrarias, por ejemplo. Deben crearse cosas que en el futuro tengan sentido. Como becas para estudiar. Es degradante que el peronismo no tenga una contrapartida exacta del trabajo político que hace en la función del gobierno. Cualquier papanatas, que está en la función por ser pariente o amigo de alguno, tiene poder de resolución, mientras el cuadro político no tiene contraprestación.

- ¿Y qué haría con las cooperativas?

- Hogares-escuela, como hizo Eva Perón. Además de que las cooperativas no tienen obra social. Y te votan en contra. Porque, electoralmente, si se le paga a un tipo 150 pesos, evidentemente no vas a pensar que te va a votar. Aparte, el peronismo no puede degradar al hombre, por concepción, por ideología.

- Respecto de su función en la Comisión Permanente de Homenaje del PJ, usted está trabajando en un proyecto para emplazar en Plaza Moreno el busto de Perón.

- Ese es un trabajo que nosotros hicimos en el ‘83, y que nos costó muchísimo, porque es ese momento la Coordinadora paseaba su señorío por el país. Con ese gobierno, y en minoría, pudimos pagar el busto de Eva Perón que está en Plaza Moreno. Pero la obra se iba a completar con el busto de Perón al lado. Pese a otros intentos en a los años siguientes, el proyecto siguió quedando incluso. Entonces empezamos a trabajar y encontré al arquitecto que había hecho el monumento de Evita, quien hizo todo el proyecto nuevo para emplazar a Perón, y encontramos el busto original de Perón. La ordenanza original se modificó, y la concejal (Silvana) Soria presentó un proyecto donde el costo no era pagado por los concejales ni por el municipio sino a través de fondos que va a recaudar el partido. Entonces se aprobó con los concejales de todos los sectores del peronismo, y creemos que el 17 de octubre lo podremos inaugurar.

- Además, usted sigue trabajando en las fechas históricas del peronismo...

- Desde que tengo uso de razón, represento al grupo fundacional del peronismo, que es el 9 de Julio, y represento a las familias de todos los fusilados de La Plata.

- ¿En qué espectro ideológico del peronismo se ubica?

- Depende de la situación. No hay una cuestión de color: el peronismo tiene una línea, que es el medio. Es un movimiento nacional que ya viene desde San Martín, que fue incorporando los sectores de acuerdo a la coyuntura y a las calidades que el momento exigía. Es simple: uno tiene una posición nacional, popular y ortodoxa en el peronismo. ¿Cuál es la ortodoxia? La representación del gobierno a través del partido y el apoyo del movimiento obrero en reivindicar las conductas o posiciones que tengan los intereses de los trabajadores, que es, en última instancia, el destino final.

- De los presidentes peronistas que hemos tenido de la democracia en adelante, ¿a quién rescataría?

- Cada uno ha tenido un valor importante. Pero, dejando de lado los modos o la personalidad de cada uno, Néstor Kirchner ha sido el que más se acerca a la posición de lo que es el peronismo, en cuanto a valores: las convenciones colectivas de trabajo, la independencia económica, despegarse del FMI. En esas grandes líneas que tiene un Estado justicialista, Kirchner fue el que más se ha acercado. Pero no podemos descontar los demás, porque cada uno hizo su aporte.

- ¿Pero no le parece que el país hizo énfasis en la deuda y el proceso externo, y hemos dejado de lado el frente interno? Por ejemplo, en la Municipalidad de La Plata hay empleados que ganan 800 pesos.

- Estoy de acuerdo. Y ese es un criterio que tiene que ver con los presupuestos y con las leyes de autonomía municipal: una municipalidad tiene una cierta cantidad de pesos para gastar, como el Concejo Deliberante tiene el 3 por ciento del Presupuesto Municipal para distribuir entre los concejales. Volviendo al tema del valor del salario, el salario mínimo vital y móvil (que hoy debe rondar alrededor de 1500 pesos) debería ser la base de discusión de todos los convenios. Por ejemplo, en otros municipios, como Esteban Echeverría, o Rojas, si se tiene un valor de 1500 pesos de sueldo mínimo, tiene que cerrar la municipalidad. Debe haber una mejor redistribución del ingreso. En La Plata, en el año ’83, cuando gobernaban los radicales, se cedió a la Nación el 7 por ciento de la coparticipación federal, que es el déficit que tenemos cada año en la provincia de Buenos Aires, y que este año va a llegar a 11 mil pesos.

- Para ir cerrando, ¿por qué es peronista?

- Primero, porque soy cristiano. Y solidario, por sentimiento. Y me baso en un apotegma que me inculcó mi papá: "Para ser un buen argentino, primero tenés que ser peronista". (www.agencianova.com)

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