La cabina de mando ya tiene nuevo piloto

Ahora falta su nombramiento como presidente de la firma, pero para ello necesita los votos de los españoles, que legalmente aún son los dueños y siguen de cerca los destinos de la compañía, aunque no la gestionan.
El directorio de Aerolíneas Argentinas designó ayer a Mariano Recalde como gerente general de la compañía en vías de reestatización, reservando para una asamblea de accionistas su eventual nominación como presidente. Para que el joven abogado pueda ser ungido con esta máxima responsabilidad en ese cónclave, serán necesarios los votos de los españoles, que legalmente aún son los dueños mayoritarios y siguen muy de cerca los destinos de la compañía, aunque no estén comprometidos en su gestión.

"Claro que lo vamos a apoyar, como lo hicimos con la asamblea que el 5 de febrero designó a Julio Alak. Pero el Gobierno no puede decir quién es el presidente si no se cumplieron todas las instancias formales que indica la Ley de Sociedades", advirtió ayer ante este diario un vocero de Marsans. Desde el punto de vista estrictamente legal, Interinvest (la formación jurídica de la que es dueña Marsans) todavía detenta la mayoría accionaria en Aerolíneas y es propietaria del ciento por ciento de acciones de Austral, dato al que aluden los españoles.

La advertencia es quizás un simple recordatorio al gobierno argentino de que debe celebrarse un acuerdo con el que ambas partes aspiran a clausurar el proceso de reestatización sin que medie ningún pleito millonario. Tan así es que el juicio de expropiación que debe iniciar el gobierno argentino por mandato legal a través de la Procuración del Tesoro está paralizado de hecho a la espera de esa resolución amistosa. Esta llegaría cuando Aerolíneas formalice con Airbus la compra de unos aviones, cuyas órdenes de compra serían cedidas por Marsans. Los españoles podrían recuperar así parte de la seña integrada y, según prometen, levantarían cualquier demanda contra el Estado argentino.

A pesar del indefinido cuadro legal de Aerolíneas y Austral, desde hace un año el Estado la administra y cubre con sus recursos el abultado déficit operativo. Según precisó ayer el flamante ministro de Justicia Alak, éste hoy asciende a cerca de tres millones de pesos por día, lo que implicaría unos 24 millones de dólares por mes, es decir, cerca de 290 millones de dólares anuales.

Pero según explicó el funcionario –cuya mudanza a Justicia promovió el ingreso de Recalde–, gran parte de ese quebranto se debería a que la compañía se está reequipando, forzada por "el vaciamiento" cometido por las gestiones privadas. "Muchas veces los números se presentan de forma confusa y se mezclan gastos con inversión", relativizó quien hasta ahora ejerció la gerencia general y la presidencia de AA.

La realidad, sin embargo, es que las erogaciones más importantes para robustecer las devastadas flotas aún no se hicieron. Tanto los aviones de Embraer como los de Airbus que se planean ingresar se comprarán con préstamos prometidos desde el exterior, pero aún no desembolsados, y cuyo repago figurará en futuros balances de la empresa a la que se está integrando Recalde.

En esta enrevesada transición, Alak aún no se desligó de las tareas que le demandó el gerenciamiento de Aerolíneas y ayer participó de la reunión de directorio donde la incorporación de un nuevo gerente fue casi una cuestión menor en relación con los conflictos con dos aviones varados, que demoraron un vuelo internacional y otro a Calafate. Jornada de aprendizaje para Recalde, a quien el secretario de Transporte respaldó. "Tiene calidad profesional. Hay que dejarlo que se empape de los temas", sostuvo Juan Pablo Schiavi, reconociendo el gran desafío que implica para el joven hombre de leyes asumir estas urticantes tareas.

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