¿Cabeza de ratón o cola de león?, lo importante es no desaparecer

Según el calendario electoral K el próximo Presidente se elegirá en Marzo de 2011 por lo tanto al matrimonio Kirchner le quedan 15 meses para delinear su futuro. El objetivo de máxima no es un secreto para nadie: permanecer en la casa Rosada hasta el 2015. Pero Kirchner no descarta retomar la gobernación de Santa Cruz como un destino obligado pero reparador.
Tratándose del hombre que consiguió todo cuanto se propuso obtener de la política, no es descabellado imaginarlo sucediendo a su esposa en la Presidencia de la Nación, quien a su vez ya lo había sucedido a él en el cargo, en una especie de segundas nupcias presidenciales.

Si sobrevivirá a la interna bonaerense, si la gente lo elegirá, si Duhalde lo dejará, si Cristina mejora su gestión para reconciliarse con una sociedad que parece darle la espalda, y sobre todo, si la justicia no lo complica en algunas de las tantas investigaciones que se están sustanciando en torno a su sorprendente crecimiento patrimonial desde que llegó a la Presidencia, son por ahora potenciales escollos que Kirchner deberá superar.

No obstante Kirchner siempre desafió los imposibles, mas aún cuando presiente que su apuesta huele a final, es allí cuando su espíritu volcánico alcanza su punto máximo de ebullición, cuando su atrevimiento raya la inconciencia.

Así y todo, suele no dar saltos al vacío, aunque no lo parezca. Santa Cruz como destino electoral es su salida más efectiva y decorosa si se ven frustradas sus expectativas nacionales.

Razones para la mudanza no le faltan

El fatídico 28 de Junio hizo trastabillar su poder político y como era de esperarse, hizo metástasis en la gestión de su esposa presidenta.

Por otra parte su nuevo rol de parlamentario es el peor lugar para un Kirchner derrotado y en minoría.

Durante veinte años el ahora diputado bonaerense solo ocupó cargos ejecutivos los que ejerció a su modo y antojo dando órdenes, firmando decretos, y discurseando desde la unilateralidad y la impunidad que otorga un atril oficial.

De ahora en más, en medio de un recinto poblado de enemigos, Néstor será uno entre tantos, y tendrá que pedir permiso para hablar y guardar silencio y prestar oídos cuando otros hablen aunque digan cosas inconvenientes; y luego, cuando le toque el turno, exponer proyectos, defenderlos con argumentaciones; dialogar, debatir, y hasta consensuar, verbos absolutamente extraños para un Nestor Kirchner programado para hacerse escuchar y hacerse aplaudir.

Es definitiva, el Congreso solo le deparará disgustos, pérdida de tiempo, y escarnio para su magnífica autovaloración personal y su imagen política siempre autoreferencial y autosuficiente. Demasiado para Néstor. El parlamento no es lo suyo.

Asuntos que atender

Cuestiones que atender en su provincia natal le sobran. Y no solo políticas. Junto con el abultamiento de sus bienes personales también crecieron sus obligaciones para sostenerlos y controlarlos.

Por primera vez Kirchner está en condiciones de presentir que el Frente para la Victoria puede perder el manejo de la provincia en 2011, y por lógica consecuencia verse resentido el enorme poder económico que amasó desde su posición dominante en la política provincial.

Las primeras señales del retorno K a la provincia se percibieron con la radicación nuevamente en Río Gallegos de su principal puntero todoterreno y fiel colaborador, Rudy Fernando Ulloa Igor quien intenta disciplinar la tropa dispersa del Frente para la Victoria y a la vez audita el gobierno de Peralta con mas rigor que un celador ciego.

Claro que los tiempos cambiaron, y Kirchner no es inocente ni ajeno a estos cambios.

Fue precisamente durante los años de Presidencia K que Santa Cruz perdió su status de provincia rica con presupuesto holgado y recursos interminables, para pasar a ser un estado dependiente del poder central, y rehén de las concesionarias que explotan sus riquezas.

Santa Cruz está en rojo y se torna ingobernable sin la asistencia de Nación. Veinte años de kirchnerismo la diseñaron a medida del kirchnerismo

Néstor Kirchner se comportó como un administrador fiduciario de fondos nacionales para derivar obras publicas a Santa Cruz, y a empresas amigas. El constructor Lazaro Báez acaba de reconocer que su amigo Kirchner "le permitió participar en importantes licitaciones"

Si bien en muchos casos las obras son visibles, a nadie escapa que su falta de planificación y de estrategia además de sus altos costos impregnados de sospecha, endeudaron las arcas provinciales a límites inconcebibles, obligada a adelantar fondos contra reintegros que nunca retornaron. Al menos adonde debían retornar.

Mientras tanto Santa Cruz todavía espera por las mega obras prometidas como salida alternativa a la economía estatal, sus recursos permanecen concesionados por migajas; sus ahorros despilfarrados en parte y devaluados en lo que queda; con el empleo público agotado (según el propio gobierno), los salarios congelados; el sistema jubilatorio a punto de estallar; y sin políticas de estado en lo que son sus obligaciones esenciales, Salud, Educación, Trabajo, Seguridad, y Vivienda.

¿Tendrá intenciones Kirchner de revertir este cuadro y despejar el horizonte de descontento y conflictividad social que comienza a vislumbrarse?

¿O solo busca salvar la ropa revitalizando un proyecto que hace agua por sus propios errores y olvidos?

De todas maneras Kirchner deberá tener presente aquello de que nadie se baña dos veces en el mismo río. Que el tiempo pasa y nada ya es lo que fue. Incluso la sociedad cambió, en parte.

¿Por qué cree Kirchner que la gente volvería a creer en él nuevamente y a brindarle su voto de confianza?

Por estas horas muchos opositores ya se animan a vociferarle en la cara al ex mandatario un pronóstico plagado de helicópteros, patrulleros, desfile por tribunales, y hasta un final con traje a rayas.

Por lo mismo aseguran que Kirchner solo ocupa un puesto en la Cámara de Diputados para guarecerse de los embates judiciales detrás de su inmunidad parlamentaria.

El ex presidente tiene enfrente un dilema difícil de resolver, entre la incertidumbre de una elección nacional imprevisible que puede resultarle fatal, o la certeza de una vuelta al pago adonde imagina lo esperan el poder y la gloria.

En definitiva la sociedad tiene internalizado que Néstor continúa manejando los hilos sensibles del poder provincial, la economía, la política, y la justicia.

Y él, como Troilo, dirá: ¿quien dijo que me fui? ¡si siempre estoy llegando! (Agencia OPI Santa Cruz)

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