Cabecita de Oro.

Palermo firma esta semana y ya está listo para ir por otros récords. Al ritmo que viene, pasa a Cherro, también a Bianchi y se mete entre los que más jugaron en el club.
Cabecita de Oro era un entreala izquierdo, inteligente, gambeteador y gran cabeceador con capacidad para colocar la pelota donde quisiera, incluso desde afuera del área grande. Hizo 218 goles en Boca. Los que compartieron cancha con él aseguran que nunca vieron otro igual. Cabecita de Oro era Roberto Cherro y podría ser también Martín Palermo, con su cabellera dorada, frentazos letales, goles sorprendentes y enorme capacidad para revivir una y mil veces. Hizo 206 goles en Boca y todavía puede hacer más...

Esta semana, cuando terminen de ajustar los últimos detalles del contrato, Palermo va a firmar por un año más con Boca y hay intenciones de anunciarlo con bombos y platillos porque a esta altura se trata de una leyenda viviente. Es que por sus antecedentes, no hay récord que le resista. Si desde que regresó al club, a mediados del 2004, su marca más baja fue en ese primer semestre, con seis en el torneo Clausura y tres en la Sudamericana, y después siempre anduvo por encima de los 11 goles, hasta que se rompió los ligamentos en el Apertura 08. Incluso, en su último semestre, en la vuelta después de esa lesión, metió 12, siete en el campeonato y cinco en la Copa...

En su nuevo contrato, como premio por sus goles, condición de ídolo y referente, no se respeta el tope de 350.000 dólares que impone Boca para los otros convenios, y se incluirán además premios por objetivos, uno grupal y dos individuales. Y entre esas metas personales seguramente se incluya la marca más importante que el Loco tiene por vencer: los 218 goles de Cherro, convertidos entre 1926 y 1938, entre el amateurismo y el profesionalismo. Con meter 12 en las dos competencias que tiene Boca por delante le alcanzará para igualar a Cabecita de Oro. "Yo no me pongo una meta puntual. Hago los goles y después surgen los récords", dice el Loco, tratando de que las estadísticas no lo desborden.

Así y todo, primero fue Francisco Varallo y sus 180 goles. Parecía una marca inalcanzable pero la igualó en marzo del 2008 ante Gimnasia. Le dijeron que en realidad Pancho tenía 194, si se contaban unas copas supuestamente oficiales, y no se hizo problema. También lo alcanzó, justo antes de romperse la rodilla. En ese interín, igualó al brasileño Paulo Valentim como máximo goleador xeneize en los superclásicos y superó a Guillermo y Riquelme en la tabla de goleadores en la Libertadores. Y frente al Táchira, en mayo de este año, convirtió un doblete que le permitió llegar a los 200 en Boca. "Yo quiero seguir metiendo goles porque es lo que mantiene vivo a los delanteros. Ojalá siga haciéndolos y los récords vayan pasando. Estoy muy contento con los goles que ya tengo, pero lógico que quiero más", dice.

Entre esos récords que van a ir pasando, además de la marca que todavía pertenece a Cherro, también hay otros dos. Uno que lo seduce mucho son los 206 goles de Carlos Bianchi en el fútbol argentino, para lo que se le cuentan sólo los convertidos en el torneo local entre Estudiantes y Boca. Y en esa tabla está décimo con 197 y a diez de pasar no sólo al Virrey sino también a Bernabé Ferreyra, que sumó la misma cantidad. Y el otro lo tiene a la vuelta de la esquina y no está relacionado con goles. ¿De qué se trata entonces? Hoy, con 328 partidos en Boca es el jugador con más presencias de este ciclo dorado que empezó en 1998, por encima de Ibarra, Battaglia, Abbondanzieri y Barros Schelotto, y con sumar uno solo más igualará al Chino Benítez en el décimo lugar de esa tabla, para quedar a tres de Antonio Roma.

¿Alguien duda de que Palermo va a superar a Bianchi, Cherro y todos los récords existentes? No, sólo le falta proponerse pasar a Erico y sus 293 goles en el fútbol argentino y a Mouzo y sus 425 presencias en Boca... Pero si después de este nuevo año que ya tiene arreglado le dan otro más, que se cuiden... Con el Loco no hay quien se salve.

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