Cabaret: la Policía conocía la situación de Hugo Benvenutto

El subjefe policial de La Pampa, Juan Domingo Pérez, reconoció ayer que la cuñada de un funcionario policial retirado, como informó LA ARENA en su edición de la víspera, regenteaba desde hace unos años la whiskería Gato Azul que funcionaba en General Acha.
A continuación se reproduce una breve charla mantenida vía telefónica desde esta corresponsalía con el comisario inspector.

-Pérez ¿qué opinión tiene sobre la vinculación que un familiar del ex subjefe de la UR-I mantiene con la prostitución?

-No quiero hablar del tema. No es necesario porque ya está todo dicho en la nota de ustedes, no hay nada más que hablar.

-A nivel institucional ¿la Policía no va a decir nada?

-Por el momento no. Te reitero que se trata de un policía (Hugo Benvenutto) ya retirado.

Cúpula.

Más allá de que el segundo jefe de Policía evitó explayarse sobre el tema, lo cierto es que la cúpula de la fuerza de seguridad de la provincia tenía conocimiento de que la cuñada del comisario inspector Hugo Benvenutto, ahora retirado, tenía un cabaret desde hace algunos años en esta ciudad. Es el caso del Gato Azul, situado cerca del acceso, y sobre la ruta nacional 152. Lo que demuestra las vinculaciones que existe entre algunos policías y los responsables de este tipo de locales en La Pampa.

Se trató de localizar al jefe de la UR-III, Oscar Daratha, pero fue imposible porque no se encuentra en General Acha y recién regresaría el lunes.

Licencia.

Fuentes municipales informaron a este diario que la licencia comercial de la whiskería Gato Azul está a nombre de la mujer del hermano de Benvenutto, quien renunció al cargo de subjefe de la UR-I de Santa Rosa, después de la polémica por el control de los cabarets, surgida tras una reunión entre distintas autoridades en Macachín. En su renuncia adujo que lo hacía por "cuestiones personales y muy delicadas".

Benvenutto había dicho que se oponía al cierre de los cabarets en la provincia porque las personas que trabajan en este tipo de lugares pasarían a hacerlo en la clandestinidad, lo que dificultaría aún más los controles. En ese entonces, a mediados de septiembre, estuvo acompañado por integrantes de la Brigada de Investigaciones y el Equipo de Abordaje a Incidentes Críticos (EDAIC), que también coincidieron con el ahora uniformado retirado. Además estuvieron el intendente de Macachín, Jorge Luis Cabak, y los concejales.

Las mismas fuentes consultadas por este diario también informaron que el cabaret abriría de nuevo sus puertas, pero lo haría con otro nombre comercial, y a cargo de otra persona.

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