Buzzi: "Nadie sabe qué puede pasar si Kirchner pierde"

Buzzi: "Nadie sabe qué puede pasar si Kirchner pierde"
El líder de la FAA apuesta a un congreso sin mayorías automáticas
«La soja es peronista. Yo se lo dije a Cristina». Eduardo Buzzi se sumerge en un relato, pormenorizado, de la llegada -allá por el 74- de la soja a la Argentina, durante el tercer Gobierno de Juan Domingo Perón, cuando fletó un avión Hércules a Libia a buscar semillas.

«Son peronistas, ¿no? ¿Entonces, por qué la ven como un problema?», pregunta, sin inocencia. Es al cierre de un reportaje en el que Buzzi, jefe de la Federación Agraria, admitió que el campo desea una derrota electoral del Gobierno, pero, a la vez, confiesa temores sobre qué puede pasar si eso ocurre.

Citas a Perón, errores propios y ajenos, la «lógica Kirchner» y una sugestiva postura sobre la opinión de sus socios de la Mesa de Enlace sobre la continuidad de Cristina de Kirchner aparecen en su charla con Ámbito Financiero.

Periodista: ¿La Mesa de Enlace quiere que en junio el Gobierno pierda?

Eduardo Buzzi: En cada territorio hay particularidades, pero como concepto general creemos que el Congreso debería tener mayores equilibrios. Hace falta la distribución de fuerzas para negociar y construir consensos.

P.: Es decir, que el Gobierno pierda la mayoría.

E.B.: Un Congreso con mayor calidad de representación y mayor equilibrio en beneficio de un Gobierno que perdió aire.

P.: No sería lo mismo que el Gobierno salga fortalecido o debilitado de la elección.

E.B.: Me resisto a tomar al Gobierno como adversario. Prefiero creer que es una etapa de enfoques diferentes. Perón decía que la única verdad es la realidad, y la realidad indica que deben corregirse cuestiones. Ante eso, nuestro rol es luchar para modificar aquello que nos estrangula.

P.: Igual, el resultado puede leerse como un aval al Gobierno o, por el contrario, como un apoyo al campo.

E.B.: Si la elección le resulta adversa, el Gobierno deberá observar y sacar conclusiones.

P.: ¿No ve riesgos institucionales en una derrota de los Kirchner?

E.B.: (Tarda en responder). Hace unas semanas, un señor que se llama Pérsico dijo: «Si perdemos, nos vamos». Un conjunto de decisiones que tomó el Gobierno refleja un nivel de desesperación muy alto y eso genera incertidumbre sobre lo que puede pasar después del 28 de junio si pierde el Gobierno.

P.: ¿No es peligroso?

E.B.: Nos preocupa, por supuesto. No le haría nada bien al país que se precipite una sucesión. La Federación Agraria no tiene ningún tipo de actitud destituyente ni conspirativa. Yo, incluso, lamento aquella expresión respecto de que había que desgastar al Gobierno.

P.: Es sugestivo que sólo hable de la FAA. ¿Eso significa que la Mesa de Enlace piensa distinto?

E.B.: No sé lo que opina la Mesa de Enlace.

P.: ¿No sabe?

E.B.: No. Sé lo que opina sobre la exportación de carne o retenciones, pero no sé qué opina sobre el riesgo institucional. Puedo hablar por la FAA; para nosotros, Cristina Fernández de Kirchner debe terminar su mandato el 10 de diciembre de 2011.

P.: ¿En qué se equivoca Kirchner con el campo?

E.B.: Si tuviese más humildad, debería solucionar esto; ver al campo como una oportunidad. Su gran error es ver al campo como un adversario.

P.: ¿Y en qué se equivocaron ustedes?

E.B.: El gran error de la Mesa de Enlace en su conjunto y de la FAA en particular fue no haber enfocado la 125 no como el instrumento por vencer, sino con un enfoque global del problema del campo. La Mesa de Enlace no apuesta al liberalismo económico y que reconoce a las retenciones como un instrumento de políticas públicas.

P.: Pero festejaron voltear la 125.

E.B.: A algunos sectores políticos y económicos les vino bien tumbar la 125 porque era tumbar la intervención del Estado. Terminamos tumbando la 125 y no la sustituimos por algo mejor. Pero el Gobierno debería haber encontrado llaves de salida y no supo. Por eso, siempre nos preguntamos si el Gobierno quiso, alguna vez, solucionar la crisis con el campo.

P.: Algunos especulan que el ciclo kirchnerista termina en 2011. ¿Ve que otros partidos, si eventualmente gobiernan a partir de entonces, serán más contemplativos con las demandas del campo?

E.B.: Aunque los partidos de la oposición ofrecen soluciones, nosotros confiamos en lo propio: más que esperar soluciones de otros, debemos consolidar las organizaciones gremiales rurales.

P.: ¿Qué opina de la candidatura de Scioli?

E.B.: Es un manoseo a la voluntad popular. Y es para todos igual: lo que hace el kirchnerismo está mal y lo que hace Macri también. Esto desnuda el fracaso de la política para generar cambios. Los esquemas verticalistas y personalistas no permiten que aparezcan nuevos líderes.

P.: Le pidieron una audiencia a Kirchner, pero les dijo que no.

E.B.: Aunque haya discrepancias, es importante que se pueda discutir, dar un mensaje de que no se deben fomentar los antagonismos y las rupturas. Eso no le hace bien al país.

P.: Sin embargo, son ustedes los que se volcaron a la política y pusieron candidatos en la oposición.

E.B.: Son casos aislados. Es cierto que hay presencia de productores en los concejos deliberantes, pero, felizmente, ocurre porque hay vocación política de los productores. Las candidaturas nacionales se cuentan con los dedos de una mano: hay dos o tres vicepresidentes en listas (Ulises Forte, en La Pampa; Pablo Orsolini, en Chaco; y Ricardo Buryaile, por Formosa). En cambio, los presidentes de las entidades decidimos no participar.

P.: ¿Hubiese preferido evitar, también, esos casos?

E.B.: No. Está bien que participen en política; los alentamos. A pesar de eso, el diálogo político debe existir con todos los partidos y eso incluye a Néstor Kirchner.

P.: Da la impresión de que ya se llegó demasiado lejos, que son adversarios irreconciliables.

E.B.: No es por ser inocentes o ilusos, pero quizá empiece a aparecer sensatez. Néstor vive en este país y debe gobernar para el 100% de los argentinos. Pero es difícil pensar con la lógica de Kirchner. Si yo uso mi lógica, el conflicto del 11 de marzo debió haber durado 48 horas, pero bajo la lógica de él duró cuatro meses y todavía sigue abierto.

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