F1: Button se quedó con el GP de Mónaco.

Brawn GP se llevó por delante a sus rivales para hacer historia en la Fórmula 1 con un arrasador 1-2 de Jenson Button y Rubens Barrichello en el Gran Premio de Mónaco.
El inglés Button, cómodo líder del campeonato mundial, aprovechó a fondo su "pole position" en una carrera que comenzó con el adelantamiento del brasileño Barrichello al finlandés Kimi Raikkonen, que había largado segundo con su Ferrari.

La escudería italiana conoció el podio por primera vez en la temporada, con Raikkoinen tercero, seguido de su compañero, el brasileño Felipe Massa. Button le sacó 7,6 segundos de ventaja a Barrichello a lo largo de las 78 vueltas.

Las especiales características del circuito urbano de Montecarlo contribuyeron a facilitar cierto alivio para Ferrari, que en las cinco primeras carreras había tenido actuaciones para el olvido. De todos modos, Raikkonen llegó 13,4 segundos detrás de Button, distancia que se amplió a 15,1 en el caso de Massa.

El español Fernando Alonso fue séptimo a 37,8 segundos de Button tras luchar toda la carrera, que había largado desde la novena posición. Así, el bicampeón mundial logró su modesto objetivo de seguir sumando puntos, la única meta realista que puede ponerse dado el rendimiento actual de su Renault.

Los resultados incrementan la ventaja de Button, que suma ahora 51 puntos contra 35 de Barrichello. Tercero se mantiene el alemán Sebastian Vettel, que estrelló su Red Bull en la vuelta 16 y no se movió de los 23 puntos.

El triunfo de Button es el primero en 32 años que logra en Mónaco un equipo debutante en la Fórmula 1. Hay que remontarse a 1977 para encontrar una situación similar, con el éxito del sudafricano Jody Scheckter a bordo de un Wolf Ford.

La próxima fecha del campeonato mundial, la séptima en el calendario, será el 7 de junio con el Gran Premio de Estambul en Turquía.

De mantenerse el abrumador dominio de los Brawn GP, ganadores con Button de cinco de las seis primeras carreras del año, la temporada 2009 de la Fórmula 1 será de las más breves y menos emocionantes de la historia.

En un soleado y perfecto día sobre el Mediterráneo -25 grados y 57 por ciento de humedad-, las emociones de la carrera se limitaron al adelantamiento inicial de Barrichello y a los accidentes de Vettel -que en China fue el único capaz de romper la serie ganadora de Brawn-, el suizo Sebastien Buemi, que se llevó por delante el brasileño "Nelsinho" Piquet, y el finlandés Heikki Kovalainen.

Tampoco terminaron el japonés Kazuki Nakajima ni el polaco Robert Kubica.

Vettel se estrelló en la curva Mirabeau, la misma del accidente del británico Lewis Hamilton el sábado durante la clasificación.

Button, que a los 29 años está viviendo el sueño de su vida, largó sin problemas, y tras la primera vuelta, de 3,340 kilómetros de extensión, ya le sacaba 2,5 segundos de ventaja a Barrichello.

Piloto de segunda línea hasta hace unos meses, con el triunfo en el Gran Premio de Hungría de 2006 como mejor antecedente, Button es hoy el hombre de moda en la Fórmula 1. Un claro y desconcertante contraste con su compatriota Hamilton, el defensor del título al que le sacó más de una vuelta hoy.

El "nuevo orden" de la Fórmula 1 es impiadoso, y tanto Hamilton como Alonso recordaron sin dudas hoy como el español lideró hace sólo dos años el 1-2 de McLaren-Mercedes en Mónaco.

Y Button tampoco le perdona la vida a su compañero Barrichello, cuyo perfil de "número dos" en Brawn GP se acentúa carrera tras carrera: hoy, a la altura de la vuelta 26, llegó a sacarle 20 segundos. Finalmente cruzó la meta con algo más de siete de ventaja, relajado ya por la inevitabilidad de la gloria en Mónaco.

Un poco de emoción y esquirlas se desplegaron sobre el asfalto monegasco cuando Kovalainen perdió el control de su McLaren-Mercedes y se estrelló en la curva de la piscina ante el "¡oh!", tan consternado como excitado, de los ricos y famosos que poblaban las terrazas adyacentes al puerto deportivo de Montecarlo.

La carrera no tuvo historia, y Button cruzó la meta alzando el pulgar en señal de "número uno", posición que, salvo milagro, nadie podrá discutirle esta temporada. El inglés festejo esa certeza anticipadamente, emprendiendo una larga y sonriente carrera a pie hasta el podio, donde la familia Grimaldi lo esperaba.

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