A la búsqueda del texto de la confesión

La prueba del pago a Carlos Menem, Carlos Corach y Hugo Franco figura en un documento que surgió de una auditoría interna. Siemens Argentina dice que no lo tiene. El juez estudia acusar a la compañía de encubrimiento, lavado de activos delictivos o desobediencia.
El juez federal Ariel Lijo tomará hoy una medida contra los directivos de Siemens Argentina en la causa en la que se investigan las coimas por el multimillonario y frustrado negocio de los DNI. Siemens admitió en Alemania y en Estados Unidos que le pagó 16 millones de dólares a un tal CM y 9,75 millones de dólares a CC y HF, siglas que obviamente corresponderían a Carlos Menem, Carlos Corach y Hugo Franco. La confesión consta en una auditoría interna realizada por la empresa Debevoise & Plimpton. Como anticipó en exclusiva Página/12, el magistrado le pidió ese texto a Siemens para verificar a través de qué cuentas se pagaron esas coimas y de esa manera tener los elementos para acusar a Menem, Corach y Franco, pero el viernes pasado, en un escrito de una brevedad que bate records, Siemens contestó que no tiene el informe de Debevoise & Plimpton y no lo puede entregar porque perdería privilegios legales adquiridos en Estados Unidos y Alemania. Lijo estudia acusar a Siemens de encubrimiento y lavado de activos delictivos o, lo que sería un cargo menor, desobediencia ante una obligación legal. Siemens Argentina argumenta que no tiene el texto de la mencionada auditoría, pero eso significaría que actúa como una empresa aislada de Siemens mundial, algo que no se condice con la realidad y que no hacía cuando se presentó a la licitación de 1200 millones de dólares de confección de los DNI.

El texto de la auditoría de Debevoise & Plimpton fue presentado en la SEC, sigla que en inglés equivale a la Comisión Nacional de Valores de Estados Unidos y en un proceso judicial que se lleva adelante en Munich, Alemania. La empresa hizo la confesión prácticamente obligada por los norteamericanos a raíz de que la iban a vetar para participar en la bolsa y en negocios multimillonarios en Estados Unidos. Lo que ha trascendido del texto es asombroso: 4283 operaciones ilegales realizadas en todo el mundo con coimas que sumaron 1400 millones de dólares. De esa forma, Siemens aceitó licitaciones de subtes en Venezuela, trenes en China, plantas de energía en Israel, plantas transmisoras de telecomunicaciones en Nigeria, aparatos médicos sofisticados en Vietnam y, obviamente, los DNI argentinos. Las coimas eran tan habituales que figuraban en los libros de contabilidad como “Gastos Utiles”.

Respecto de lo pagado a CM, CC, HF, la SEC norteamericana dice taxativamente que entre 1998 y 2004 Siemens pagó más de 40 millones en coimas y, a través de un consultor, “2,6 millones de dólares fueron transferidos al presidente de la Argentina, al ministro del Interior y al director de Migraciones con el objetivo de conseguir el contrato. Durante ese período, los directivos de Siemens prometieron pagos por otros 30 millones de dólares al Presidente y sus colaboradores”. En la investigación de Munich es que aparecieron las cifras más abultadas, entre ellas los 16 millones de dólares para CM.

En los tribunales de Comodoro Py sostienen que la respuesta dada por Siemens a Lijo se contradice con el discurso de renovación y transparencia que las autoridades de la multinacional alemana exhiben como bandera actualmente. “Hacen un mea culpa, reconocen las coimas, pero cuando se les pregunta quién las cobró y cómo, contestan con evasivas y ocultan las pruebas claves”, dicen en Tribunales.

El juez se encuentra ante alternativas de gravedad frente al caso.

- Puede argumentar que las autoridades de Siemens están incurriendo en el delito de encubrimiento, previsto para quien “ayudare a alguien eludir las investigaciones de la autoridad o a sustraerse a la acción de ésta”, o incluso como se menciona en otro inciso del mismo artículo del Código Penal “quien no individualice al autor o partícipe de un delito ya conocido”.

- También cabe preguntarse por qué la empresa se niega a entregar un documento que ya tienen las autoridades judiciales de Munich y la SEC de Estados Unidos. No parece irrazonable deducir que los ejecutivos de Siemens Argentina no sólo están tapando a quienes estaban a cargo de la empresa en aquellos años sino que ellos mismos fueron partícipes del delito de cohecho, o sea del pago de coimas en su momento.

- Otra alternativa posible, aunque mucho más light, es ubicar la negativa de Siemens como una desobediencia ante un funcionario público en virtud de una obligación legal.

Siemens se ampara en el argumento de que no tiene la auditoría realizada por Debevoise & Plimpton, algo que no tiene sentido porque es obvio que Siemens Argentina es parte de la multinacional y las autoridades de aquí responden a las mismas autoridades que entregaron la auditoría a la SEC y a los tribunales de Munich. Desde el punto de vista legal, el juez necesita demostrar que existe lo que parece evidente, el ocultamiento de la prueba y que no es como sostiene Siemens que no puede acceder a aquella auditoría.

El texto de Debevoise & Plimpton tiene importancia porque allí constaría, en forma detallada, la ruta de la coima. Ante la SEC, Siemens admitió el cohecho y sólo trascendieron referencias generales sobre la forma en la que se hizo el pago. Por ejemplo, se señala que la plata se giró como si fueran fondos de un proyecto en China de Siemens de Estados Unidos y a través de pagos por trabajos de consultoría, también en Estados Unidos, que nunca se hicieron. En el juzgado hay evidencias de giros por coimas a través de cuentas en Uruguay, Bahamas, Dubai y China, pero faltan los detalles precisos.

Ante la negativa de Siemens de entregar el texto de la auditoría, Lijo jugará hoy sus cartas. En Comodoro Py mantienen en reserva qué pasos dará el juez, pero no pasarán más de 24 horas sin que el magistrado firme una resolución sobre el tema. No faltan quienes dicen que el Poder Ejecutivo también debería adoptar una iniciativa (ver aparte).

Lijo tiene un camino hacia la auditoría de Debevoise & Plimpton que, al menos por ahora, se viene dilatando. El magistrado ha pedido a Estados Unidos el acceso al expediente de la SEC y desde el país del Norte vienen postergando la respuesta. Esas dilaciones resultan llamativas, sobre todo si se tiene en cuenta que Estados Unidos ha hecho repetidas referencias al lavado de dinero proveniente de la corrupción.

La auditoría también puede echar luz sobre la sospechosa participación del grupo Macri en aquella licitación. Como reveló en su momento Página/12, los pliegos parecieron hechos a la medida de Alfredo Yabrán, que en ese momento estaba aliado al grupo Macri a través de la empresa que presentó la oferta, Itrón S. A. Los otros competidores fueron la israelí Iviza-TTI S.A. y Siemens IT, una empresa armada especialmente por la compañía alemana.

A raíz del caso Cabezas y el suicidio de Yabrán, la licitación que ya había sido ganada por Itrón fue anulada de forma más que extraña, se desplazó al consejo que realizaba la selección y que ya había dado su veredicto y la adjudicación fue para Siemens. El siguiente paso también llama la atención: Siemens compró Itrón en 30 millones de pesos. Quienes conocen la causa aseguran que no hay ningún justificativo para esa adquisición y menos en ese valor, por cuanto Itrón no poseía ningún bien y, además, Siemens no tiene tradición de asociarse con ninguna empresa. Voceros del grupo Macri, en cambio, afirman que Itrón sí valía ese monto. En cualquier caso, todo indica que hubo un pacto entre el grupo Macri y Siemens, porque no bien se adjudicó la licitación, la empresa alemana reemplazó a quien iba a distribuir los DNI, Mailfast, por el Correo Argentino, del grupo Macri. Es decir que la inmensa licitación, por 1200 millones de dólares, se la habría llevado Siemens, pero sobre la base de una maniobra clandestina con el grupo Macri. También alguna referencia debería haber de esa operatoria en el texto que busca el juez.

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