"Hay una búsqueda constante en los consumidores de Estados Unidos"

Así lo manifestó la representante de Argentine Of Wine. Remarcó que este Argentina tiene una corta experiencia como consumidor, por lo que es el único país productor que tiene crecimiento en el consumo.
En el mundo hay una generación de consumidores de vinos que tienen una visión diferente de lo que es tomar vinos, sin estar apegados a los vinos tradicionales que de base les dan calidad, aprecian en la búsqueda constante el descubrimiento y las posibilidades de encontrar la satisfacción de su paladar. Así es que Argentina y San Juan en particular se convierten en un buen nicho para estos buscadores. Son vinos que en el mercado internacional están por debajo de los 25 dólares.

En su reciente visita a la provincia, Diario El Zonda habló con Nora Favelukes, residente Argentina en Estados Unidos y representante de Argentine of Wine en el país del Norte, sobre las posibilidades de nuestros vinos. Convencida de sus conceptos remarcó que "la relación precio calidad que ofrece Argentina es muy buena, por ello hay más de 20 bodegas argentinas que exportan a ese destino.

¿Cómo llegan a la provincia?

Es la primera vez que venimos a San Juan y es importante porque la provincia en los últimos años hizo una reconversión desde el año 1992 en lo que tiene que ver con la producción de vinos de calidad.

¿Esto es lo que despierta en ustedes la atención por San Juan?

El que haya un movimiento por parte de San Juan en pro de modernizar la producción vitivinícola para producir vinos de calidad internacional y que sea muy potable el tener oportunidades de venta. Ya son veinte las empresas que exportan vinos a Estados Unidos. El mercado ha cambiado para todo lo que es el país vitivinícola argentino, por lo que mientras más provincias haya, más diversidad de vinos de distintos estilos y precios.

La diversidad le da opciones a los consumidores

El lema de Argentina es diversidad, tenemos longitud, latitud, clima, terroir, entonces es muy importante incorporar a San Juan que tiene Shirah que lo hace distintivo. Esta es una oportunidad muy importante, ellos son compradores bastante jóvenes, que son directores de vinos de distintas corporaciones. Vienen de San Diego, San Francisco, Chicago, Dallas, Houston, Nueva Jersey, Nueva York y Miami. Éstas son personas que vienen de diferentes hoteles y restaurantes, al mismo tiempo los une una gran pasión y una gran sed de conocer a la Argentina. No al país en forma general como es Mendoza, sino de conocer lo pequeño, donde aparezcan los detalles de los tres valles de San Juan, por ejemplo, y que es lo que produce cada uno de ellos. La marca país tiene un nombre y ahora están buscando como definir la uva en cada región y entender.

¿Es un desmenuzar por región?

Cuando ellos escriben su lista de vinos tienen que explicárselos a sus clientes y mozos, por lo que son líderes de opinión y promotores.

Estos sommeliers han degustado algunos productos de San Juan, ¿qué devolución le hacen a los vinos locales?

Se hizo la primera degustación formal e institucional de San Juan, hubo comentarios positivos hasta en la crítica. El americano es excelente, creo que no es necesario invertir en un grupo de enfoque, si le preguntan dice porque le falta madera o tiene mayor madera. Son gente muy interesante.

¿De qué se sorprendieron?

De la diversidad y de la calidad.

¿Ellos tenían idea del San Juan vitivinícola?

Uno de ellos tiene vinos de San Juan en la carta de vinos. De a poco estamos llegando a tener una mayor cantidad de gente que está pero necesitan el conocimiento global.

Desde su lugar en Argentine of Wine, ¿qué evaluación hace del crecimiento de los vinos de San Juan?

Los vinos de San Juan están en la etapa de babys, de nacimiento. Como estamos en un mundo globalizado los crecimientos se hacen más rápidos. Todos los productores de Mendoza comenzaron a producir vinos de calidad en 1990, lo que quiere decir que Argentina tiene una tradición vitivinícola que se remonta a 1500, de industria vitivinícola al 1800 y en realidad en 1990 empieza una reconversión entendiendo que hay que abrirse al mundo exportador.

¿El consumidor que le exige al vino?

Hay un paladar mucho más moderno, exige fruta y aromas. En Estados Unidos se habla de tres clases de consumidores, la generación de los baby boomer que están después de la Segunda Guerra Mundial, la generación X que nacieron en los ‘70 y la generación milenium que cumplió 21 años en el 2000. Los milenium y los X están buscando vinos de perfil aromático intenso, que tengan estructura y concentración, que en definitiva sean vinos con cuerpo.

¿A estos consumidores les da lo mismo buscar un vino francés o un argentino o un estadounidense?

Todo depende de la relación precio calidad, que es la condición sine quanón para que un vino se venda. Argentina en este momento se ve beneficiada por el mercado. El mercado de crisis ha permitido que la gente comience a tomar y la Argentina está ofertando vinos muy buenos en relación con su precio. Este consumidor joven que busca vinos los va a pagar. Los vinos entre 30 y 40 dólares requieren de alguien que tiene mayor poder adquisitivo y un paladar más sofisticado a ese nivel competimos por los Bordeau, los grandes vinos de California, es mucho más competitivo. En cambio, en los vinos jóvenes que se venden por debajo de los 25 dólares Argentina tiene un muy buen mercado y potencial.

¿Podemos decir que vendemos misterio con nuestros vinos?

Usted es un romántico (risas) vendemos porque todavía no nos conocen. Estamos permitiendo que les corran el velo de lo que somos, pero el trabajo lo tenemos que hacer nosotros al salir afuera al trabajar el mercado. Es todo un aprendizaje que no sólo significa hacer vinos o tener la etiqueta o la botella, es cumplir con los envíos en tiempo y documentación, visitar los mercados porque hay tantos millones de botellas, que usted tiene que hacer el trabajo para que elijan la suya. Hay que visitar, cuando el comprador de vinos lo conoció a usted en una licorería y probó su vino, ya no es una etiqueta ya tiene el afecto de ese encuentro.

Antes se hacían vinos para luego ofertarlos al mercado. ¿Ahora se analizan sus necesidades?

Si miramos históricamente, Argentina es un país que exporta poco con relación a su consumo interno, en ese sentido la Argentina es un país cautivo, lo que significa que no había de quien se pudiera aprender por lo que por décadas el consumidor nacional seguía probando los mismos vinos y tenía el mismo paladar que sus abuelos. En mi familia, la misma marca de vinos estuvo siempre en la mesa. Esto no ocurre en este momento, hay una búsqueda de tener identidad y mejor calidad. En estos tiempos hay toda una sofisticación del mercado. Una vez que Argentina comienza a mirar al extranjero comienza a aprender, los chilenos hicieron un trabajo espectacular en ese sentido, tienen poco mercado doméstico pero apuntaron al mercado americano que busca vinos jóvenes con frutas y de buena concentración.

¿La sofisticación del mercado se debe a un crecimiento del conocimiento de los consumidores?

El vino es un gusto adquirido, por lo que los americanos pasaron de la leche a la coca cola, al whisky, al Martini y comenzaron a tomar vinos hace menos de 40 años.

¿Cómo se compite ante tremenda gama de opciones a la hora de consumir?

Estados Unidos es un universo en sí mismo, es el único país productor que tiene crecimiento de consumo porque es un joven consumidor.

Si tuviera que dar una visión a los empresarios sanjuaninos sobre lo que tienen que hacer para llegar a los mercados internacionales ¿qué les diría?

Que sea humilde que es una característica difícil para el argentino.

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Pese a las ventajas competitivas que los argentinos y los sanjuaninos tenemos en los mercados internacionales por el crecimiento de la calidad de nuestros vinos, una de las falencias que tienen si se compara con Chile es el marketing del vino que hace el país trasandino. Esto seguramente es un proceso que en el tiempo tendrá que tener una cara distinta.

RTJL

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