A la búsqueda de acuerdo con los bonistas díscolos

Por: Marcelo Bonelli

El nuevo ministro de Economía, Amado Boudou, promueve la solución de los principales escollos financieros que tiene el país en el exterior, incluida la deuda con el Club de París.

Varios ministros y gobernadores kirchneristas le enviaron un mensaje a Guillermo Moreno: le pidieron que él tomara la decisión personal de renunciar en forma indeclinable a la Secretaría de Comercio.

El más activo en pedir ese gesto político a Moreno fue su mentor, Julio De Vido. El ministro de Planificación que quedó fortalecido después de los cambios de Gabinete, le trasmitió que su permanencia le origina un fuerte costo a la Presidenta.

Así se lo dijo: "No esperes, no comprometas más a la Presidenta y liberá a Cristina. Hace como hizo (Ricardo) Jaime y andate vos".

También lanzaron ese mensaje Florencio Randazzo y por lo menos tres gobernadores: Mario Das Neves, José Luis Gioja y Jorge Capitanich.

El gobernador del Chaco habló en privado con Cristina Kirchner del tema. El viernes mantuvo una conversación con la Presidenta en la cual le planteó varias medidas para retomar la iniciativa después de la derrota electoral.

Capitanich sugirió diálogo con todos los sectores y los gobernadores, apertura con el campo y la salida política de Moreno.

Ninguno de los ultrakirchneristas objeta la lealtad de Moreno. Pero todos coinciden que su ciclo está acabado y que ningún cambio en el Gabinete servirá con su presencia para oxigenar al Gobierno.

Incluso proponen ya a Emilio Eyras -el duro titular del ONCCA- para su eventual reemplazo.

Ayer, un informe del Barclays Bank recorrió Wall Street con este título: "En Argentina cambia el gabinete, pero no hay cambios." Lo escribe Guillermo Mondino, pero expresa la opinión casi general del mundo de las finanzas.

Moreno se ataja de la ofensiva diciendo que es un "soldado de Kirchner" y que su salida podría provocar ahora un desmadre en los precios. Sostiene que la ofensiva es contra la Presidenta y él es sólo un dique de contención.

Pero desde el kirchnerismo puro se le recuerda que su gestión fracasó rotundamente: no frenó la real escalada de los precios que sufre la población y destrozó la credibilidad del INDEC, y con eso afectó la confianza general de la población en el Gobierno.

Amado Boudou, el flamante titular de la cartera de Hacienda, asumió el cargo aceptando a Moreno. Para eso utilizó el mismo e infantil diagnóstico de Martín Lousteau: dijo que se lleva bien con el secretario de Comercio Interior de la Nación.

Pero en la intimidad espera otra cosa: que la presión le saque ese lastre político de encima. Boudou confía que este fin de semana, en El Calafate, le corten la cabeza a Moreno.

Boudou asume en medio de un cuadro económico complicado: una inflación real que no perfora el piso del 15% anual y recesión, incrementada por las medidas y temores derivados de la proliferación de Gripe A. Su nombramiento consolida el poder de Néstor Kirchner en la toma de decisiones, con un equipo de operadores integrado por Carlos Pezoa y Ricardo Echegaray en la cuestión fiscal y, por ahora, con Moreno en el tema inflacionario. Así, será otro ministro con poderes acotados.

Boudou instrumentaría una serie de iniciativas aprobadas en la Quinta de Olivos. Estas son: restricción de los superpoderes al nivel de los que tiene Mauricio Macri en la Ciudad de Buenos Aires; aprobación de un Presupuesto Nacional consensuado con gobernadores; rebaja de las retenciones al trigo y al maíz; y apertura financiera externa. Piensa, también, en convocar al Consejo Económico y Social.

El ministro de Economía pretende relanzar una propuesta para los bonistas que litigan contra la Argentina y arreglar el problema de la deuda; también pretende encauzar el conflicto con el Club de París. De hecho, ya había participado en el armado de una serie de iniciativas en esa dirección, con el ex jefe de Gabinete Sergio Massa. La normalización financiera estaría atada a un acercamiento que la presidenta Kirchner quiere hacer con Estados Unidos, a partir de una entrevista con Barack Obama en septiembre del año en curso.

Pero las buenas intenciones pueden fracasar por impericias de instrumentación y desconocimiento internacional de parte de algunos funcionarios del Palacio de Hacienda.

En la noche del miércoles, Boudou mantuvo una conversación con Martín Redrado sobre todos estos temas. Hablaron de la política del "dólar administrado" y Boudou desacreditó las versiones catastróficas sobre un bono forzoso sobre los encajes bancarios y un impuesto a la renta financiera. Fue Sergio Massa quien propició en el Gobierno, hace unos meses, un plan similar y ese proyecto lo descartó el propio Néstor Kirchner.

Estos temas estuvieron en la reunión que mantuvo la cúpula fabril el martes. En ese encuentro se confirmó el anticipo de Clarín: los industriales hablaron de la propuesta económica que elaboró la Unión Industrial, aunque Héctor Méndez quiso bajar el tono político.

El encuentro trató una cuestión de fondo: para la UIA tiene que haber un replanteo global de la política económica y volver a los precios relativos del 2003, para relanzar el modelo.

Méndez mantuvo otra reunión con el titular de la Asociación Empresaria Argentina, Luis Pagani. Estuvieron también Jaime Campos, Luis Betnaza, Federico Nicholson y Adrián Kaufmann Brea.

Los hombres de negocios están preocupados y propician una acción conjunta: quieren un movimiento empresario unido para debatir futuros cambios a la política económica.

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