Bush, el presidente más discutido en la historia reciente

Pocos líderes electos levantaron tantos odios y recelos como George W. Bush. Defendido hoy por unos pocos incondicionales, deja el poder con el apoyo de apenas un 30% de la población y con el estigma de ser considerado, por muchos analistas e historiadores, como el peor presidente de su país.

Razones no faltan para ello. Se marcha a los 62 años, tras un gobierno de 8 años en los que llevó a su país a dos guerras -Irak y Afganistán- bajo el signo del combate al terrorismo -iniciado con los atentados del 11-S- y a las que justificó con mentiras, como cuando cantó "misión cumplida" en un portaaviones, vestido de piloto. En lo económico, llevó a su país a la ruina con la peor crisis desde la Gran Depresión.

Convertido en un objeto de burla por sus célebres gaffes, dijo el jueves en su despedida: "Hice lo que pensé que era correcto".

Ahora regresa a su Texas natal, donde vivirá con su esposa Laura, abrirá una fundación y escribirá un libro sobre su mandato de dos períodos. Alejado de la Washington que tanto aborreció, al fin sabrá si la historia le reconoce sus méritos.

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