Bush y Obama presionan por el plan de rescate a las automotrices

Coinciden en que el Senado debe aprobarlo rápidamente para que reciban apoyo del gobierno
WASHINGTON.- La Casa Blanca y el presidente electo Barack Obama redoblaron ayer la presión sobre el grupo de senadores que se opone a aprobar el rescate de los tres gigantes automotrices, pero sus pronósticos sombríos sólo parecían alimentar el recelo de los rebeldes.

En esas condiciones, el Senado negociaba anoche someter a votación el proyecto de salvataje, lo cual podría ocurrir hoy. Sin embargo, nadie garantizaba ayer su aprobación, ya que los demócratas que lo impulsan carecen de los votos suficientes para impedir que los senadores más díscolos lo paralicen mediante chicanas parlamentarias.

El plan original sería votar el proyecto que aprobó anteanoche la Cámara de Representantes, que prevé destinar 15.000 millones de dólares a las arcas de General Motors, Chrysler y Ford. Esos fondos, aunque insuficientes, les permitiría sobrevivir hasta marzo e iniciar su reestructuración.

Sin embargo, un puñado de senadores de ambos partidos, encabezado por el líder del bloque republicano, Mitch McConnell, podría entorpecer una medida tan pálida como esa. Consideran que los tres colosos deben caer si es necesario, en vez de recibir un subsidio.

Para McConnell, el proyecto en sí es inviable, más allá de los retoques que puedan consensuarse. "Su mayor falla es que se financia a través de fondos fiscales destinados a reformas futuras, que quizás se lleven a cabo y quizá no. El plan no es una garantía a largo plazo para la supervivencia de las compañías", argumentó.

Lo notable es que los dos presidentes, el saliente George W. Bush y el entrante Obama, consideran que las automotrices deben recibir ayuda estatal, más allá de si la merecen o no, a fin de evitar todas las secuelas que causaría su debacle.

Bush, quien padece un vacío elocuente de poder -fenómeno que los norteamericanos llaman "pato rengo"-, abogó por el rescate, al sostener que Estados Unidos no puede permitirse más despidos. Obama, en tanto, aplicó una frase casi idéntica, al plantear que el país no puede darse el lujo de ver el colapso del sector por el "devastador efecto cascada" que tendría en una economía ya en recesión.

Pero sus opositores muestran una larga lista de objeciones. Desde ideológicas, basadas en su rechazo a la injerencia estatal en el sector privado -con la creación, por ejemplo, de un todopoderoso "zar automotriz"-, hasta más concretas, como el reclamo de McConnell para imponerles a las empresas que recorten sus salarios y beneficios hasta equipararlos con los de sus competencias que sí dan ganancias: las japonesas Honda, Toyota o Nissan, entre otras.

Para los legisladores republicanos, sin embargo, su posición de fuerza surge a su vez de una realidad política. Con Bush en retirada y con ellos en la minoría de ambas cámaras del Capitolio por al menos los próximos dos años, se sienten liberados de los compromisos que conlleva tomar las riendas. Al punto que el senador David Vitter anunció que recurrirá a "todos los medios disponibles" para intentar que el proyecto fracase.

Eso explica, también, por qué los demócratas son los que se muestran más interesados en consensuar posiciones con Bush. Al punto que el titular del Senado, el demócrata Harry Reid, alentó someter el proyecto a votación ayer, quizá hoy y también la semana próxima para forzar a cada legislador a asumir las consecuencias de su voto.

Pero en los pasillos del Capitolio, tanto Reid como otros líderes parlamentarios buscaban acercar las posiciones, vertidas en las propuestas del republicano Bob Corker y la aprobada por la Cámara de Representantes.

Corker propone otorgarle el dinero a los fabricantes, pero con la condición de que las automotrices se comprometan a recortar 66% de su deuda para marzo próximo o se declaren en quiebra. Algo que, en el contexto actual, equivale a una condena de muerte a plazo fijo.

"Zar de los autos"

La Cámara de Representantes, en tanto, aprobó la creación del "zar de los autos" por 237 votos a favor y 170 en contra, y convalidó el desembolso de fondos estatales tan pronto como la semana próxima, lo que dependerá del Senado. Con la ayuda, las automotrices podrían operar hasta marzo, cuando deberían negociar sus planes de viabilidad con Obama y con las nuevas mayorías del Congreso. El rescate también les aportaría algo de tiempo para renegociar sus beneficios sociales y laborales con los gremios y sus deudas con sus acreedores.

Pero la comunidad política no es la única que se muestra dividida ante la idea de ayudar a las automotrices. Sólo el 39% de los norteamericanos apoya esa propuesta, según el Pew Research Center, una minoría que llega al 41% en otro sondeo, del Marist College.

A favor y en contra

"En este período de dificultades, no podemos permitirnos asistir al hundimiento de este sector sin hacer nada"

BARACK OBAMA

Presidente electo de EE.UU.

"Agregar otra posible pérdida de un millón de empleos es algo que nuestra economía no puede permitirse actualmente"

DANA PERINO

Vocera de la Casa Blanca

"El plan no es una garantía a largo plazo para la supervivencia de las compañías"

MITCH MCCONNELL

Líder republicano en el Senado

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