Bush se despidió de la prensa con una firme defensa de la tortura

Bush se despidió de la prensa con una firme defensa de la tortura
Sostuvo que el "submarino seco" ha sido de utilidad para salvar vidas.
Con solo el 27 por ciento de popularidad, el presidente George Bush utilizó su última conferencia de prensa -y algunas entrevistas que otorgó durante el fin de semana antes de entregarle la presidencia de Estados Unidos a Barack Obama- para defender lo indefendible: su gobierno.

La ofensiva que lanzó fue tan lejos que hasta incluyó una justificación de los métodos de interrogación que la CIA practicó para obtener información de líderes de la vidriosa red Al Qaeda. Justamente los métodos que las organizaciones de derechos humanos y el propio Obama han calificado de "torturas".

Durante la entrevista que le otorgó a Britt Hume de Fox News, uno de los órganos del conservadurismo en EE.UU., Bush citó como ejemplo el caso del estratega de Al Qaeda, Khalid Sheikh Mohammed, que, detenido en Pakistán, fue trasladado a una cárcel clandestina en Polonia donde fue sometido a la asfixia simulada conocida popularmente como el "submarino seco".

Bush explicó que Mohammed "fue el cerebro de los atentados del 11 de setiembre del 2001, que mataron a casi 3.000 personas, en nuestro suelo" y que las técnicas utilizadas para interrogarlo "eran y son necesarias en inusitadas ocasiones para obtener información para proteger al pueblo estadounidense". "La asfixia inducida salva vidas", sostuvo.

"Creo que cuando la gente estudie la historia de este episodio en particular, verán que obtuvimos buena información de Khalid Sheikh Mohammed para proteger a nuestro país. Creemos que la información que obtuvimos ayudó a salvar vidas en suelo estadounidense", argumentó Bush, rechazando categóricamente la palabra "tortura" ya que según dijo, "todo lo que esta Administración hizo tuvo una base legal para hacerlo, de lo contrario no lo hubiéramos hecho".

Bush explicó que él, en persona, fue quien dio la autorización "tras realizar consultas con los profesionales en nuestro Gobierno, que entienden cómo usar estas técnicas de forma que se consiga información en el marco de la ley".

Durante su campaña electoral, Obama criticó duramente estas prácticas, pero ahora se muestra muy ambivalente sobre qué hacer con ellas.

Durante la entrevista que otorgó a la cadena de tv ABC, Obama dijo que era muy poco probable que autorice una amplia investigación judicial para determinar si fueron ilegales, aunque no descartó que el Ministerio de Justicia inicie una si llegaba a establecer que la ley había sido transgredida.

Obama agregó que creía, sin embargo, "que había que mirar hacia adelante y no hacia atrás".

En ese sentido explicó que "parte de nuestro trabajo es asegurar, por ejemplo, la CIA, donde hay gente extraordinariamente talentosa que está trabajando para mantener a los estadounidenses a salvo. No quiero que ellos sientan de repente que tienen que estar mirando todo el tiempo lo que está pasando a sus espaldas".

De hecho, Obama está caminando sobre una cuerda floja. Si no hace nada con respecto a las "torturas" será criticado duramente en el Congreso por los legisladores más progresistas que esperan cambios importantes a este nivel.

Por el contrario, si le da luz verde a las investigaciones judiciales y procede a prohibir ese tipo de programas, tendrá una verdadera revolución en el seno de la comunidad de inteligencia cuya cooperación tanto necesita para seguir adelante con la lucha antiterrorista.

Ese dilema será para Obama un verdadero test. ¿Cuán dispuesto está el nuevo presidente a producir verdaderos cambios?

Mark Lowenthal, un ex agente de la CIA que ahora dirige la Academia de Seguridad e Inteligencia, advirtió que si los agentes de inteligencia son investigados por hacer algo que el Gobierno de Bush les pidió que hicieran diciéndoles que era legal, en el futuro tomaran menos riesgos para proteger al país.

"El costo para las operaciones de inteligencia será enorme", dijo, y agregó: "No veo el beneficio de ese tipo de investigaciones teniendo en cuenta que los estadounidenses no las están pidiendo".

Comentá la nota