Buscan salvar empresas sin estatizarlas

Ante los cierres de fábricas, el Gobierno considera que la nacionalización es sólo la última alternativa; toman medidas por sector
En el Gobierno no descartan recurrir a nacionalizaciones de empresas industriales, como ya hizo con algunas de servicios públicos, pero considera que en el sector fabril esa sería sólo la "última alternativa". En principio, tratará de evitarla.

Por ejemplo, en el Ministerio de Producción, que conduce Débora Giorgi, no planean estatizar la fábrica que la autopartista alemana Mahle cerró en Rosario o la papelera Massuh, que se encuentra cerca de bajar las persianas de su planta de Quilmes. Claro que el caso de Massuh no está en manos de Giorgi, sino en las del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, que hoy presentará una propuesta en el gabinete productivo de crisis, que integran también el ministro de Trabajo, Carlos Tomada; la presidenta del Banco Nación, Mercedes Marcó del Pont; el jefe de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Ricardo Echegaray; el director y el subdirector de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), Amado Boudou, y Sergio Chodos, respectivamente. En ese gabinete aseguran que las nacionalizaciones, como la que Estados Unidos estudia para General Motors (GM), "no son en la actualidad lo que se busca trabajar porque el Estado debe estar presente, planificar, controlar, asegurar el abastecimiento interno y desacoplar los precios locales de los internacionales, pero no ser dueño de este tipo de empresas [industriales]". No obstante, no desechan la opción.

En el caso de Massuh, que no consiguió la refinanciación de su deuda con el Nación, el intendente de Quilmes, Francisco Gutiérrez ("Barba"), propone convertirla en cooperativa, con sus 600 trabajadores. Para el gobierno nacional, el fin en éste y otros casos es mantener los puestos, y los medios para conseguirlo pueden variar.

Cada sector tiene su remedio específico, dicen, y reconocen que el sector metalmecánico es el más complicado, incluido el autopartista (ver aparte el caso de Mahle). La Anses ha canalizado ya $ 200 millones para las autopartistas, que también reciben créditos subsidiados y subvenciones de $ 600 por empleado por el Programa de Recuperación Productiva (Repro). El Repro asiste a 65.000 trabajadores de diversos sectores. Ante la debacle automotriz, la Anses analiza la posibilidad de financiar la terminación de los proyectos de inversión de GM en su modelo Viva y de Peugeot en su nuevo 307. Boudou y Chodos dicen que les cobrarán una tasa de interés de nivel internacional y les exigirán como garantía las exportaciones que vayan a generar con esos modelos.

Los fabricantes de maquinaria agrícola están entre los más afectados por la crisis. El Nación está analizando la extensión por cuatro meses más, hasta agosto, de la línea de crédito con subsidio de Producción para incentivar las ventas al agro. Además, Giorgi dispuso la agilización de la entrega del bono fiscal por la venta de bienes de capital nacionales; también promociona exportaciones y aplica licencias no automáticas para frenar las importaciones. Empresarios, sindicalistas y funcionarios negocian cómo aumentar la producción de neumáticos, que también fue resguardada por las licencias. En total, 600 posiciones arancelarias de diversos rubros fueron protegidas con estas barreras, lo que significa el 10% de la importación. Además, la Aduana viene subiendo los valores criterio (mínimos) de los bienes extranjeros y ayer sumó a la lista las escobas y los escobillones de Asia.

Otros dos sectores complicados son el de frigoríficos y el de las curtiembres, pero en el Gobierno confían que empiezan a recuperarse. Los funcionarios dicen que se agilizaron las exportaciones de carne de la cuota Hilton y se incluyeron frigoríficos pequeños en el Repro. Para las curtiembres, se crearía un fideicomiso en el que pondrían el cuero como activo, la Anses lo pagaría, los marroquineros lo transformarían y, a medida que vendieran los productos terminados, el organismo que maneja los fondos de los jubilados recuperaría el dinero.

La Anses ya repartió $ 1800 millones para pymes. Fuentes oficiales advierten que debería controlar a los bancos intermediarios porque no siempre cumplen en prestar para capital de trabajo, sino que a veces financian el reparto de dividendos.

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