Buscan en el HCD al informante por la nota de los enganchados a la luz.

No es poca cosa. Tiene relación con el método de silenciar a la prensa que publica lo que molesta. Los K en acción.

Tras la denuncia publicada el lunes pasado por Varela al Día, en la que dábamos a conocer de qué forma el Honorable Concejo Deliberante de Florencio Varela estuvo funcionado enganchado a la energía eléctrica, comenzó la búsqueda de quien nos dio la información. De quien, si así hubiese sido, cumplió con su deber: informar y dar a conocer algo que estaba mal y que era un presunto delito.

Para muchos concejales el hecho no pasó de ser una publicación más de este diario, al que llaman "tira bombas" ¿Qué son las bombas? ¿Si esta noticia sale en Clarín, Perfil o La Nación, sería una bomba? De seguro, una bomba que nos llenaría de vergüenza ajena. Para los concejales oficialistas el hecho de estar enganchado a la luz es algo absolutamente normal, pues de no serlo así habrían dado las explicaciones del caso. Si no lo hicieron es porque reconocen en silencio el grave hecho. Porque es grave no disponer, sobre un presupuesto de más de 3 millones de pesos para el año 2009, de tan solo $ 72 pesos para comprar 32 metros de cable de 6 milímetros y hacer la conexión como miles de humildes varelenses la tienen.

Por el despacho de una concejal, pasaron ya 5 empleados a los que se los interrogó acerca de si alguno fue el informante. De lograr el propósito, ¿qué harían? ¿Sería despedido, como Nelson Castro de Radio del Plata? ¿Le dirían que no se puede acercar a este diario? ¿Cuál sería el castigo? ¿Sería deportado del pais? Estos son los métodos K. Decir una cosa y hacer todo contrario.

El hecho no deja de marcar preocupación. Es apretar a las fuentes de información. Pero reiteramos: ningún empleado del HCD nos dio información: la logramos nosotros, a través del alerta de una vecina. Eso si, quienes buscan este tipo de cosas, ante nuestro medio sonríen y nos llenan de elogios. Deberían ver qué pasa a su alrededor. Conocer de qué forma algunos empleados concurren al HCD. Si soplan el alcoholímetro, terminan presos.

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