Buscan ganar confianza ante EE.UU.

Boudou recibió a la embajadora para tratar de reducir las dudas y asegurarle que el canje de deuda sigue en pie
El ministro de Economía, Amado Boudou, recibió a la embajadora de Estados Unidos, Vilma Martínez, para tratar de revertir el clima de desconfianza generado en el exterior ante el conflicto en torno de las reservas del Banco Central.

En ese encuentro, realizado el martes, pero que trascendió ayer, el funcionario le ratificó a la diplomática la "voluntad" oficial de llevar adelante el canje para salir del default, indicaron a LA NACION fuentes del Palacio de Hacienda.

Las fuentes destacaron el buen clima de la reunión, en la que la embajadora quiso sacarse dudas por el conflicto entre el Gobierno y el saliente presidente del BCRA, con el telón de fondo sobre el futuro de las reservas de la entidad monetaria.

La representante de Washington buscó tener una fuente de primera mano para poder explicar la cuestión ante el gobierno de Barack Obama, donde existe perplejidad ante los artículos publicados sobre esta cuestión en los diarios The Wall Street Journal, The Washington Post y New York Times .

Por su parte, el ministro no dudó en aceptar el encuentro, para tratar de aquietar los nervios externos, justo cuando trata de avanzar en la operación de canje la salida del default en este primer trimestre.

Considerado como el principal reto para Boudou, el funcionario le dijo a la embajadora que existe "completa voluntad" política para avanzar en esta operación con el mercado financiero.

En la misma sintonía, el ministro reiteró que, pese a que la discusión por el Fondo del Bicentenario afectó el valor de los bonos argentinos, se busca no entorpecer el canje.

El gobierno de Estados Unidos no expresó opinión formal hasta ahora por esta disputa con el Banco Central por el uso de las reservas.

Algunos analistas familiarizados con la cuestión consideran que no se ha pronunciado, entre otros motivos, porque en Washington también existe una fuerte discusión por el rol y la continuidad del presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke.

El Club, en espera

Enlazada con esta oferta que los inversores privados esperan con una mezcla de entusiasmo y nervios, está la postergada cuestión de la deuda con el Club de París, que Estados Unidos integra con otros acreedores oficiales de la Argentina.

El ministro le reiteró a la diplomática que primero el Gobierno quiere cerrar el trato con los bonistas y luego retomar el pago de la deuda por US$ 6500 millones con el Club, que el Gobierno quiere hacer sin el Fondo Monetario Internacional (FMI), habitual auditor en estas renegociaciones.

Para Estados Unidos, ambas cuestiones están ligadas: si el Gobierno logra un buen acuerdo con los holdouts -una certeza que para algunos analistas de deuda se redujo con este conflicto por las reservas- luego podrá plantear un esquema razonable con el Club de París.

Los diplomáticos norteamericanos le expresaron a las autoridades locales que sin ese acuerdo en torno de las deudas bilaterales impagas no pueden gestionar fondos del Eximbank, el banco oficial destinado a financiar inversiones y operaciones de comercio exterior.

Antes de que surgiera el controvertido proyecto del Fondo del Bicentenario, Boudou había indicado que trabajaba en un esquema de pagos escalonados a seis años, de unos US$ 1000 millones anuales.

También dio a entender que había conversaciones con el banco francés Lazard, que prometió realizar gestiones para tratar de llegar a un acuerdo sin la intervención del FMI, algo que otros países como Alemania y Japón rechazan en forma enérgica.

Lazard prometió cobrar sólo si logra tener éxito y si reduce el volumen de los intereses impagos.

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