Buscan frenar despidos con un congelamiento de salarios

La idea es garantizar la estabilidad laboral a cambio de suspender reclamos de aumentos por un año. Se adoptó en el sector petrolero y podría ser el modelo para otros conflictos
El Gobierno está decidido a resolver esta misma semana el conflicto por la amenaza de despido de los 1.200 operarios de la autopartista Paraná Metal. Ayer, los representantes de la empresa y la conducción del gremio metalúrgico no lograron superar todas sus diferencias, pero la negociación avanzó sobre una propuesta de la autoridades laborales que contempla un compromiso de estabilidad laboral por un año a cambio de que los trabajadores acepten congelar sus salarios durante ese período.

El esquema repite el espíritu del convenio que a instancias de una propuesta del Ministerio de Planificación suscribieron en noviembre pasado los gremios y las empresas petroleras, que acordaron evitar despidos y reclamos salarios por seis meses. Y en el caso de prosperar como solución en el conflicto entre la UOM y Paraná Metal podría convertirse en el modelo a seguir para evitar que se multipliquen los despidos en el sector industrial.

Anoche, después de más de cinco horas de discusiones con la mediación del Ministerio de Trabajo, las partes no pudieron arribar a un entendimiento, por lo que continuarán la negociación en las próximas horas. Al respecto, fuentes del gremio que lidera Antonio Caló explicaron a El Cronista que “se mantienen algunas diferencias”, pero se mostraron expectantes en la posibilidad de que definitivamente prospere “la propuesta del Ministerio” de avanzar en un acuerdo para garantizar los puestos de trabajo por un año a cambio de un congelamiento en los salarios.

“La intención es que sólo se fije un aumento para los básicos de convenio, pero que no se trasladen a los adicionales que integran la mayor proporción del salario. Al finalizar el año, según sea la situación de la empresa, se vería como recuperar el aumento resignado”, señalaron desde la conducción metalúrgica. Por su parte, los directivos de Paraná Metal presionan por imponer un recorte en los sueldos de su personal antes de comprometerse con una garantía de estabilidad laboral.

La posibilidad de que los salarios terminen convirtiéndose en la llave para evitar despidos masivos por efecto de la crisis global y la desaceleración económica es fuertemente resistida por la conducción de la CGT, de la que forma parte la propia UOM. En noviembre varios referentes de la central obrera cuestionaron el congelamiento salarial aceptado por los gremios petroleros y la semana pasada el propio Hugo Moyano advirtió que los gremios no tolerarán que el sector empresario utilice la crisis para frenar el proceso de recuperación del poder adquisitivo de los trabajadores.

En la UOM comparten la visión de Moyano, pero sostienen que en medio de las dificultades que atraviesa la industria metalúrgica, su prioridad es “impedir que se rompa el vínculo laboral a cualquier costo”, enfatizó un dirigente del gremio. Los metalúrgicos reconocen que es muy posible que la solución que se negocia para el conflicto en Paraná Metal pueda extenderse en los próximos meses a otras compañías que analizan recortar sus plantillas de personal.

De cualquier forma, ese tipo de esquema generó polémica en el único sector que lo adoptó formalmente. Los gremios petroleros denunciaron la semana pasada más de 1.000 despidos en los yacimientos salteños y de la Patagonia, así como el incumplimiento de las empresas de la garantía laboral que firmaron en noviembre.

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