Buscan convertir a Córdoba en un polo mundial de producción de azafrán

Hay 150 productores en Córdoba que están desarrollando este cultivo, y la idea es lograr industrializarlo, produciendo cerca de cinco toneladas al año, lo que representaría un ingreso de entre siete y diez millones de dólares. El gobierno provincial apoya la iniciativa.
Aunque suene paradójico, suele decirse que las épocas de crisis, naturalmente traumáticas, también representan tiempos de grandes oportunidades. Y Córdoba no es una excepción a esta posibilidad. Así, al menos, parece entenderlo un grupo de 150 productores locales de azafrán, que aspiran a convertir a la provincia en un polo nacional y mundial de producción de dicho cultivo, haciendo hincapié en las excelentes condiciones climáticas y de suelo con que cuenta el territorio mediterráneo.

“El objetivo que buscamos es industrializar el cultivo, mejorando la reproducción de los bulbos, y así poder abastecer al mercado local de azafrán comercial, integrado principalmente por empresas que fabrican licores, que consumen entre cinco y seis mil kilos al año”, indicó a LA MAÑANA Diana Pertile, una de las pioneras de esta actividad y que integra el grupo Azafrán Argentino Cba, que cultiva el producto en Potrero de Garay.

Según Pertile, esa media decena de toneladas que demandan las firmas licoreras es íntegramente importada, mientras que tranquilamente podría ser elaborada en Córdoba, lo cual representaría un importante ingreso económico, ya que dicha cantidad de azafrán comercial tiene un costo aproximado de entre siete y diez millones de dólares; es decir, más de 25 millones de pesos.

Un aspecto para tener presente es que esta iniciativa cuenta con el aval del gobierno provincial, a través de los Ministerios de Agricultura, Ganadería y Alimentos (ver aparte); de Industria, Comercio y Trabajo; y de Ciencia y Tecnología. Pertile señaló que una de las ideas es que se declare “cultivo de interés provincial y se abra financiamiento para parte de los procesos tecnológicos necesarios para lograr semejante nivel de producción”.

Es preciso destacar que, además de la posibilidad de proveer a las industrias locales, el cultivo del azafrán también abre grandes chances a nivel de exportación, ya que actualmente se encuentra vacante el 95 por ciento de la provisión mundial de azafrán, debido a la salida del mercado del primer productor global: Irán, situación que disparó los precios, puesto que sólo está abastecida el cinco por ciento de la demanda, que es de alrededor de 200 toneladas al año.

Por otro lado, Pertile mencionó que otro propósito es avanzar también en la producción de azafrán de calidad Gourmet, que es el que utilizan las cadenas de alta cocina y tiendas de delicatessen de todo el mundo y que tiene un valor de 30 mil euros el kilo. Lo fundamental es que el azafrán cordobés ya ha sido reconocido por su calidad como uno de los mejores del mundo, al punto que la Cooperativa local de productores ha podido integrar el selecto grupo de once países elegidos por el Crocus Bank de la Comunidad Económica Europea para formar parte del reservóreo genético mundial de azafrán (Banco Mundial de Germoplasma).

La diferencia con el azafrán de tipo comercial, a pesar de que ambos cultivos contienen los mismos componentes organolécticos (aroma, color y sabor), es que el Gourmet no puede industrializarse debido a que las exigencias de calidad son muy altas y demandan sí o sí de una producción de estilo artesanal, con recolección a mano y requisitos muy específicos que no se cumplen con una máquina, donde sí se permite una mínima contaminación.

Plan social

Por último, para Pertile, otro aspecto sustancial que debe subrayarse es que la producción de azafrán puede ayudar a progresar a numerosas familias puesto que, como no necesita grandes extensiones de tierra, sino que generalmente se cultiva en cajones de manzana, lo pueden realizar madre con sus hijos, y obtener dinero seguro. Sobre este punto, vale decir que la inversión inicial necesaria para poder comenzar un emprendimiento de estas características ronda entre los 10 y 15 mil pesos y no necesita de agroquímicos.

“Queremos trabajar con el Estado en el armado de un plan social sustentable a nivel familiar en hogar, para clase media o baja, ya que creemos que esta actividad puede facilitar el progreso social”, puntualizó.

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