Buscan bajar la tasa para hacer un canje de deuda con los bancos

Economía quiere pagarles cerca del 15% para que entreguen los préstamos garantizados; escepticismo
El Gobierno busca bajar a toda costa la tasa de interés para realizar el canje de la deuda pública emitida como préstamos garantizados, con el objetivo de despejar el panorama de vencimientos de la deuda de este año y el próximo. Pero los bancos parecen reacios a convalidar un rendimiento muy alejado del nivel de mercado.

Fuentes oficiales indicaron a LA NACION que se sigue adelante con la negociación para tratar de canjear estos bonos a una tasa que, en principio, "esté por debajo de la Badlar y luego pueda reflejar un rendimiento mayor". Así, se buscaría mantener el primer año una tasa en torno del 15%, y en el futuro convalidar algo más parecido a la Badlar, a la espera de que ésta baje del 19,5% actual (a lo cual habría que sumarle un spread o diferencial importante).

De hecho, ésta era la fórmula imaginada para el canje frustrado hace una semana entre el Ministerio de Economía y los bancos Ciudad y BBVA Francés, al cual luego se plegarían otras entidades. En 2009 vencen unos US$ 4000 millones de estos títulos, emitidos por el ministro Domingo Cavallo en la crisis de 2001.

Funcionarios y banqueros de esas dos entidades estaban sentados en Economía el 30 de diciembre, con las lapiceras desenfundadas, en una escena destinada a exhibir un desenlace feliz: el Gobierno lograba su primer canje de PG a una tasa de interés menor que la esperada y los bancos obtenían su propio beneficio, en términos impositivos. Cuando las sonrisas desbordaban el lugar, una repentina llamada telefónica empalideció el rostro de los responsables del área de Financiamiento: la operación no podía concretarse y "todo quedaba en la nada", según una fuente que participó de las arduas negociaciones.

Tras tres meses de negociaciones con el Ciudad, que preside Federico Sturzenegger, a las que luego se plegó la entidad de origen español, este canje determinaba que el Gobierno les entregaría a los bancos un bono "bullet" (que repaga el capital a su vencimiento) a cinco años de plazo y a una tasa del 15,9% en el primer año, y luego pasaba a pagar Badlar más 275 puntos básicos de spread . Los dos bancos no estaban entusiasmados por la tasa en sí, sino porque con esa operación de entrega de los préstamos garantizados podían sacar una ventaja impositiva a partir de quebrantos que les vencían a fines del año pasado.

En punto muerto

Pero con esa llamada misteriosa que frenó todo "las negociaciones ahora comienzan de cero, porque ya no tenemos el incentivo de absorber el quebranto, y si hay que negociar una tasa, no hay nadie que pueda tomar algo inferior a Badlar más 1000 puntos básicos", o sea, un 29,5 por ciento anual, según un banquero.

Pese a este crudo diagnóstico, compartido por otros ejecutivos del sistema financiero consultados por LA NACION, el Gobierno dejó trascender en los últimos días que "avanza" en la negociación del canje de los PG, que ya redefinió la operación con los bonistas que siguen en default y que ya tiene aclarado el programa financiero de este año.

Respecto del canje con los hold outs, planteado antes del último estallido de la crisis global, ya los bancos organizadores (Deutsche, Barclays y Citi) trabajan sin la presión de tener que conseguir "fondos frescos", como se había planteado al principio, según el contrato redefinido la semana pasada con Economía. "Nadie puede pensar en que ingresen fondos de mercado en este contexto crítico, y menos a la Argentina", indicó una fuente ligada a la operación.

Otro ejecutivo de un fondo de inversión que en 2008 estaba muy entusiasmado con este canje expresó desde Nueva York: "Aunque califique como un emisor viable para los mercados, pensamos que el momento en que la Argentina podrá poner en uso esa capacidad de emisión será en un plazo que depende de las condiciones que existan en 2009 en los mercados internacionales".

De todos modos, admitieron las fuentes, el Gobierno quiere demostrar voluntad (y capacidad) de pago -aunque sepa que el canje con los bonistas externos aún está lejos- para que bajen las tasas de interés internas y se reactive la economía.

Por esta razón, ayer se difundió desde la Casa de Gobierno informalmente una planilla que indica que las necesidades de este año alcanzan a $ 68.458 millones y las fuentes potenciales de financiamiento, a $ 57.733 millones; la brecha asciende así a $ 47.526 millones. Entre las fuentes, se contabilizan $ 21.000 millones del Banco Central y $ 10.200 millones del Nación.

Con estos recursos, más préstamos de los bancos multilaterales y las colocaciones dentro del sector público, sobre todo a partir de los jugosos fondos de la Anses, los analistas privados casi descartan un evento de default para este año, siempre y cuando no se repita el escenario de fuerte fuga de capitales del año pasado.

Comentá la nota