Qué buscan ahora los industriales

Qué buscan ahora los industriales
Reclaman una mayor devaluación del peso; también impulsan la eliminación de las ART, el regreso de los tickets canasta, el control de las tasas de interés y la aplicación de nuevas medidas proteccionistas.

Con un perfil un poco más alto que lo habitual, pero lejos de la beligerancia chacarera, los industriales de todo el país debaten la gravedad de su situación e intercambian ideas para acercarle al gobierno; más allá de que la sensación generalizada es que sólo una corrección sustancial del tipo de cambio puede mejorar en algo su situación, ya discuten planes o programas que permitan aliviar al sector y sacarlo de la semiparálisis en la que está empantanado desde hace varios meses.

El martes, el titular de la UIA, Juan Lascurain, una vez más reclamó “un tipo de cambio real competitivo”. Otros directivos, en tanto, volvieron a poner un freno a las expectativas de incrementos salariales. No es de extrañar; por ejemplo, los exportadores industriales cordobeses están inconsolables. Especialmente los que envían sus productos a los Estados Unidos; “no les vendemos más un caramelo”, se lamentaba un hombre del sector, al repasar las cifras de la caída del consumo en ese país. “La única salida es una devaluación que permita recobrar cierta competitividad. Los costos en la Argentina son cada vez más altos, en cualquier momento Estados Unidos va a ser más barato”, se escucha decir.

Junto a este reclamo, hay otros dos puntos que desvelan a los industriales: en primer lugar, la incertidumbre constante que genera la disputa entre el gobierno y el sector agropecuario; lejos de mirar de costado el problema, algunos dirigentes industriales se han involucrado cada vez más en el conflicto, con la intención de promover algún tipo de solución o acercamiento que ayude a frenar esta sangría adicional para la economía del país. Porque el otro gran tema, está claro, es la situación económica internacional; los últimos datos indican que las exportaciones argentinas de origen industrial se están derrumbando de manera, incluso, más acelerada que los productos agroindustriales y agropecuarios; ¿por qué?, ante el aumento global en el stock de los bienes industriales fabricados en los países asiáticos, el mercado global está crecientemente sobreofertado y son varios los empresarios locales convencidos de que sólo con restricciones muy rígidas, que se den de patadas con las normas de la Organización Mundial de Comercio, se podrá no ya seguir compitiendo a nivel mundial, sino simplemente evitar una avalancha de productos extranjeros; los rubros más sensibles aquí son, como ha sido en los últimos años, plásticos, textiles, calzado y juguetes, pero también bienes de capital e incluso algunos productos de consumo masivo.

Sin ART y con tickets

Otro tema que desvela a los industriales es el aumento de los costos laborales y el escaso margen para negociar con los gremios. A mediados de febrero, la junta directiva de la UIA debatió de manera informal la posibilidad de plantearle al gobierno un proyecto alternativo al de las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo. La idea es reemplazarlas por un sistema de autoseguro patronal, que funcione a través de una organización mutual para el sector, sin fines de lucro, lo que permitiría reducir los costos adicionales que implica el pago de estos seguros. De prosperar y ser exitosa, la idea podría replicarse en otros sectores de la economía y poner fin así al sistema heredado de los satanizados años ’90. Sin embargo, el proyecto choca con las ambiciones de los propios sindicatos, que tras la estatización de las AFJP intuyeron que podrían hincar el diente en un negocio que mueve más de 4.000 millones de pesos anuales.

Otro tipo de medida en análisis es el reclamo para que vuelva el sistema de tickets canasta o una opción similar, incluso implementada desde el Estado. Los industriales razonan que esto permitiría aliviar de una manera mucho más directa los costos laborales que con la reciente ley de blanqueo de personal y mejoraría la capacidad de consumo de los trabajadores. “No hay que olvidarse que las principales beneficiadas por la eliminación de los tickets fueron las AFJP, que ahora no existen más; el gobierno está en condiciones de promover el consumo a través de la reapertura de este sistema, que nació en la emergencia como una medida para fomentar la baja de los impuestos al trabajo pero que ahora podría detener la caída de las ventas”, afirman. El tema es cómo el gobierno le explicará al diputado Recalde (impulsor de la desaparición de los tickets) y sus socios políticos que a pocos meses de su anulación, vuelve este sistema, incluso si se lo hace bajo el auspicio y la coordinación estatal.

Por último, economistas vinculados al sector también estudian medidas más efectivas para controlar la suba de las tasas de interés que les cobran los bancos; pero aquí hay una paradoja, mientras mayor sea la presión sobre el tipo de cambio más difícil será sostener un nivel de tasas bajo, porque la gente se correrá indefectiblemente hacia el dólar y la única forma que tendrá el sistema de retener los depósitos será pagando (y cobrando) más por el dinero.

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