Buscan acotar la venta de energizantes

En Diputados ingresó un proyecto del oficialismo para permitir su comercialización sólo con receta médica; la necesidad de controles
Un proyecto de ley tendiente a prohibir el libre consumo de energizantes mediante la comercialización bajo receta acaba de ingresar en la Cámara de Diputados.

La iniciativa fue impulsada por el presidente de la Comisión de Acción Social y Salud Pública, Juan Sylvestre Begnis (del Frente para la Victoria) y lleva, también, las firmas de la diputada Diana Conti, con fuerte peso en las filas del oficialismo, y de los legisladores del Movimiento Popular Neuquino, Hugo Acuña, José Brillo y Alicia Comelli.

Los fundamentos del proyecto indican claramente el objetivo de los legisladores: "Lo que preocupa particularmente es la mezcla de bebidas energizantes y alcohol, la moda del momento. La venta sin regulación de estas bebidas es un problema de salud pública".

Desde su irrupción en el mercado local, hace menos de una década, de estas bebidas, calificadas de suplementos vitamínicos, fueron muchas las propuestas gubernamentales en el orden nacional, provincial y municipal para acotar los ámbitos de venta. Este proyecto adopta una forma más restrictiva que otros, pues reduce la oferta sólo al uso con supervisión médica.

La Subsecretaría de Adicciones de Buenos Aires informó que, durante la campaña de verano de este año en la costa atlántica, el 74% de los jóvenes internados con intoxicaciones alcohólicas reconocieron la mezcla con bebidas energizantes. En los últimos meses se puso en el foco de la atención pública el desborde juvenil relacionado con el consumo de alcohol y los desmanes producidos en lugares de vacaciones.

Las empresas que manejan las principales marcas de bebidas energizantes optaron por no opinar sobre el proyecto públicamente ante la consulta de LA NACION, pero sí consignaron su posición de que los productos que venden no son los culpables del alcoholismo juvenil.

"Son alimentos"

En ese sentido se pronunció también una especialista de la Cámara Argentina de Fabricantes de Alimentos Dietéticos. "Las bebidas energizantes son alimentos; están regidos por la ley correspondiente y, en consecuencia, pueden ser expendidas en todas las bocas de venta autorizadas. No son medicamentos para ser vendidos en farmacias", indicó Martha Melgarejo, química y tecnóloga en alimentos.

"La interacción entre la cafeína y el alcohol es un invento. El verdadero problema es el alcohol, no importa con qué se lo diluya. Las bebidas energizantes deben ser analizadas como tales y no en función del uso que les dan algunos consumidores", agregó Melgarejo, quien dio ese debate en varias provincias en los últimos años.

Es que hay antecedentes de restricciones de venta de bebidas energizantes. En Santa Fe y en Entre Ríos, por caso, se impide el acceso a esas bebidas en los lugares de diversión nocturna y está prohibida la venta a menores de 18 años. (Ver aparte.)

También fueron muchos los municipios que fijaron ordenanzas para evitar el consumo de esas bebidas en boliches. "Es necesario que este tipo de productos sea prescripto médicamente para evitar males mayores en la salud de la población y, más aún, en los jóvenes", se argumenta en el proyecto de ley.

En el Senado se buscó avanzar en un proyecto similar en 2008, pero el expediente no tuvo dictamen de la Comisión de Salud de la cámara alta.

Otras urgencias

Ahora, la firma del presidente de la Comisión de Salud de Diputados en el proyecto es un dato de peso, pero su tratamiento, es cierto, estará supeditado al lugar que dejen libre los debates de leyes urgentes que demanda el Poder Ejecutivo, como la reforma del Código Electoral para adelantar los comicios para el 28 de junio (de lo que se informa en la sección Política).

En 2005, las bebidas energizantes recibieron un golpe desde la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat), organismo de control, que obligó a reducir la cantidad de cafeína, de 35 miligramos a 20 por cada 100 milímetros. Sin embargo, encuadró esas bebidas como suplementos dietarios, situación que permitió evitar mayores limitaciones en las ventas, más allá de prohibir las publicidades de esos productos en asociación con el consumo de alcohol o con imágenes de éxito social o deportivo.

En la Legislatura local también se trató la limitación a la venta, sin que prosperase, pese a la recomendación de los especialistas de toxicología del Hospital Fernández, que pidieron restringir el expendio exclusivamente a farmacias para prevenir los daños del uso desvirtuado en un contexto de diversión nocturna.

Las discusiones que superaron los recintos de parlamentos provinciales y de concejos deliberantes continuaron en la Justicia por amparos de las empresas que comercializan estos productos. Y esos trámites no tuvieron unanimidad de criterios.

En Santa Fe, el Poder Judicial reconoció la potestad de las ordenanzas municipales para tutelar la salud pública, por lo que dejó fija la prohibición de vender bebidas energizantes en boliches, criterio opuesto al tomado, por ejemplo, por la justicia federal de Tres Arroyos, que hizo lugar a un recurso de amparo que levantó la prohibición en esa ciudad.

Los especialistas entienden que, más allá de las restricciones, si los controles fallan, poco podrá conseguirse, pues en la actualidad el hecho de que un producto deba ser vendido bajo receta no es impedimento para que cualquier persona adquiera sin ella hasta psicotrópicos.

Claves

* Venta bajo receta . Es lo que propone un proyecto del oficialismo en la Cámara de Diputados respecto de la comercialización de energizantes.

* Preocupación . La iniciativa fundamenta la restricción en la preocupación que causa la mezcla de bebidas energizantes y alcohol, que hoy practican muchos jóvenes.

* Elevado porcentaje . Durante el último verano, en la costa, el 74% de los jóvenes internados por intoxicación reconocieron haber mezclado energizantes con alcohol.

* Oposición . Expertos en química y tecnología consideran errado disponer la venta bajo receta; dicen que no es un remedio, sino un alimento, y que el problema es el consumo de alcohol.

* En el Senado . En 2007 fracasó un intento por tratar una restricción similar. Lo mismo sucedió en la Legislatura porteña.

* Intensificar los controles . Acotar la venta no garantiza que se evite la intoxicación alcohólica. Si no se intensifican los controles, pasará lo mismo que ocurre con muchos medicamentos bajo receta, que hoy se adquieren libremente.

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