Los busca votos coparon la esquina de Colón y San Martín

Como pocas veces se recuerde para una elección legislativa, los partidos políticos –en particular las variantes peronistas- llevan adelante más que una campaña una carrera contra el tiempo para tratar de convencer a los votantes para que voten a sus candidatos. Y así lo demuestra la cantidad de puestos que se instalaron para consultar padrones.
Dentro de una semana estaremos votando. Por suerte, falta poco para que la plaza Colón vuelva a recobrar el aspecto de siempre. Pero, por ahora, habrá que seguir esquivando mesitas y caminar sin enredarse entre los cables que serpentean por las veredas. Además de tener que soportar, al mismo tiempo y a todo volumen, a Los Piojos, Maná y Calle 13 con Café Tacuba mezclado con el nombre de los candidatos y sus slogans, tan vacíos de contenido como las propuestas de la gran mayoría de los partidos políticos que representan.

Pasar por este punto neurálgico de la ciudad desde que el sol empieza a calentar hasta que febo se esconde en el horizonte, se convirtió por estos días en un sufrimiento para aquellos que no soportan este tipo de campaña invasiva, y hasta agresiva, para los oídos.

En cambio, los esforzados militantes, esos que por sus candidatos dejan hasta de trabajar –con la esperanza tal vez de ser recompensados, en caso de ganar, con un puestito cercano al poder- y aquellos que aseguran que lo hacen por "amor al arte", dicen que su tarea es brindar un servicio a los desorientados votantes.

Otros, también lo interpretan como un campo de batalla donde se libra otra guerra: la de captar electores y seducir si es posible a los indecisos con propaganda altisonante; mientras, se entrega la boleta que el 28 debería introducir el votante como contrapartida por saber en qué mesa y escuela tiene que ir a depositar su voto.

Rodeados de afiches con el rostro de los candidatos y pasacalles, esta semana se instalaron en San Martín y Colón siete mesas partidarias: tres representan a Rosso concejal(a), una corresponde a la Unión Vecinal, una a Unión-PRO, una al PJ que postula a Prince y la restante al GEN. La gran mayoría cuenta con una computadora portátil que con solo cargar el nombre del votante y el número de documento, al instante le indica el lugar de votación. También tienen a mano los padrones, por si la tecnología falla.

En todo momento las consultas son incesantes. Una mesa doble de Rosso, cedida por la confitería Briking, parece concitar mayormente la atención. Sin embargo, en Unión-PRO aseguran no tener respiro. Las señoras, que ven a De Narváez como un galán de telenovela, y los jóvenes son quienes más se acercan a preguntar.

La mesa de la UV instalada casi en la puerta del Banco Provincia y la que defiende a Prince, no se quedan atrás. Algunos sostienen que la cantidad de consultas que reciben es un buen termómetro de cara a las elecciones que se aproximan.

Los opositores a Rosso se quejan. Aseguran que el partido gobernante le paga a una persona para que reserve todas las mañanas los lugares estratégicos de la concurrida esquina y los fiscales acordaron recibir 100 pesos el día del comicio.

En Unión-PRO contaron que se vivieron momentos de tensión entre las mesas de Rosso y Prince, como anticipando lo áspero que puede presentarse la contienda electoral.

CON SONRISA DE AFICHE

Sentado en un banco de la plaza, un vecino se ríe por la cara de "asustado" que tiene en el afiche el candidato a concejal por Unión-PRO, Pablo Tonini. El hombre hace su propia interpretación: "Está diciendo ¿para qué carajo me presenté?", dice, y se ríe fácil. No sabe la trastienda de esa foto: es sólo una cara recortada y ampliada de una foto tomada en un safari de caza por la pampa argentina que le deparó al concejal haber atrapado un puma. El animal muerto, esta vez estaba demás mostrarlo junto a los rostros de los candidatos.

Al ver la mirada de Rosso que apunta al cielo, el mismo vecino exclama: "Está como diciendo "Hay Dios querido, quién me mandó a estar acá". Difícil que sea cierto en alguien que confiesa ser atea. No obstante, el hombre se sigue riendo solo, mientras el periodista lo acompaña con una risa poco creíble.

El que tiene una sonrisa inmortal y apta más para una publicidad de dentífrico es Oscar Luciani. Su dentadura blanca inmaculada y perfecta, su jopo a lo Juan "Corazón" Ramón y sus cachetes brillosos como si fuera Quico, sobresalen en las gigantografías que escoltan a la mesa instalada por el vecinalismo.

Un experimentado peronista princista aporta su punto de vista. "Esto es un lugar de batalla. Tenemos que estar. Así los ponemos nerviosos", sostiene. Los que en teoría se ponen nerviosos, según su entender, son los rossistas.

El abogado y ex funcionario, cree que el 28 el oficialismo recurrirá al fraude para ganar la elección. "La clave está en los DNI. Hay muchos truchos y cambiaron los domicilios. Además, Rosso va a traer fiscales de afuera. Las enfermeras en el Hospital están repartiendo boletas de Rosso y en el Basural andan enfierrados apretando a los cirujas, que inventamos nosotros (sic), para que voten a Rosso. También apretaron a todas las radios para que no pasen propaganda de Miguel. Nosotros íbamos a contratar tres camioncitos pero nos quedamos con uno porque los otros dos los contrató Rosso", dijo sin repetir y sin soplar.

Enseguida retomó con el tema del presunto fraude. "Van a hacer el voto calesita o cadena, pero nosotros tenemos el antídoto para contrarrestarlo. Hay que estar muy organizados", denunció, y alertó al mismo tiempo.

En Unión-PRO indicaron: "Hay mucha gente que no aparece en los padrones y muchos cambios de domicilio". En ocasiones, lamentan que sus dirigentes no le acercan la vianda con comida al tiempo que confiaron que la mesa de Prince les pidió boletas de De Narváez porque hay muchos que van a cortar boletas y piensan combinar la lista 503 con la 2.

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