El PRO busca un salvavidas para Macri

El PRO busca un salvavidas para Macri
El plan macrista para superar la crisis desatada en la policía comunal apunta, por un lado, a resucitar el perfil presidenciable del jefe de Gobierno. Y, por el otro, se preparan cambios de gabinete para darle a la gestión un perfil más político y menos gerencial.
Acorralado por la trama de espías que desgasta al gobierno PRO, Mauricio Macri fue hacia la política. Tiene dos patas la estrategia macrista para superar la crisis. El alcalde, por un lado, machacará con actos y giras para consolidar su estatus presidenciable. Calcula que moderar la intensidad de los tours será darle entidad al affaire. Intramuros, en una especie de autocrítica, Macri le dará un perfil más político y menos empresarial a su gabinete y acciones de gobierno. Como ejemplo más característico, ascenderá al pragmático legislador peronista Diego Santilli al Ministerio de Espacio Público, la cartera vedette de su administración.

Ayer mismo, en el Hotel Savoy, Macri anunció, consustanciado con el cargado estilo neobarroco del hotel, que "se acaba el reinado de los Kirchner. Hay que recorrer casa por casa invitando a todos a que se les sumen porque otra Argentina está por nacer".

Sucedió durante el llamado Encuentro Nacional de la militancia PRO. Decenas de delegados de las 24 provincias viajaron hasta el Savoy para escuchar a su líder amagar y, al final, casi anunciar su candidatura nacional con un "estamos acá porque creemos que una Argentina mejor es posible".

El plan PRO no contempla que el jefe político modere sus intervenciones de aire presidencial. Al contrario, irán in crescendo junto a un, cada día más obvio, operativo clamor de parte de los PRO. Macri seguirá explorando el interior del país una vez por semana. Además, polarizará cada vez que se pueda con el gobierno K y no se ahorrará victimizaciones. Por caso, el alcalde anunció ayer que "se acaba la era de confrontación del matrimonio presidencial".

El Ciro James affaire regaló otra lección al gobierno macrista. "Aprendimos que no es todo gestión. Es una parte muy importante, pero la política es la brújula que te dice adónde ir. La política destraba conflictos en la relación con factores de poder como los sindicatos", admitió ante este diario el asesor de Macri, José Torello.

En resumen, los macristas piensan que les faltó cintura política para surfear y desactivar a tiempo el escándalo que, desde hace más de dos meses, perjudica al gobierno PRO.

Los cambios de Gabinete que Macri concretará en su plan de relanzamiento público a partir del 10 de diciembre se contextualizan dentro de esa lógica, más política que gerencial. El vicepresidente primero de la Legislatura porteña, Diego Santilli, reemplazará a Juan Pablo Piccardo como ministro de Espacio Público y Medio Ambiente. Santilli, quien presidió las sesiones legislativas por los faltazos y la renuncia de Gabriela Michetti, es el paradigma del político conciliador, pragmático y peronista, casi la antítesis de Macri. Incluso, Santilli se animó a cuestionar algunas de las decisiones unilaterales del alcalde, como la designación del ex comisario y hoy preso Jorge "Fino" Palacios como jefe de la Policía Metropolitana.

El enroque dentro el ministerio que fue bandera de la gestión, sobre la base del énfasis puesto en el bacheo, el asfalto y el arreglo de plazas, es una postal de la nueva estrategia PRO. Piccardo, antes que funcionario público, es amigo de "Mauricio" desde la época del colegio Cardenal Newman y ex gerente de Isenbeck, entre otras empresas.

Santilli buscará corregir la percepción pública de la gestión macrista. El Colorado suele quejarse de que "Mauricio tiene un 50% de imagen positiva y su gobierno sólo el 30 por ciento".

La hipótesis PRO es que un gabinete de funcionarios de perfil más político funcionará de colchón ante las críticas crueles, las actuales y las que vendrán.

El ministro de Educación, Mariano Narodowski, quien nunca pudo explicar qué hacía el espía Ciro James como empleado vip de su ministerio, también dejará su cargo. El diputado nacional Esteban Bullrich y Luis Liberman –ex subsecretario de Educación durante la gestión de Jorge Telerman– son los candidatos que más suenan para sucederlo. Bullrich quiere pero, según explica un ministro PRO, "nombrarlo arreglaría un problema pero nos generaría otro". Es que Bullrich es, junto a Jorge Macri, el principal armador territorial del proyecto "Macri presidente 2011".

El ministro de Salud, Jorge Lemus, otro íntimo de Macri, también renunciaría. A favor de su continuidad juega que Macri no quiere demasiados cambios. Eso implicaría, especulan en la mesa chica del alcalde, "darle la razón al kirchnerismo".

El nuevo subsecretario de Atención Ciudadana, Eduardo Macchiavelli, manejará los Centros de Gestión y Participación (CGP) al servicio de los vecinos y de las ambiciones de Horacio Rodríguez Larreta, quien en privado sueña con suceder a Macri. El martes pasado, en su oficina de Bolívar 1, el alcalde ofrendó a la fuerza una muestra de su renovada fe en la política. Frente a los 15 diputados nacionales PRO –actuales y electos–, Macri toleró una velada bravata de parte de los seis bonaerenses Christian Gribaudo, Laura Alonso y Pinky Satragno, entre otros. "No tenemos información, no sabemos qué defendemos, Mauricio nunca nos dio bola", se lamentaban los legisladores y amenazaban con armar un interbloque por fuera del PRO. "Quiero tener un contacto más directo", les prometió Macri. Habrá que creerle

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