En busca de una reconciliación

En busca de una reconciliación
Con el objetivo de conformar un frente para las próximas elecciones legislativas, diversos sectores del kirchnerismo aspiran a incorporar al ex jefe de gobierno de la ciudad. La postura de Kirchner y los argumentos a favor y en contra.
Ya son varios los kirchneristas porteños que de un tiempo a esta parte, cuando se sientan en el living de la Quinta de Olivos, intentan convencer al presidente del PJ, Néstor Kirchner, para que le levante la interdicción a Aníbal Ibarra para que el oficialismo pueda hacer un frente con el ex jefe de gobierno porteño de cara a las elecciones de octubre en la Ciudad de Buenos Aires. Por ahora no tuvieron éxito, pero algunos dicen haber percibido en Kirchner una actitud menos intransigente hacia Ibarra.

El actual presidente del PJ y los kirchneristas que no quieren saber nada con Ibarra tienen argumentos que suenan tan atendibles como los de quienes impulsan un acuerdo con el destituido jefe de gobierno.

Los que se oponen recuerdan que su triunfo ante Mauricio Macri en 2003 se debió en gran medida al decisivo apoyo que le dio Kirchner cuando su imagen, tras los primeros meses como presidente, no paraba de crecer. Y también puntualizan el costo que pagó Kirchner por respaldarlo tras la tragedia de Cromañón. Como contrapartida, dicen, Ibarra les pagó cuestionando al Gobierno en medio del peor momento de la crisis con las cámaras agropecuarias, cuando la presidenta Cristina Fernández de Kirchner más respaldo necesitaba, sobre todo de los sectores progresistas. Lo acusan de oportunismo y de buscar congraciarse con el sector de la clase media porteña refractaria a la Presidenta y a las políticas del gobierno nacional.

Quienes están de acuerdo con un acercamiento, si bien consideran que la actitud de Ibarra poco tuvo que ver con el agradecimiento a Kirchner, postulan un razonamiento tan difícil de rebatir como el anterior. Y es que si Kirchner perdonó “a tantos traidores” del propio peronismo que votaron contra las retenciones móviles, por qué no puede indultar a Ibarra, que no es peronista y que no tuvo que votar porque no es legislador nacional.

Este sector, ya con fines prácticos, suma como argumento que además Ibarra puede aportar una buena cantidad de votos y cuestionan a quienes hicieron entusiasmar a Kirchner con la posibilidad de que el candidato del oficialismo fuera Jorge Telerman, que al trascender esta posibilidad salió a desairarlo públicamente.

El que con más fuerza apoya un acuerdo con Ibarra es el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández. Otros dirigentes porteños, como el senador Daniel Filmus y el ex canciller Rafael Bielsa, aunque no evidencian tanto entusiasmo, sostienen que de ninguna manera Ibarra debería ser el límite de un frente en la ciudad. Entre quienes se alinearon con más empeño en no abrirle las puertas a Ibarra se encuentra el secretario general del gremio de los encargados de edificios, Víctor Santamaría.

La última palabra la tendrá el presidente del PJ, que –según aseguran en su entorno más íntimo– hoy por hoy no da por cerrado nada y va barajando las alternativas. Por eso, como informó Página/12, está midiendo en distintas encuestas al director de la Anses, Amado Boudou, y al embajador argentino en Washington, Héctor Timerman.

Algunos aseguran que también volvió a pensar en lanzar en las legislativas a Filmus, el dirigente kirchnerista con más alta imagen en la Capital. Otros dicen que lo pensó, pero que también evaluó el riesgo de someter a Filmus a una muy probable derrota y, en consecuencia, pauperizar las chances para la Jefatura de Gobierno en 2011 de quien hoy por hoy, y si no aparece otra figura en los próximos dos años, es el mejor candidato que tiene el kirchnerismo en la ciudad.

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