En busca de un "paraguas" que allane el regreso a los mercados

INDEC, bonistas y Club de París son tres asuntos clave entre los temas pendientes con el FMI.
El Plan de acercamiento con el Fondo Monetario Internacional que elaboró el Ministerio de Economía tiene varias aristas y es un punto clave para que la Argentina pueda volver hacia fin de año a los mercados internacionales, como pretende el ministro Amado Boudou.

El punto de arranque es alcanzar un "acuerdo institucional" con el Fondo sin solicitar ningún préstamo. El primer paso implica la decisión política de habilitar la auditoría anual del FMI sobre la Argentina. La última auditoría se hizo en julio de 2006, luego que la Argentina cancelara toda la deuda con el FMI. Desde entonces el Gobierno no acordó la llegada de los auditores por no aceptar las injerencias del organismo financiero.

Esa decisión significa, por el llamado "Artículo IV" de los Estatutos del Fondo, que una delegación del FMI audite las cuentas anuales argentinas, como aceptan todos los países miembros del organismo. Para dar ese paso no hay necesidad de alcanzar un acuerdo en la política económica o de solicitar algún crédito que podría contener compromisos de metas en materia económica, fiscal o financiera.

En Economía descuentan que con la solicitud de auditoría el FMI "valorará el gesto argentino" y no objetará las estadísticas del INDEC, según los sondeos ya realizados en Washington.

El argumento oficial es que con la formación del Consejo Académico Universitario, el FMI esgrimirá el argumento de que el Gobierno admitió la revisión de los índices cuestionados y que profesionales de Universidades Nacionales están evaluando la metodología implementada. Una vez que los académicos den a conocer su evaluación, recién el FMI fijaría su posición definitiva sobre el tema.

Cerca de Boudou creen que la concreción de esa auditoría abriría varias puertas porque:

Sería un requisito suficiente para que el Club de París acepte reestructurar la deuda "en default" por unos US$ 6.700 millones que tiene la Argentina con un conjunto de países acreedores agrupados en esa organización. El Gobierno ya informó a los acreedores que esa deuda es imposible de cancelar al contado, como se prometió el año pasado.

Es también un requisito para ampliar los pedidos de crédito con el resto de los organismos financieros internacionales (BID, Banco Mundial).

Con el "paraguas" del FMI, la Argentina podría lanzar en poco tiempo una propuesta a los bonistas que no ingresaron al canje anterior de bonos impagos.

Los anunciados canjes de deuda de los bonos en pesos que ajustan por inflación y que vencen de aquí a 2011, por títulos ajustables por la tasa Badlar para después de 2014. Se estima que servirán para sacar presión sobre la medición del IPC y aliviarán la carga de vencimientos de los próximos dos años.

Con este esquema -reinserción en el FMI, créditos de organismos, reestructuración deuda con el Club de París- la Argentina podría volver a buscar financiamiento en los mercados internacionales, asegurando el pago de los servicios de la deuda.

La próxima reunión del Grupo de los 20 que nuclea a países avanzados e incluye a la Argentina -que se realizará en Pittsburg, EE.UU. el 24/25 de septiembre y a la que asistirá la Presidenta Cristina Kirchner- sería el momento para acordar y poner en marcha este plan.

Los US$ 2.500 millones que debe recibir la Argentina del Fondo a fin de mes es otra razón "de peso" para que el Gobierno busque reencauzar las relaciones financieras internacionales, con el argumento de que ahora está alumbrando "un nuevo FMI".

Ese dinero es la parte de un paquete por US$ 250.000 millones que el Fondo Monetario debe distribuir entre todos sus países miembros, como parte de un paquete extraordinario aprobado en abril por el G-20 con el voto de Cristina Kirchner.

De esta forma, el Gobierno argentino aceptó colocar al FMI como un organismo apto para ayudar a los países a mitigar la crisis internacional, un antecedente para buscar ahora un "acuerdo institucional".

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