En busca de un eje Sur-Sur

La Presidenta participará hoy de la cumbre de América latina y los países árabes. Posiciones comunes por el G-20.
Antes de la histórica cumbre del Grupo de los 20 que tendrá lugar desde mañana en Londres, los países de América del Sur y de la Liga Arabe resolvieron encontrarse para definir posiciones comunes de cara a ese cónclave. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner voló 16 horas hasta esta ciudad futurista levantada en el desierto, a orillas del Golfo Pérsico, para compartir con Lula Da Silva, Hugo Chávez, Evo Morales y Michelle Bachelet, entre otros mandatarios sudamericanos, y veintidós jeques, emires y califas árabes una reunión orientada a fortalecer el eje Sur-Sur en un mundo cuya economía se desploma.

El reclamo que ambas regiones llevarán a la capital inglesa será por una reforma del FMI y demás organismos de crédito que reconozca mayor participación en las decisiones a las naciones en desarrollo. Además, a sólo 48 horas del 2 de abril, la declaración final de esta reunión en Qatar incluirá un párrafo a pedido argentino exigiendo a Gran Bretaña que acate las resoluciones de Naciones Unidas que instan a retomar las negociaciones por Malvinas.

Se trata del segundo encuentro de lo que en jerga diplomática se conoce como ASLA, por América del Sur y la Liga Arabe. La anterior fue en 2005 en Brasilia. De aquel momento a hoy, las exportaciones argentinas a Medio Oriente se duplicaron, hasta alcanzar los 4600 millones de dólares en 2008 (6,5 por ciento del total). Y en el primer bimestre de este año las ventas a esta región y a Asia fueron las únicas que siguieron creciendo, mientras los envíos al resto del mundo se desplomaron por la crisis internacional. Una tendencia similar ocurre en otros países de América del Sur.

"El objetivo de esta cumbre es darle un marco político a una relación comercial cada vez más fructífera", explicaron desde la delegación argentina que acompaña a la Presidenta. Las compras argentinas a los países árabes también crecieron exponencialmente, más de 700 por ciento, pero de un piso mínimo que determina que el año pasado no hayan llegado siquiera a los 1000 millones de dólares.

El afianzamiento de los lazos con el mundo árabe adquiere mayor importancia en el contexto de la crisis global. "Que los emergentes nos encontremos y definamos intereses comunes nos permite tener una posición más homogénea para negociar con los países desarrollados", afirmaron cerca de Cristina.

Eso se da tanto en el plano económico como en el político. La cumbre del G-20 es un buen ejemplo. Argentina, Brasil y Arabia Saudita son los únicos tres países de este espacio que participarán de las deliberaciones en Londres. Se resolvió que ellos lleven a ese encuentro las demandas del resto de las naciones del ASLA que hoy expondrán los presidentes del bloque en esta ciudad. El gobierno argentino empuja por una reforma del FMI que fortalezca la participación de los emergentes y se eliminen las condicionalidades que impone el organismo para conceder ayuda financiera. El planteo será avalado en la cumbre.

En cuanto a política internacional, Argentina encontró en ASLA otro punto de apoyo para elevar su reclamo por Malvinas. La declaración final del encuentro dirá que los países miembros insisten en que Gran Bretaña atienda las notificaciones de la ONU para que empiece a negociar por este tema. Para el gobierno es un triunfo diplomático, sobre todo porque varios de los integrantes de la Liga Arabe tienen vínculos históricos con Inglaterra, empezando por el emir de Qatar, Hamad Bin Khalifa Al Thani, quien es egresado de la Academia Militar Británica. En la cumbre de Brasilia en 2005 también se había incluido el reclamo por Malvinas.

Vista la relación desde el otro lado, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, pidió un encuentro bilateral con Cristina Fernández, que se concretará esta tarde, para tratar la cuestión de la creación de un Estado palestino.

"La posición argentina en este tema será la que tuvo siempre, que es avalar la existencia de un Estado palestino y el derecho de Israel a vivir con una frontera segura", anticipó en diálogo con la prensa el canciller Jorge Taiana. Además, los países árabes invitaron a la Argentina a sumarse a la búsqueda de soluciones para la crisis en Gaza, que constituye uno de los problemas más acuciantes para esta región.

"La relación Sur-Sur está dada sobre una base de cooperación y no de imposición", insistieron desde la delegación argentina. En ese sentido, el país está manteniendo un intercambio fluido en transferencia de tecnología nuclear y espacial, en procesamiento de alimentos y en la producción farmacéutica, mientras que recibe ayuda de las naciones árabes para desarrollar producciones rurales en zonas semiáridas.

"Nuestra mirada durante mucho tiempo estuvo puesta en los países desarrollados, mientras existía un potencial comercial, político y cultural en otras zonas del mundo que estábamos desperdiciando. Hace unos años empezamos a corregir esa falencia y es importante la consolidación del nuevo camino, en sintonía con el resto de América del Sur", concluyeron los funcionarios.

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