En busca de medios sumisos

Por: Ricardo Roa.

El Gobierno avanza sobre los medios con el poder que aún le queda y sin ningún cuidado por las formas. Saca de apuro una ley engañosa, que simula ser progresista y en realidad sólo atrasa: promoverá una prensa más débil y dócil frente al poder político.

Una ley a puro eslogan, envuelta en la bandera de acabar ya con otra de la dictadura. Como si esa fuera la verdadera razón para votar el proyecto kirchnerista. Toda una simplificación que compró parte del peronismo y de la izquierda con la idea del mal menor. Hay casi 400 leyes de los militares que siguen vigentes, entre ellas el Código Electoral por el que son elegidos los legisladores y el Aduanero, que le permite al Gobierno subir las retenciones a su antojo.

Que es una trampa lo prueban por lo menos dos votos a favor del kirchnerismo en la sesión de ayer (ver El Senado aprobó la ley de medios del kirchnerismo). El de un senador bussista y el de Ramón Saadi. Los dos vieron lo mismo por razones diferentes. Uno, que la prensa fue culpable de las revelaciones sobre los crímenes de un genocida. Y el otro, que el caso María Soledad fue una construcción mediática y no un asesinato del poder político. Todo entra bajo el paraguas K.

Y todo vale igual, como en una tienda de saldos y oportunidades. Usar la caja para torcer votos, como el de la senadora correntina. O argumentar que no se aceptaban cambios al proyecto porque así la oposición iba a pedir más. Si no se incorpora la opinión del otro en lugar de debate hay discursos sellados. Otra vez el efecto K: la devaluación del Parlamento y de la política.

¿Creerá el Gobierno que apagando las voces críticas y amplificando las adictas mejorarán sus chances para el 2011? Seguro que sí. Eso es sobreestimar el papel de los medios y subestimar la inteligencia de la gente. Así le fue en junio.

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