El G-20 busca confirmar la recuperación económica

Comienza hoy la cumbre en Pittsburgh
PITTSBURGH.- Con el objetivo de no bajar la guardia ante las señales de recuperación de la economía tras la crisis financiera, los líderes de las potencias y de los países emergentes que conforman el G-20 se reunirán hoy y mañana en Pittsburgh.

La crisis que estalló hace un año con la quiebra de Lehman Brothers fue frenada con planes de rescate de billones de dólares gracias a los cuales Alemania, Francia, Japón y Brasil salieron de la recesión, en tanto que Estados Unidos y Gran Bretaña se aproximan a hacerlo.

Pero el impulso colectivo dado por las decisiones adoptadas en la cita anterior del G-20 parece ahora disiparse, ante el tibio repunte de los indicadores económicos.

En ese contexto, la estabilidad y la supervisión financiera centrarán los debates de esta cumbre, después de años de desregulación que desembocaron en el derrumbe de la economía mundial.

La estabilidad preocupa, porque se teme que un retiro prematuro de las intervenciones estatales ahogue la incipiente recuperación, pero al mismo tiempo inquieta que su mantenimiento sea una bomba de tiempo, por los enormes déficits que generan.

La supervisión provoca desavenencias en torno a las medidas necesarias para evitar que se produzca un nuevo colapso. La Comisión Europea parece dispuesta a plantear una ambiciosa agenda para 2010, en la que habría tres autoridades paneuropeas encargadas de los bancos, las aseguradoras y los mercados, pero Gran Bretaña se opone. Barack Obama quiere algo parecido en Estados Unidos, pero centralizado en una sola autoridad. Sin embargo, sus planes encuentran una obstinada oposición republicana en el Congreso.

Las crecientes remuneraciones de los ejecutivos generan además división entre estadounidenses y europeos. El presidente francés, Nicolas Sarkozy, encabeza el grupo de líderes que quiere imponer límites por ley a esas remuneraciones y ha amenazado con abandonar la reunión si sus demandas no son satisfechas.

Además, se prevé que economías emergentes, como China, Brasil, la Argentina y la India, hagan hincapié en la necesidad de acelerar la reforma del FMI y de otros organismos internacionales para dar más voz al mundo en desarrollo.

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