La burocracia resignó las obras

El crecimiento de la planta estatal, el pago del 82% móvil y la recuperación de las privatizadas generó a la Provincia un gasto muy elevado.
Durante 2009, el Gobierno se vio obligado a frenar el ritmo -o directamente paralizar- la obra pública que fue uno de los ejes básicos de la gestión de Eduardo Brizuela del Moral, para poder sostener el aparato burocrático y el enorme gasto corriente que la Provincia contrajo en los últimos años, cuando la situación de sus finanzas era otra.

Es que la conjunción de una buena relación política con la Nación, que se tradujo en el envío de fondos frescos; los importantes ingresos provenientes de la minería y el aumento progresivo de la coparticipación, generó una serie de gastos que la Administración Pública no pudo sostener terminada la época de bonanza económica.

Esto implicó que se dejara obligadamente de lado la construcción de infraestructura esencial, como la energética, para priorizar el gasto salarial, el pago de la movilidad a los jubilados transferidos, y los importantes subsidios que se da a las concesionarias de la distribución de agua potable y luz, entre otros costos asumidos.

De esta manera se postergaron, por ejemplo, obras de refuerzo del servicio eléctrico que son esenciales para mejorar la prestación, y que con suerte comenzarían a ser ejecutadas durante 2010.

El alto costo salarial que tiene la Provincia está directamente relacionado con el crecimiento de la planta administrativa en los últimos años.

Entre 2004 y 2008, el Gobierno incrementó un 26% el plantel de empleados públicos, pasando de 24.176 agentes a 30.652 el año pasado.

Esto multiplicó el gasto que la Provincia debe realizar para el pago de haberes.

El gasto en el 82% es otro importante costo que debe afrontar la Provincia con menos recursos.

Por la decisión de reconocer este concepto, el Gobierno desembolsa una cifra estimada en los 8 millones de pesos mensuales, mientras realiza reclamos permanentes -sin resultado- para que la Nación reconozca la movilidad.

Más gastos

Durante 2008, la Provincia decidió tomar el control de las privatizadas de servicios públicos. En primer término, terminó el vínculo contractual con la empresa de capitales españoles que gerenciaba el servicio sanitario en Capital, Valle Viejo y FME, formando la estatal Aguas de Catamarca. Desde entonces, las arcas públicas vienen subsidiando los importantes gastos de la firma, para evitar que colapse una prestación vital.

Meses después, avanzó con la intervención de EDECAT, lo que sumó otro costo para el erario.

Es que además de costear distintos trabajos que tuvo que afrontar la distribuidora, recientemente aprobó un préstamo de 30 millones de pesos para que pague las facturas que adeuda a Cammesa, la administradora del mercado mayorista eléctrico.

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