La burbuja estatal y el MPN

El convenio colectivo acordado con UPCN, se “desacordó”. No será homologado, y ATE festejó. Sapag mencionó al sobischismo, y la interna partidaria tuvo una convulsión apreciable. UPCN prepara una impugnación y una declaración de guerra. La CTA se relame con un plan para el 2009 y el 2011.
La burbuja estatal está en su mejor momento en Neuquén: todo parece pasar por su singular mundo, con su satélite preferido –el MPN- orbitando a su alrededor, cada vez a una velocidad mayor, cada vez más agitado.

Terminó de estallar la tensión entre ATE y UPCN, con el gobierno de Jorge Sapag, comprensiblemente, en el medio.

Se veía venir, pero no tanto la derivación brusca hacia la interna del MPN que se desprendió de las propias palabras del gobernador, al mencionar al sobischismo, y relacionarlo con los “perdedores”.

Se redujo todo a cenizas en un mes fulgurante por lo errático de las posiciones.

Primero, gobierno y UPCN anunciaron el acuerdo alcanzado en paritarias para el convenio colectivo de trabajo.

UPCN defendió el convenio, hasta pautando publicidad en los medios. El gobierno hizo lo propio. Hasta Sapag se refirió en dos ó tres oportunidades al convenio, respaldando el proceso de paritarias que lo había originado.

Después, comenzó la oposición cada vez más virulenta de parte de ATE y la CTA en general.

El convenio quedó congelado en Trabajo, que comenzó a hacer observaciones técnicas.

Desde la Legislatura, se dio la primera señal de freno político, al aprobarse una declaración en la que se hizo alusión a la necesidad de consensuar con todas los sectores, léase con ATE, antes de homologar.

De paso, quedó disfrazada una tenue declaración anti-violencia.

Esto pasó el jueves.

El secretario general de UPCN, Osvaldo Lorito, salió bien temprano este viernes a decir que la declaración legislativa era “un mamarracho”.

Y que Trabajo no tenía argumentos de peso para tirar abajo el convenio colectivo.

De paso, acentuó sus críticas hacia el gobierno provincial por la demora en homologar.

Dijo, entre otras cosas, que había nichos de corrupción. Intereses que serían tocados por los cambios. Y mencionó entre los afectados por esos “toques” del convenio al ministro de Gobierno, Jorge Tobares.

A las pocas horas, contestó el gobernador. Blanqueó la situación, al anunciar que la homologación no saldría. Dijo que no contestaría agravios (Lorito lo había tildado de “pecho frío”). Y dio un paso tal vez explicable en un contexto de enojo: relacionó esos agravios con la interna del MPN. Particularmente, con el sobischismo.

A los pocos minutos, comenzaban los festejos en ATE. Enseguida se dijo que se desactivaba el plan de lucha contra el convenio colectivo. Tregua, como los municipales, hasta el martes.

Difícil que se desactive el reclamo salarial. Pero para ATE la principal batalla era torcer el brazo de UPCN. ATE quiere ser el sindicato oficialista de Sapag, como contraposición al pretendido oficialismo sobischista de UPCN.

El plan es más o menos claro, dicen los estrategas escondidos de la movida de la CTA: empujar a Sapag hacia un refugio multipartidario. Una Concertación con el MPN incluido.

ATE recuperaría su rol de sindicato mayoritario. Impondría condiciones, pero garantizaría paz social duradera.

Los socios políticos, a su vez, garantizarían a Sapag respaldo contra su adversario en el MPN, Jorge Sobisch.

Es un plan a corto plazo a la medida de una oposición que no encuentra todavía en sus propias fuerzas la capacidad suficiente para desplazar al partido provincial del poder. Un camino intermedio en la estrategia hacia el 2011. Un camino que pasa por las elecciones del 2009.

¿Qué hará ahora UPCN? El sindicato conducido por Lorito rumiaba su descontento. Se evaluaba presentar el lunes una impugnación a la decisión de la subsecretaría de Trabajo, que se basó para no homologar en una presunta colisión entre leyes. Se evaluaba nacionalizar el tema: UPCN es importante a nivel nacional, y es importante también en los cuarteles kirchneristas.

“Acá no hay problemas técnicos, acá hay una decisión política de no homologar para favorecer a ATE, porque piensan que si ceden ATE no hará más quilombo”, masculló al atardecer una fuente sindical ante la consulta de este diario.

Así las cosas, en la burbuja estatal habrá por ahora paz con ATE, pero empezará la guerra con UPCN. Tal es la sensación: encontrar un punto de equilibrio que garantice “paz” parece difícil, por no decir imposible.

La burbuja, como toda burbuja, puede pincharse en cualquier momento.

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