Bullrich: "Ojalá que el 1º de marzo empiecen las clases"

Bullrich: "Ojalá que el 1º de marzo empiecen las clases"
El ministro de Educación porteño quiere evitar los paros, pero no habla de aumentos
La característica que primero resalta del nuevo ministro de Educación porteño, Esteban Bullrich, es sin duda su altura. Un poco más de 2 metros, que por estos días se conjugan con una actitud de diálogo y de búsqueda de consensos -según explicita-, luego del vendaval que sufrió la cartera que preside desde anteayer, debido al conflicto que suscitó el nombramiento de su antecesor, Abel Posse, quien solo duró 12 días en el cargo.

Durante el diálogo con LA NACION en la sede de la cartera educativa, Bullrich, de 40 años, afirmó que convocará a la Iglesia y a sectores sociales a discutir problemas de su área; que trabajará para asegurar vacantes en el nivel inicial y reducir el ausentismo docente en el nivel medio, que hoy llega al 25 por ciento. Sobre los reclamos de los gremios, señaló que "el problema no es sólo el dinero", en una ciudad cuyo presupuesto educativo es de algo más de $ 4600 millones (el 26,5% del total).

Llegado a la política en 2001, como parte de Recrear, el espacio político que lideraba Ricardo López Murphy, Bullrich acaba de pedir licencia en su segundo período como diputado nacional por Pro.

-¿Qué acciones concretas realizará en los próximos dos años?

-Lo principal es seguir el alineamiento de las capacidades que está buscando la ciudad en sus jóvenes. Buenos Aires se ha transformado en un centro cultural, de artes y de tecnología, y creemos que estas capacidades tienen que estar manifestadas en el programa educativo. Los tres grandes lineamientos serán la salida laboral, la inversión tecnológica y el nivel inicial.

-¿Cómo se integrará en este esquema la reforma del secundario, nivel que presenta alta repitencia, sobreedad, ausentismo y una tasa de deserción del 9%?

-Creo que es necesario que cada distrito ponga una impronta propia en la escuela media, pero a partir de una base común para todos. En la ciudad de Buenos Aires en algún momento se quebró el pacto educativo y hay que recuperarlo. La familia, la sociedad en su conjunto, no puede delegar la responsabilidad de la formación de sus jóvenes en los docentes. Pretendemos convocar a todos los sectores para que nos ayuden a resolver estos problemas. También tenemos que buscar soluciones para el alto ausentismo docente en el secundario, que está en el orden del 25 por ciento.

-¿En que se diferenciará su gestión de la de Narodowski?

-Mariano tenía una visión más técnica de la educación y yo, que vengo desde un lugar más político, creo que la convocatoria de otros sectores de la sociedad va a ser una parte importante de esta gestión. Tenemos que salir de la tensión permanente entre docentes y dirigentes de la educación. La Iglesia y las organizaciones sociales que están trabajando en la educación en la ciudad tienen que ser convocadas. Hay que abrir mucho las puertas, porque la educación requiere políticas consensuadas con la mayor cantidad de sectores posibles.

-¿Qué les va a ofrecer a los gremios?

-Puertas abiertas. La convicción de que tenemos que hacer del diálogo con los docentes un cambio y un ejemplo hacia los jóvenes. Espero que enfrentemos este proceso con mucha vocación de generosidad y autocrítica. Asumo con humildad y con la convicción de que seguramente hay errores que tenemos que corregir, y por eso ya he estado hablando con los gremios.

-Los gremios dicen que no hay dinero previsto para aumentos salariales en el presupuesto y que si esto no se modifica, no empezarán las clases.

-Vamos a dialogar con ellos. El presupuesto está votado por la Legislatura, pero estoy convencido de que vamos a encontrar una solución.

-¿Va a haber dinero?

-Vamos a encontrar una solución al problema porque hay vocación de diálogo. Y el problema no es sólo el dinero.

-¿Entonces el 1° de marzo empezarán las clases?

-El 1° de marzo ojalá que empiecen las clases. Yo sé que el objetivo de los docentes es igual que el nuestro: comenzar las clases el 1° de marzo y que los chicos tengan la mejor educación posible.

-¿Por qué está subejecutado el presupuesto educativo, por ejemplo en infraestructura?

-Hubo alguna subejecución, pero por una cuestión de demora en alguna de las obras. Pero se está resolviendo todo durante estos dos meses de verano.

-¿Por qué una ciudad como Buenos Aires, con un importante presupuesto, no puede resolver la desigualdad Norte-Sur?

-Hemos avanzado bastante en el camino de ir emparejando la situación. Coincido en que todavía falta y vamos a seguir tratando de mejorar la situación.

-La mitad de las escuelas de la ciudad son privadas. ¿Va a haber algún cambio en esta área?

-Es una preocupación en términos de que la gestión estatal no está dándoles todas las garantías de una buena educación, por lo menos en la imagen, a los ciudadanos de la ciudad. Fue parte de la conversación con los gremios y parte de la obligación que tenemos dirigentes del Estado, gremios y docentes de mejorar esa imagen.

-¿Qué opina de los paros como medida de fuerza?

-Son un derecho constitucional, pero es importante que entendamos que no pueden convertirse en una herramienta que termine provocando el cansancio de la sociedad, que es lo que se percibe, al volverse algo permanente. Los gremios tienen una vocación grande por cambiar eso.

Comentá la nota