"Hay buitres que buscan sacar provecho con la inseguridad"

En diálogo con Hoy, Carlos Stornelli salió al cruce de los rumores de renuncia y dijo que tiene el respaldo del gobernador Daniel Scioli. "Hay izquierdas furibundas y derechas perversas que están intentando desestabilizar", dijo. El ex fiscal que metió preso al ex presidente Carlos Menem también acusó a León Arslanián de "haber dejado a la Provincia en llamas"
El ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli, comenzó a adquirir notoriedad pública en los años ‘90, cuando investigó, entre otros casos, el escándalo del tráfico de armas a Ecuador y Croacia que terminó en la detención del ex presidente Carlos Menem, y de varios funcionarios de su gobierno, en lo que en su momento fue considerado un caso paradigmático de lucha contra la corrupción.

El tiempo ha pasado. Desde hace casi dos años, Stornelli está al frente del ministerio de Seguridad, el área más sensible de la administración provincial a raíz de un flagelo que se encuentra al tope de las preocupaciones de la ciudadanía.

En una entrevista exclusiva con Hoy, que se realizó ayer en un bar de Capital Federal, el funcionario provincial salió al cruce de los rumores sobre su supuesta renuncia. Y afirmó que siente y tiene el "respaldo del gobernador (Daniel) Scioli". También lanzó duros cuestionamientos contra León Carlos Arslanián, su antecesor en el cargo. Y afirmó que existen intereses políticos que intentan colgarse del drama de la inseguridad.

"Lo que se está dando es la asociación involuntaria de dos grupos duros: los que creen que puede haber seguridad sin policías, y que ya trabajaron contra la Policía en el pasado, y los que creen que debe haber un Estado militar, con matanzas y escuadrones de la muerte. Por supuesto que ésto no lo dicen públicamente, pero lo expresan por lo bajo", afirmó Stornelli. Y agregó: "Nosotros, en cambio, transitamos por la senda del sentido común, aunque se ven izquierdas furibundas y derechas perversas que están intentando desestabilizar".

"Es un momento en que a estos sectores les conviene tirar piedras, y hacen eso. Por supuesto, las propuestas ni aparecen, y se empeñan en mentir públicamente y desconocer los logros de la gestión, que no son otra cosa que las herramientas de trabajo para automedirnos", afirmó el ministro.

-¿Qué análisis hace de lo ocurrido tras el crimen de Renata Toscano?

-El hecho ocurrido en Wilde es tremendo, desgraciado, cruel, y no difiere demasiado de otros episodios que ocurren en el Conurbano. Siempre aparecen intereses políticos que intentan colgarse de estos hechos. Hay obviedades que cuando uno las dice genera que el avispero se alborote, pero son verdades que todo el mundo conoce, como lo son el oportunismo político, el accionar de aquellos que tratan de pararse arriba de un cadáver, o de algunas desgracias, para intentar posicionarse políticamente, mediáticamente y comercialmente. La inseguridad es un gran negocio que mueve intereses poderosísismos en la Provincia, y que no están dispuestos a ceder o modificar su actitud.

-¿Se puede identificar claramente a estos grupos?

-Mi interés es sólo advertir a la gente que no se deje manipular por este tipo de personajes. Tienen que tener en claro que cuando aparece la protesta pacífica y consternada de los vecinos, nosotros los acompañamos en la medida de nuestras posibilidades y teniendo en cuenta que hay pérdidas que son irreparables. Pero queremos alertar a la gente sobre la aparición de estos personajes, que, como los buitres, buscan sacar provecho de lo que ha pasado.

-Arslanián habló de puebladas y salió a criticar con dureza su gestión, ¿qué opina de esos cuestionamientos?

-El pertenece al pasado, tuvo su oportunidad y dejó a la Provincia en llamas. Yo no soy juez de él, ni quiero perder tiempo en serlo. Pero lo único que le recordaría es que él tuvo más de 10 puebladas cuando fue ministro, empezando por Tres Arroyos, siguiendo por Zona Norte, y en otras partes de la Provincia. No hay que especular con la mala memoria de la gente y tratar de sacar provecho. La realidad es que la gente se acuerda muy bien de su gestión.

-¿Usted cree que Arslanián, con su exposición mediática, busca volver a la función pública?

-Es evidente que quiere hacerlo, porque si no, no diría las cosas que dice, negando y callando realidades. La arrogancia es mala consejera, pero uno sabe que estas situaciones son gajes del oficio.

-¿Cómo ve los rumores que circularon en los últimos días sobre su posible renuncia?

-Si yo hubiera renunciado todas las veces que dijeron que iba a renunciar, ya no estaría acá. Todas las semanas hay algún rumor acerca de mi renuncia. Y en todo caso, si tuviera que renunciar, que no es así, se enterarían por los canales correspondientes.

Lo que tienen que entender aquellos que parecen muy preocupados por ser funcionarios, en mi lugar, es que lo importante no son los funcionarios, sino que se respete el sentido común y las políticas. Lo importante también es que la posición ideológica del gobierno y la mía difieren de algunas políticas de la gestión anterior, y que nosotros hemos modificado. Eso tal vez es lo que provoca irritación. Pero, como dijo el gobernador: yo no vine acá para quedar bien con nadie, yo vine acá para hacer un trabajo. Lo estamos haciendo realmente a conciencia y soportando los embates de los nostálgicos.

-¿Se siente respaldado por el gobernador y sus ministros?

-Obviamente. El trabajo del gobernador es en equipo, yo soy un mero ejecutante de las políticas del gobernador.

-¿Aumentó o se redujo el número de delitos en la Provincia?

-Es muy difícil hablar de eso, y pedirle a la gente que le crea. Yo jamás he mentido en público, y yo no vine a este cargo a buscar votos, ni a buscar otro cargo más. Sólo vine a cumplir las directivas del gobernador Scioli. Lo que puedo decir claramente es que los números de nuestro trabajo, teniendo en cuenta que para nosotros las estadísticas no son un fin sino un medio, muestran que estamos en el camino correcto.

Yo también podría hablar de cómo se mentían las estadísticas en el pasado, de cómo en esa época se echaban a los comisarios que hacían estadísticas reales, y cómo tenemos causas penales y en Asuntos Internos en las que hemos castigado a los funcionarios que mentían con las estadísticas. Pero la realidad es que a la gente no le interesa esto: la gente sabe que tiene otra policía, una policía mejor, y sabe también que con esto no alcanza.

Hay otra mirada de la institución policial, y vamos camino a lograr lo que la gente quiere como policía. A la gente se le ha mentido mucho, y es hora de hablar con la verdad y sincerar los problemas: como lo ha hecho Scioli cuando al día siguiente de asumir me ordenó sincerar todos los problemas, que es la única forma de hacer un tratamiento adecuado.

Hemos bajado la tasa de homicidios, aunque la gente no lo perciba, pero igual hay que decirlo. Yo con la verdad no temo ni ofendo. Es algo largo y difícil de explicar, porque también hay que contar cómo se escondían los muertos en el pasado. Y sólo era cuestión de contar las partidas de defunción. Las aseveraciones que nosotros hacemos son verificables en el ministerio, y nunca nadie se acercó a verificar ningún número. Pero sí, algunos se paran detrás de los micrófonos a decir que los helicópteros no andan, y que tenemos 10 mil personas escondidas en alguna parte como si yo me llevara vigilantes a mi casa. Y lo único que hacen con eso es generar temor.

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