Buenos Aires recibe el final de la fiesta y de la aventura

A partir de las 14 los pilotos irán llegando a La Rural. En Carcarañá terminará el último especial de la prueba.
Llegó el día. Después de 15 jornadas de recorrer más de 9 mil kilómetros entre Argentina y Chile y de cruzar dos veces los Andes; y después de convocar a cientos de miles de personas para admirar los autos o simplemente saludar el paso de la caravana a lo largo de rutas, caminos, huellas, avenidas y hasta en los dunas aparentemente más inaccesibles, el Dakar 2009 llega a su final.

Habrá en realidad, dos finales. O tres, según se mire. El primero será en Carcarañá, donde terminará el especial de 227 kilómetros del día y quedará virtualmente definido el ganador de cada categoría. El segundo será en Palermo, en La Rural, donde a partir de las 14, después de completar los últimos 341 kilómetros de enlace, irán llegando todos los vehículos que hayan alcanzado a dar la vuelta completa de esta Buenos Aires-Buenos Aires en que se convirtió el 30° Rally Dakar. El tercero, el ceremonial y festivo, se verá mañana, cuando cada uno de los pilotos que hayan completado la prueba suba a la rampa de festejo a recibir su aplauso.

Después del impacto que significó el jueves el accidente y abandono del hasta entonces líder de la general de autos, Carlos Sainz, el corto --en términos Dakar-- especial de ayer entre Taninga y El Durazno dio poco lugar a sorpresas o cambios inesperados.

De las cuatro categorías en juego, la que después de 13 etapas tiene más interés para el deporte argentino es la de cuatriciclos, ya que Marcos Patronelli es el primer competidor de nuestro país que tiene un chance cierta de subirse a un podio del Dakar.

Ayer el cuatriciclista de Las Flores --ganador histórico de tres etapas-- tuvo algunos inconvenientes y finalizó noveno en la etapa (ver pág. 71), pero de todos modos mantiene un cómodo segundo puesto en la general con cinco horas de ventaja sobre el tercero, el polaco Rafal Sonik. Como también está lejos del líder, el checo Josef Machacek (a dos horas y 20 minutos), las posiciones sólo podrían alterarse por esas cosas de las carreras.

En la de los autos es la única categoría en la que queda alguna incógnita porque Gilien de Villiers le lleva dos minutos y 20 segundos a Mark Miller. Pero ambos corren para el equipo oficial Volkswagen y se descuenta que habrá una orden del equipo para no arriesgar una victoria en la que la marca alemana invirtió mucho.

En cuanto a las motos, el duelo entre los ganadores de las tres últimas ediciones parece estar decidido a favor de Marc Coma (vencedor del Dakar 2006) y a su rival Cyril Despres (triunfó en 2005 y 2007) sólo le queda la posibilidad de que un inconveniente serio retrase al español. Aunque corren en equipos distintos, ambos montan motos KTM prácticamente idénticas de 690cc y la ventaja de Coma de una hora y 28 minutos le da un margen muy amplio para cuidar lo que por ahora es una victoria parcial. Los argentinos que en esta categoría están a punto del logro de completar la carrera son Andrés Junco, 60º en la general; Marcelo Miti, 72º; Andrés Memi, 90º; y Eduardo Alan, 111º.

A los camiones no se le asignan habitualmente por estas tierras demasiada importancia en términos deportivos. Sin embargo es probablemente la categoría que más sorprendió al público en los caminos por la espectacularidad y por la novedad. Aquí todas las chances las tiene el ruso Vladimir Chaguin que va por su sexta corona en el Dakar y quien, de concretarla, devolvería a Kamaz el reinado que en la edición 2007 le arrebató Man. Su compañero de equipo, Vladimir Kabirov, es más un guardaespaldas que un rival.

Llegó el día. Hubo miles de kilómetros en los que se acumuló el calor de la gente, las frustraciones, los manejos sobresalientes, los accidentes, la muerte de Pascal Terry. Hoy, el primer Dakar fuera de Africa empezará a ser historia.

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