Buenos Aires y otras provincias, en la pulseada para lograr más fondos

Por: Eduardo Aulicino

Gobernadores de todos los colores buscan cada vez con más decisión distintos caminos para mejorar los fondos que quedan para sus distritos por vía de la coparticipación. Señal de los tiempos que corren, cualquier iniciativa que permita colar los reclamos es estudiada con detenimiento por jefes provinciales encolumnados con la Casa Rosada, peronistas desalineados u opositores.

Pero ocurre que las perspectivas de la crisis financiera global --y su impacto local, que ya asoma-- juegan un doble papel en la nueva realidad: acrecientan las inquietudes de las provincias y al mismo tiempo son esgrimidas como escudo por el Gobierno nacional. Así está planteada hoy esta pulseada.

Se trata, claro, de una cuestión política, no sólo financiera. Se viene encima un año electoral, cruzado además por los cálculos de todos sobre las consecuencias de la crisis, cuya dimensión final es aún incierta. Frente a ese panorama, los gobernadores dan señales de discutir otros números para sus presupuestos de 2009.

Algunos han visto una oportunidad en el proyecto para estatizar los fondos de las AFJP, muchos piensan en el reparto de los ingresos por el impuesto al cheque, que debe ser prorrogado antes de fin de año, y otros hacen cuentas con un menú más amplio. En este grupo, se destaca la provincia de Buenos Aires.

En la administración de Daniel Scioli se manejan en estos días varias alternativas. Con los cuidados de siempre en la relación con el poder kirchnerista, sus necesidades ya fueron expresadas al Gobierno nacional por dos caminos: el Ministerio de Economía y la Jefatura de Gabinete.

En medios del Gobierno provincial se analizan diferentes caminos para lograr el año próximo un mejor nivel de ingresos de fondos. En esa línea, se maneja un conjunto de posibles modificaciones a la ley del impuesto a las Ganancias. Y se parte de una idea central: la Provincia está sufriendo "un nivel importante de discriminación", dicen, porque el actual régimen impone un techo de $ 650 millones anuales para el distrito.

Una alternativa es reconsiderar a Buenos Aires en función de las cifras de necesidades sociales que enfrenta. Otras tres recorren distintas formas de calcular la gravitación nacional de la Provincia para ajustar las cuentas de manera diferente.

También se analiza la cuestión de los Aportes del Tesoro Nacional, los famosos ATN, que ganaron notoriedad en la década menemista por su manejo según las necesidades y los compromisos políticos de la Casa Rosada.

Los ATN fueron sostenidos y engordados porque resultaban un camino de fácil recorrido para atender desequilibrios financieros de las provincias. Por distintas razones, este mecanismo se fue utilizando menos en los últimos tiempos. Pero ocurre que, según la legislación actual, las sumas que no se utilizan un año pasan para el otro como reserva, en manos, claro, del Gobierno nacional.

"Existe una acumulación de fondos por más de 6.500 millones de pesos", afirma una fuente bonaerense. No son cálculos sólo para las estadísticas los que se hacen. En La Plata tienen otra idea: que el acumulado sea distribuido año a año entre las provincias según los índices de coparticipación.

Para completar, en la gobernación de Scioli también contemplan la posibilidad de impulsar cambios en la distribución de los ingresos por el impuesto al cheque. Sólo el 30 por ciento de esos fondos son coparticipados. Y esto es algo que también quieren discutir otros gobernadores cuando en las próximas semanas el tema llegue al Congreso.

Otro reclamo que ya ha llegado al Congreso tiene que ver con el proyecto de ley para eliminar el sistema de AFJP y estatizar sus fondos. El socialista Hermes Binner, preocupado por las finanzas de Santa Fe, fue el primero en sostener que debería reconsiderarse entonces el flujo de dinero de impuestos coparticipables que va al sistema previsional, y "devolver" a los distritos los porcentajes que les correspondan. Inquietudes similares expresa el gobernador de Mendoza, Celso Jaque, desde la vereda de los mandatarios encolumnados con el kirchnerismo.

Todos saben que el problema de fondo es el régimen de coparticipación, pendiente de discusión desde la reforma de la Constitución, en 1994. Urgencias de coyuntura y conveniencias políticas postergaron ese debate. 'Seguirá esa inercia frente a los planteos actuales? Las respuestas, y las presiones, recaen en el gobierno K.

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