Buenos Aires 2011: marquesina de candidatos

La provincia de Buenos Aires es la batalla electoral que desvela a los dirigentes de cara al 2011. Tanto el kirchnerismo como el arco opositor buscan el triunfo en las próximas elecciones y el control en la región más importante del país.
Néstor Kirchner quiere recuperar su poderío perdido en las legislativas de 2009, Francisco De Narváez sueña con llegar a la Gobernación, Sergio Massa se suma a la pelea territorial y se arma en los dos años que restan, mientras que Ricardo Alfonsín aprovecha el revival radical y quiere posicionarse frente a las alternativas peronistas. Lo mismo sucede con Margarita Stolbizer, quien distanciada de su aliada Elisa Carrió, enfrentará a los dirigentes del espacio para tener su candidatura bonaerense.

En la pelea por la Provincia también busca su lugar el líder de Nuevo Encuentro, Martín Sabbatella. El caso más emblemático es el del actual gobernador Daniel Scioli, quien luego de la derrota provincial tomó las riendas políticas y decidió encarar la reorganización de la dirigencia bonaerense para reposicionarse. Un gran porcentaje veían en el off shore su postulación presidencial, pero el retorno de Kirchner desestimó cualquier aspiración, y así Scioli dejó en claro, que intentará conseguir un nuevo mandato frente a la Provincia. Lo dijo su jefe de Gabinete, Alberto Pérez, lo reafirmaron sus legisladores y hasta el propio gobernador manifestó que su proyecto debía tener continuidad.

Algunos especulan que el anuncio de una reelección se debió a las presiones del ex presidente con el objetivo de que Scioli no piense en un futuro presidencial. Otros sostienen que el operativo clamor sirve para remontar la imagen del gobernador que actualmente está dividida en porcentajes iguales en lo que respecta a la adhesión y rechazo de su gestión provincial.

Pero en la danza de nombres aparece además el jefe de gabinete nacional, Aníbal Fernández. El funcionario ya habría arrojado la posibilidad a su entorno en caso de que el patagónico lo avale, aunque la idea recién está madurando entre los "anibalistas" y un sector político de Quilmes. La idea sería aprovechar el conocimiento público con el que goza para disputar el máximo sillón provincial.

El núcleo duro de los K

Es cierto que el kirchnerismo se ha encargado de auto desprestigiar su imagen popular por sus constantes enfrentamientos con sectores no afines, ya sea el campo, la Iglesia, los monopolios comunicacionales y dirigentes políticos, pero también es verdad que el oficialismo al acentuar sus diferencias cosechó una base y un techo electoral inamovible que contará en el 2011. Esta marcada tendencia podría favorecer o perjudicar al Gobierno, pero es la única herramienta que actualmente cuentan para ilusionarse con un nuevo mandato.

Según los pronósticos, el oficialismo posee ardedor de un 30% de electores que lo acompañará, más allá de las consecuencias políticas que se presenten en el resto de los meses venideros. Es una porción electoral que acepta los planteos y decisiones del Gobierno, y también perdona sus errores. Aunque, por otra parte, el kirchnerismo sabe que su techo electoral se estanca.

Para Pablo Knopoff, director de Isonomía Consultores, "el oficialismo marcadamente es quien ostenta un piso electoral sumamente firme por sobre el resto de los potenciales competidores; siendo un porcentaje del electorado que difícilmente cambie su parecer y que no dependen de cuales sean las iniciativas oficialistas u opositoras", y aclara que "por el contrario, el techo electoral es sustancialmente más bajo en la mayoría de sus candidatos, en comparación con la media de los opositores. Dicho de otro modo, el oficialismo es quien, a dos años del 2011 obtiene un piso fuerte de electores de relativa importancia, y al mismo tiempo, es quien tendrá complicaciones serias en términos de proyección electoral".

Con esa premisa que se analiza en Olivos y que comenta el propio Kirchner, el Gobierno cree que tiene renovadas posibilidades; sin embargo, los análisis políticos de los kirchnerista no dejan afuera la dependencia hacía la oposición. Es que una muestra de unidad del peronismo disidente o del radicalismo en todas sus ramas podría truncar el sueño oficial.

Los muestreos

En el territorio bonaerense el escenario político ha cambiado, luego del 28 de junio. En la actualidad, De Narváez es el dirigente que mejor imagen tiene, superando los 50 puntos; lo sigue Scioli con el 42% aproximadamente, y tercero con 40 puntos aparece Ricardo Alfonsín.

Para el CEOP, que dirige Roberto Barman, el líder de Unión PRO tiene un conocimiento del orden del 89,2%, y posee una imagen positiva del 51,5%, mientras que el gobernador bonaerense alcanza el 49,3% de positiva con un conocimiento del 92,5%. En el tercer lugar se encuentra el hijo del ex presidente de la UCR con un 44,2% de positiva y un conocimiento del 75,6%. Lo sigue Stolbizer con el 64,4% de conocimiento, y cosecha un 40,2% de positiva. Último aparece Sabbatella con un conocimiento del 40,2% y una imagen positiva del 20,9%.

En el Conurbano bonaerense, territorio impenetrable para la oposición, los dirigentes están midiendo, según un sondeo del consultor Hugo Haime:

Scioli 48% de positiva y 43% de negativa

De Narváez 45% de positiva y 45% de negativa

Massa posee un 45% de positiva y un 35% de negativa

Alfonsin 38% de positiva y 38% de negativa

Stolbizer se encuentra con un 35% de positiva y un 35% de negativa

Sabbatella 48% de positiva y una negativa del 20% con un conocimiento del 63%

En cambio, para Isonomía los números son:

De Narváez 51,9% de positiva con una negativa del 29,3%

Alfonsín con un 47,5% y una negativa del 26,3%. No lo conoce el 7,5%

Scioli un 48,4% de positiva y 44,5% de negativa

Stolbizer con un 40% de positiva, un desconocimiento del 18% y una negativa del 21%

Massa posee un 40,2% de positiva, un desconocimiento del 8,3% y una negativa del 33%

Sabbatella tiene un 25,8% de positiva, un 14,7% de negativa y un desconocimiento del orden del 37,3%

El paradigma Scioli

El gobernador bonaerense fue hasta antes de las elecciones legislativas el dirigente, junto a Julio Cobos, que mayor imagen positiva mantenía en el electorado tanto provincial como nacional. El triunfo de Unión PRO, las dificultades económicas de Buenos Aires, la avanzada opositora, y la adicional pelea con el campo tras un nuevo impuesto al sector para mejorar la recaudación bonaerense, produjo el debilitamiento de su figura y el incremento de su imagen negativa.

Para Analía Del Franco de Analogías, "Scioli es un dirigente paradigmático" y sostiene que "mantiene una imagen en equilibrio: Mitad positivo, mitad negativo". Según la analista, el gobernador "hoy goza de un 50% de imagen positiva y un 50% imagen negativa".

En la misma sintonía hablan los demás consultores como es el caso de Carlos Germano, quien analiza que "entre lo positivo y lo negativo de su imagen, prevalece lo negativo porque después del 28 de junio, quedó muy afectado".

Los trabajos de mediciones de Germano arrojan que el gobernador padece un rechazo a nivel provincial que ronda entre 30 y 35 puntos, mientras que a nivel nacional supera los 40 puntos.

Más preocupante son los resultados de las encuestas de Management & Fit, realizados en septiembre, los cuales arrojan que Scioli cosecha un 26,7% de buena imagen, 28,6% "regular" y un 35,6% de mala.

"Nosotros teníamos al gobernador en un 38% o 39% de imagen positiva, pero ahora está por debajo del 30%", asegura Mariel Fornoni, directora de la consultora, quien explica que "la gente ve que la imagen de Scioli está desdibujada. La sociedad esperaba un rol más activo de este dirigente y esto hace que baje su imagen positiva". Y agrega: "Ha quedado muy pegado a la imagen de Kirchner, luego de aceptar las candidaturas testimoniales, y producto de eso, el votante siente que ha descuidado el rol que tenía en la provincia de Buenos Aires, que sin dudas está pasando una grave crisis".

Por su parte, Knopoff de Isonomía sostiene que la imagen post electoral del mandatario provincial oscila entre un 48% de imagen positiva y un 44,5% de negativa. "Si sobre el final del mandato de Daniel Scioli, la percepción de los bonaerenses en cuanto a su labor es positiva, ante una oposición con poca iniciativa, sería esperable tengan reales posibilidades de imponerse nuevamente. Pero, si la percepción de los electores resulta contraria, las chances de los opositores aumenta marcadamente y la continuidad, casi sin importar el candidato oficial, se ve complicada".

Comentá la nota