Buenas para el campo, malas para la ciudad

La demorada obra de los desagües pluviales de la calle Chile y las roturas en el pavimento propias de los trabajos que todavía están en marcha volvieron a ser noticia en la víspera, producto de las lluvias. En la esquina de Bolivia y Pío XII un enorme bache que había sido tapado con tierra quedó abierto, pero a la vez oculto bajo un gran charco. Alberto González, el conductor de un automóvil Chevette que se dirigía a trabajar, temprano en la mañana, cayó en la trampa.
Una de las ruedas delanteras del vehículo quedó atrapada en el bache, lo que provocó la detención abrupta de su marcha. La peor parte se la llevó una persona que viajaba en el asiento del acompañante, quien astilló el parabrisas al golpearlo con su cabeza. El rodado fue rescatado con una grúa, el lesionado fue atendido por el Servicio de Emergencias Médicas (SEM) y González planeaba acudir más tarde a las oficinas de la empresa constructora Ilka, encargada de la obra, para reclamarles que corran con los gastos que deberá afrontar para arreglar el auto. "Se me rompió el parabrisas y se me torció una rueda", aseguró el conductor en diálogo con Radio Noticias.

Varios automovilistas se vieron sorprendidos también en los últimos días porque la empresa improvisó dos lomos de burro cuya función sería impedir el libre escurrimiento del agua hacia el epicentro de los trabajos, en la calle Chile. Los montículos están ubicados sobre la calle Brasil, uno a la altura de Valerga y el otro a metros de la intersección con Pío XII.

Los lomos de burro cumplieron su objetivo durante la intensa lluvia de la víspera pero, si bien poseían un sistema de desagote, provocaron malestar en los vecinos de las inmediaciones dada la formación de dos grandes lagunas en la calle Brasil.

Problemas en Quemú

Hasta las 17 de ayer la Policía llevaba registrados 168 milímetros y la lluvia continuaba. Debido a la gran cantidad de agua caída en tan poco tiempo, las bombas de desagote y alcantarillas colapsaron. Los bomberos debieron sacar el agua acumulada en los patios de algunas casas ante el peligro de inundación.

Como consecuencia de la intensa lluvia caída ayer, varias calles de la localidad se vieron anegadas al tránsito y estuvieron cortadas durante horas. La tormenta de agua y viento comenzó pasadas las 23. Desde entonces, y hasta las 17 de ayer, la Policía llevaba registrados 168 milímetros.

En el barrio Malvinas -en la zona más baja de la localidad- el agua superó en varios metros las veredas y las bombas de desagote colapsaron. Una se quemó y el sistema continuó trabajando, pero a menor fuerza. Eso demoró la bajada del agua hasta pasado el mediodía.

En la esquina de Alberdi y Sarmiento, en tanto, las alcantarillas tampoco fueron suficientes y la municipalidad clausuró el paso de vehículos por unas horas. “Estuvimos desde muy temprano trabajando en el barrio Malvinas y tratando de solucionar el tema de las bombas que desagotan el agua de esa zona de la localidad”, dijo el intendente Daniel Bonetto (PJ).

“Luego de la gran cantidad de agua que cayó y en tan poco tiempo, uno de los aparatos se quemó y sólo una bomba quedó funcionando, pero además los canales están repletos de agua”, explicó y agregó que desde el Gobierno provincial se comprometieron a facilitarle otra bomba si los inconvenientes persistían.

En horas de la mañana, personal de Bomberos Voluntarios también debió trabajar intensamente para extraer el agua de los patios de al menos cinco casas del barrio Hipotecario, Malvinas y Eva Perón. “Trabajamos en distintos domicilios en los que se les anegó el patio y debimos sacar el agua ante el riesgo de que se les inunde la casa”, informó el jefe del cuerpo activo, Raúl Barraza.

Según informó la Policía departamental, desde aproximadamente las 23 y hasta las 17 de ayer, cayeron 168 milímetros.

Comentá la nota