La buena onda contagió a la soja.

La cotización de la soja cerró a u$s 433,2 en la Bolsa de Chicago. Subió 1,2% y durante la semana acumuló un alza del 4,5 por ciento.
El incremento en la cotización de la oleaginosa se explica a partir del clima desfavorable que se está registrando en algunas regiones de los Estados Unidos y que podría dañar al cultivo. La cotización en Rosario, el mayor puerto de granos del país, cerró al igual que el jueves en mil pesos por tonelada.

La caída en la tasa de desempleo de Estados Unidos incidió positivamente en todos los mercados. Los analistas privados especulaban con que iba a llegar al 9,6%, y la noticia llevó optimismo a los inversores sobre la evolución de la economía.

Los balances de las entidades bancarias y empresas que se difundieron las últimas semanas incidieron en forma positiva. Sin embargo, los inversores se mantenían expectantes por conocer datos que den cuenta del nivel de la actividad económica. El índice Dow Jones subió 1,2% y alcanzó el máximo valor de los últimos nueve meses. El Nasdaq, que incluye principalmente a las empresas tecnológicas, subió 1,4 por ciento.

La buena onda también se trasladó a los países de América Latina. El índice de acciones líderes Merval acompañó la tendencia y subió 1,3%, mientras que el Bovespa saltó un uno por ciento.

El barril del petróleo cedió un dólar y cerró a u$s 70,9. En los mercados aseguran que si no caen drásticamente los niveles de desempleo tampoco va a crecer la cotización del crudo. Si la gente no consigue trabajo va a continuar consumiendo por debajo de las posibilidades.

Los resultados que registró la aseguradora estadounidense AIG también repercutieron positivamente. AIG, que es controlada en un 80% por el gobierno de Estados Unidos, consiguió cerrar con beneficios después de siete trimestres, y terminó con una ganancia de 1.822 millones de dólares.

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